lunes, 14 de febrero de 2011

Poneos en camino !!! (Oración al Altísimo)

Grandes y maravillosas son tus obras,
Señor, Dios omnipotente,
justos y verdaderos tus caminos,
¡oh Rey de los siglos!

¿Quién no temerá, Señor,
y glorificará tu nombre?
Porque tú solo eres santo,
porque vendrán todas las naciones
y se postrarán en tu acatamiento, porque tus juicios se hicieron manifiestos.

ALABANZAS AL SANTÍSIMO


Tú eres santo, Señor Dios único, que haces maravillas.

Tú eres fuerte, tú eres grande, tú eres altísimo, tú eres rey omnipotente, tú, Padre santo, rey del cielo y de la tierra.

Tú eres trino y uno, Señor Dios de dioses, tú eres el bien, todo el bien, el sumo bien, Señor Dios vivo y verdadero.

Tú eres amor, caridad; tú eres sabiduría, tú eres humildad, tú eres paciencia, tú eres belleza, tú eres mansedumbre, tú eres seguridad, tú eres quietud, tú eres gozo, tú eres nuestra esperanza y alegría, tú eres justicia, tú eres templanza, tú eres toda nuestra riqueza a satisfacción.

Tú eres belleza, tú eres mansedumbre; tú eres protector, tú eres custodio y defensor nuestro; tú eres fortaleza, tú eres refrigerio.

Tú eres esperanza nuestra, tú eres fe nuestra, tú eres caridad nuestra, tú eres toda dulzura nuestra, tú eres vida eterna nuestra: Grande y admirable Señor, Dios omnipotente, misericordioso Salvador.


INVOCACIÓN AL ESPÍRITU SANTO


Ven, Espíritu Santo,
llena los corazones de tus fieles,
y enciende en ellos el fuego de tu amor.

Envía tu Espíritu Creador
y renueva la faz de la tierra.

Oh Dios,
que has iluminado los corazones de tus hijos
con la luz del Espíritu Santo;
haznos dóciles a sus inspiraciones
para gustar siempre el bien
y gozar de su consuelo.

Por Cristo nuestro Señor.

Amén.

INTRODUCCIÓN


Nos sentimos muy dichosos por el hecho de poder conmemorar al gran san Cirilo, quien, con su hermano Metodio es honorado como apóstol de los Eslavos y fundador de la literatura eslava. Cirilo fue un gran apóstol que supo llevar a cabo, de forma remarcable, el equilibrio entre las exigencias de la unidad y la legítima diversidad. Para ello se apoyó sobre un principio tradicional e inmutable: la Iglesia respeta y asume todas las virtualidades, todos los recursos, todas las formas de vida de los pueblos, a los cuales anuncia el Evangelio del Señor, purificándolas, fortificándolas, elevándolas. Es así como los santos Cirilo y Metodio pudieron hacer de manera que la revelación de Cristo, la vida litúrgica y la vida espiritual de los cristianos se encontraran «en su propia casa» dentro de la cultura y la vida de los grandes pueblos eslavos.

Pero ¡cuántos esfuerzos ha tenido que hacer Cirilo para ser capaz de llevar a cabo una obra de tal magnitud! Su penetración de la lengua y la cultura de los pueblos eslavos fueron el fruto de largos y perseverantes estudios, de una continua abnegación, llevados a cabo por un genio poco común que supo dar el primer alfabeto a esa lengua y a esa cultura... Con ello sembró la base de un inmenso desarrollo literario y cultural que nunca, hasta nuestros días, no ha cesado de amplificarse y diversificarse... Que san Cirilo, el hombre de la tradición, permanezca siempre como un ejemplo para los hombres de nuestros días en sus esfuerzos por adaptarse a los cambios que se producen, y nos inspire en nuestros esfuerzos para la concordia y la paz entre los pueblos de diversas culturas y tradiciones.


ORACIÓN-MEDITACIÓN: “EN LUGAR DE JESÚS”

Esta modalidad de oración sólo será posible en el Espíritu Santo “que enseña toda la verdad”.
Imaginar a Jesús en adoración, por ejemplo de noche, bajo las estrellas.
Con infinita reverencia, en fe y paz, entra en el interior de Jesús.
Trata de presenciar y revivir lo que Jesús viviría en su relación con el Padre, y así participa de la experiencia profunda del Señor.
Trata de presenciar y revivir los sentimientos de admiración que Jesús sentiría por el Padre.
Decir con el corazón de Jesús, con sus vibraciones, por ejemplo, “glorifica tu nombre”; “santificado sea tu nombre”.

Colocarse en el interior de Jesús, asumir sus armónicas y revivir aquella actitud de ofrenda y sumisión que Jesús experimentaría ante la voluntad del Padre cuando decía:”No sea lo que yo quiero sino lo que quieras Tú”. “Hágase tu voluntad”.
Qué sentiría al decir “como Tú y yo somos una misma cosa”, al pronunciar “Abba” (¡querido Papá), tratar de experimentarlo. Ponerse en el corazón de Jesús para pronunciar la oración de filiación que es el Padre nuestro.
Todo eso (y tantas cosas) hacerlo “mío” en la fe, en el espíritu para revestirme de la disposición interior de Jesús. Y regresar a la vida llevando en mí la vida profunda de Jesús.

MONICIÓN AL EVANGELIO



Hoy celebramos en la liturgia la fiesta de los santos Patronos de Europa Cirilo y Metodio, y a estos grandes evangelizadores se refieren las lecturas y el salmo.

Ellos evangelizaron los pueblos eslavos de las regiones orientales de Europa. E hicieron realidad las palabras de Pablo y Bernabé al ser rechazados por los judíos en la sinagoga de Antioquía de Pisidia, actual Turquía:

«Teníamos que anunciaros primero a vosotros la palabra de Dios; pero como la rechazáis y no os consideráis dignos de la vida eterna, sabed que nos dedicamos a los gentiles. Así nos lo ha mandado el Señor: "Yo te haré luz de los gentiles, para que lleves la salvación hasta el extremo de la tierra."»

El resto de la población de aquella ciudad se sientieron emocionados: “se alegraron y alababan la palabra del Señor”, dice el texto, porque también ellos eran importantes para Dios y elegidos para heredar su reino.



Lectura del santo evangelio según san Lucas (10,1-9):

En aquel tiempo, designó el Señor otros setenta y dos y los mandó por delante, de dos en dos, a todos los pueblos y lugares adonde pensaba ir él.

Y les decía: «La mies es abundante y los obreros pocos; rogad, pues, al dueño de la mies que mande obreros a su mies. ¡Poneos en camino! Mirad que os mando como corderos en medio de lobos. No llevéis talega, ni alforja, ni sandalias; y no os detengáis a saludar a nadie por el camino. Cuando entréis en una casa, decid primero: "Paz a esta casa." Y, si allí hay gente de paz, descansará sobre ellos vuestra paz; si no, volverá a vosotros. Quedaos en la misma casa, comed y bebed de lo que tengan, porque el obrero merece su salario. No andéis cambiando de casa. Si entráis en un pueblo y os reciben bien, comed lo que os pongan, curad a los enfermos que haya, y decid: "Está cerca de vosotros el reino de Dios."»

Palabra del Señor


COMENTARIO.


El texto del evangelio nos recuerda cómo es el Señor el que elige y el que envía a los predicadores. En la cifra 72 se resalta la universalidad de los mensajeros y del mensaje que debe llegar a las 72 naciones entonces conocidas. Los envía de dos en dos para que su testimonio tenga todo su valor, como pedía la ley judía.

Así como no hay fronteras para el mensaje de la salvación tampoco las debe haber para las personas que se van a comprometer a llevar esta palabra hasta los confines de la tierra, como dice el salmo: “Id al mundo entero y proclamad el Evangelio”.

El Señor designa y el Señor envía. Y es la fuerza de la Palabra que transmiten sus enviados la que transforma los corazones y suscita nuevas comunidades.

Pablo y Bernabé experimentaron el rechazo, como lo experimentaron también Cirilo y Metodio ochocientos años después. La persecución y el martirio dan mucho más vigor y autenticidad al mensaje. El rechazo de Jesús y de sus enviados tendrá consecuencias irreparables, para quienes se cierran a su palabra, mientras que será motivo de alegría y bendición para quienes la acojan.

Cada vez que leo estos relatos me admiro de la rapidez con que el mensaje de Jesús se extendió por todas las naciones entonces conocidas. ¡Qué hubiera sido en esta época de la globalización!

¡Que estos santos patronos de Europa nos ayuden a todos los que en estos tiempos anunciamos la Palabra de Dios!


PRECES

Al caer la tarde tu Hijo nos ofreció su cuerpo como alimento de vida eterna,
-acepta nuestra oración vespertina y haz que no falten en tu Iglesia vocaciones religiosas al servicio de los más necesitados.

Padre de bondad, que aceptaste la ofrenda de tu Hijo,
- suscita en nuestras parroquias jóvenes dispuestos a dar su vida por ti en servicio a sus hermanos.

Te pedimos Señor por las familias cristianas,
- para que sean “Iglesia doméstica” donde puedan nacer futuras vocaciones para la Iglesia universal.

Te pedimos Señor por los Seminarios y Noviciados
- que los jóvenes que allí se preparan vivan su formación con gozo y generosidad.

Al llegar a su término esta jornada, haz que no decline en la Iglesia la esperanza de tu Reino,
- enriquécela con numerosas vocaciones a la vida consagrada.

Dios misericordioso, que hiciste de María un modelo de entrega a los hermanos,
- haz que los jóvenes vean en ella un modelo a imitar.

Señor Jesús, que en tu peregrinar por los caminos de Palestina, has elegido y llamado a tus apóstoles para que sean pescadores de hombres,
- haz que en todas las actividades de la Pastoral juvenil y vocacional de nuestra Diócesis sean numerosos los frutos que se recojan para mayor gloria de tu Nombre.

Altísimo Señor, baja a escucharnos con la bondad que te distingue,
- Para que todos los sacerdotes y en especial nuestro párroco el padre José Carlos, que sienta cercana en todo instante la especial protección de María Santísima particularmente en los instantes de sus desconsuelos y soledades en el ejercicio de su misione.


ORACIÓN FINAL

Oración de la Madre Teresa de Calcuta

Señor, cuando tenga hambre, dame alguien que necesite comida.
Cuando tenga sed, mándame alguien que necesite bebida.
Cuando tenga frío, mándame alguien que necesite calor.
Cuando tenga un disgusto, preséntame alguien que necesite consuelo.

Cuando mi cruz se haga pesada, haz que comparta la cruz de otro.
Cuando esté pobre, ponme cerca de alguien necesitado.
Cuando me falte tiempo, dame alguien que necesite unos minutos míos.
Cuando sufra una humillación, dame la ocasión de alabar a alguien.
Cuando esté desanimado, mándame alguien a quien tenga que dar ánimo.
Cuando sienta la necesidad de la comprensión de los demás, mándame alguien que necesite la mía.

Cuando sienta necesidad de que me cuiden, mándame alguien a quien tenga que cuidar.
Cuando piense en mi mismo, atrae mi atención hacia otra persona.
Hazme digno, Señor, de servir a mis hermanos, que viven y mueren pobres y hambrientos en este mundo de hoy.
Dales, a través de mis manos, el pan de cada día; y dales paz y alegría, gracias a mi amor comprensivo.
Señor Crucificado y resucitad, enséñanos a afrontar los hechos de la vida cotidiana, a fin de que podamos vivir, dentro de una más grande plenitud.
Tú acogiste humildemente y pacientemente los fracasos de tu vida que te llevaron hasta los sufrimientos de tu crucifixión; ayúdanos a vivir las penas y las luchas que nos trae cada día como ocasión para crecer y para asemejarnos más a ti.
Haznos capaces de mirar esas pruebas con valentía y mansedumbre, llenos de confianza, porque Tú nos sostienes. Qué nada, de ahora en adelante, nos haga sufrir o llorar hasta el punto de olvidar la alegría de tu resurrección!
Tú eres el sol que resplandece del Padre; tú eres la esperanza de la eterna felicidad; tú eres el fuego del amor que incendia nuestros corazones...
Que la alegría de Jesús sea nuestra fuerza, que sea entre nosotros lazo de paz, de unidad y de amor. Amén.

AVE MARÍA Y GLORIA










Fuentes:
Iluminación Divina
Carlos Latorre, claretiano
Ángel Corbalán

sábado, 12 de febrero de 2011

"Buscar el reino de Dios y su justicia". (Evangelio dominical)

Los judíos hablaban con orgullo de la Ley de Moisés. Era el mejor regalo que habían recibido de Dios. En todas las sinagogas la guardaban con veneración dentro de un cofre depositado en un lugar especial. En esa Ley podían encontrar cuanto necesitaban para ser fieles a Dios.

Jesús, sin embargo, no vive centrado en la Ley. No se dedica a estudiarla ni a explicarla a sus discípulos. No se le ve nunca preocupado por observarla de manera escrupulosa. Ciertamente, no pone en marcha una campaña contra la Ley, pero ésta no ocupa ya un lugar central en su corazón.

Jesús busca la voluntad del Dios desde otra experiencia diferente. Le siente a Dios tratando de abrirse camino entre los hombres para construir con ellos un mundo más justo y fraterno. Esto lo cambia todo. La ley no es ya lo decisivo para saber qué espera Dios de nosotros. Lo primero es "buscar el reino de Dios y su justicia".

Los fariseos y letrados se preocupan de observar rigurosamente las leyes, pero descuidan el amor y la justicia. Jesús se esfuerza por introducir en sus seguidores otro talante y otro espíritu: «si vuestra justicia no es mejor que la de los escribas y fariseos, no entraréis en el reino de Dios». Hay que superar el legalismo que se contenta con el cumplimiento literal de leyes y normas.

Cuando se busca la voluntad del Padre con la pasión con que la busca Jesús, se va siempre más allá de lo que dicen las leyes. Para caminar hacia ese mundo más humano que Dios quiere para todos, lo importante no es contar con personas observantes de leyes, sino con hombres y mujeres que se parezcan a él.

Aquel que no mata, cumple la Ley, pero si no arranca de su corazón la agresividad hacia su hermano, no se parece a Dios. Aquel que no comete adulterio, cumple la Ley, pero si desea egoístamente la esposa de su hermano, no se asemeja a Dios. En estas personas reina la Ley, pero no Dios; son observantes, pero no saben amar; viven correctamente, pero no construirán un mundo más humano.

Hemos de escuchar bien las palabras de Jesús: «No he venido a abolir la Ley y los profetas, sino a dar plenitud». No ha venido a echar por tierra el patrimonio legal y religioso del antiguo testamento. Ha venido a «dar plenitud», a ensanchar el horizonte del comportamiento humano, a liberar la vida de los peligros del legalismo.

Nuestro cristianismo será más humano y evangélico cuando aprendamos a vivir las leyes, normas, preceptos y tradiciones como los vivía Jesús: buscando ese mundo más justo y fraterno que quiere el Padre.



Lectura del santo Evangelio según san Mateo (5, 17-37)

En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: “No crean que he venido a abolir la ley o los profetas; no he venido a abolirlos, sino a darles plenitud.

Yo les aseguro que antes se acabarán el cielo y la tierra, que deje de cumplirse hasta la más pequeña letra o coma de la ley.

Por lo tanto, el que quebrante uno de estos preceptos menores y enseñe eso a los hombres, será el menor en el Reino de los cielos; pero el que los cumpla y los enseñe, será grande en el Reino de los cielos. Les aseguro que si su justicia no es mayor que la de los escribas y fariseos, ciertamente no entrarán ustedes en el Reino de los cielos.

Han oído ustedes que se dijo a los antiguos: No matarás y el que mate será llevado ante el tribunal. Pero yo les digo:

Todo el que se enoje con su hermano, será llevado también ante el tribunal; el que insulte a su hermano, será llevado ante el tribunal supremo, y el que lo desprecie, será llevado al fuego del lugar de castigo.

Por lo tanto, si cuando vas a poner tu ofrenda sobre el altar, te acuerdas allí mismo de que tu hermano tiene alguna queja contra ti, deja tu ofrenda junto al altar y ve primero a reconciliarte con tu hermano, y vuelve luego a presentar tu ofrenda. Arréglate pronto con tu adversario, mientras vas con él por el camino; no sea que te entregue al juez, el juez al policía y te metan a la cárcel. Te aseguro que no saldrás de allí hasta que hayas pagado el último centavo.

También han oído ustedes que se dijo a los antiguos: No cometerás adulterio; pero yo les digo que quien mire con malos deseos a una mujer, ya cometió adulterio con ella en su corazón. Por eso, si tu ojo derecho es para ti ocasión de pecado, arráncatelo y tíralo lejos, porque más te vale perder una parte de tu cuerpo y no que todo él sea arrojado al lugar de castigo.


También se dijo antes: El que se divorcie, que le dé a su mujer un certificado de divorcio; pero yo les digo que el que se divorcia, salvo el caso de que vivan en unión ilegítima, expone a su mujer al adulterio y el que se casa con una divorciada comete adulterio.

Han oído ustedes que se dijo a los antiguos: No jurarás en falso y le cumplirás al Señor lo que le hayas prometido con juramento. Pero yo les digo: No juren de ninguna manera, ni por el cielo, que es el trono de Dios; ni por la tierra, porque es donde él pone los pies; ni por Jerusalén, que es la ciudad del gran Rey.

Tampoco jures por tu cabeza, porque no puedes hacer blanco o negro uno solo de tus cabellos. Digan simplemente sí, cuando es sí; y no, cuando es no. Lo que se diga de más, viene del maligno”.

Palabra del Señor.





COMENTARIO.


Las lecturas de este domingo VI del tiempo ordinario nos ponen delante el tema de la ley en nuestra relación con Dios. Para la religión judía, en el tiempo de Jesús, es un tema muy importante, pues pensaban que del cumplimiento de la ley les venía la salvación. Y para nosotros, ¿qué supone la ley del Señor en nuestra vida y en nuestra relación con él? ¿Es algo secundario o es algo que tenemos como importante?

Decía la primera lectura que el hombre puede elegir: fuego o agua, muerte o vida; pero aconseja: "guarda sus mandatos, porque es prudencia cumplir su voluntad". Se equipara los mandamientos del Señor con su voluntad y si los cumplimos de ahí nos viene la vida. Es un modo práctico de entender la ley del Señor como su voluntad.

¿Es que Jesucristo no acepta la ley de los judíos como instrumento para vivir su relación con Dios? Nos dice el evangelio que Jesucristo no ha venido a quitar la ley, sino a darle plenitud. Además se nos dice que si no somos mejores que los letrados y los fariseos no entraremos en el reino de los cielos. Resulta que los fariseos, que predicaban y exigían un cumplimiento estricto de la ley, llegaron a caer en una deformación peligrosa: entendían "cumplir la ley" como un mero cumplimiento externo de sus preceptos.

Jesús viene a dar plenitud a esa ley externa, pues no se trata de cumplir con unos mínimos, sino de cumplir desde la interioridad: las acciones del hombre no tienen valor si no proceden del corazón: lo interior es lo que cuenta. Jesús no trata de destruir la ley. Tampoco intenta suavizarla permitiendo una conducta moral más llevadera o relajada. Jesús da a la ley su verdadero sentido. La perfecciona. La lleva a su total y cabal cumplimiento. Cambia la jerarquía de valores: lo menos importante (las acciones externas) debe estar subordinado a lo más importante (la justicia, la misericordia, el corazón). Los mandamientos de la ley no se detienen en la acción externa, comprometen a la persona desde su raíz.

No se trata sólo de no matar físicamente a una persona, sino de no estar peleado con nadie. Hay formas de "matar" a los demás con la crítica, por ejemplo, o con la división ente personas. La reconciliación con los demás se antepone incluso al culto: "si tu hermano tiene quejas contra ti, deja primero tu ofrenda sobre el altar y vete a reconciliarte con tu hermano".

No se trata sólo de no cometer adulterio, sino de ser fiel en el corazón con la persona que te has comprometido, de purificar las intenciones y los gestos.

No se trata sólo de dar acta de repudio a la mujer para separarte de ella, cosa que permitía la ley de Moisés, sino de permanecer unidos durante toda la vida.

No se trata sólo de no jurar en falso, cuando se echa alguna mentira, sino de no jurar en absoluto, de no poner a Dios por testigo, pues la palabra del hombre no debe buscar otra garantía que la sinceridad fraterna.

No se trata de no robar o no matar, sino de amar a los demás. No se trata de no hacer el mal, sino de hacer el bien para manifestar tu amor a los demás. Como decía San Agustín: "Ama y haz lo que quieras", puesto que si amas de verdad estás cumpliendo la ley entera.

Jesucristo ha venido, no para quitar la ley, sino para darle plenitud y la plenitud de la ley está en el amor.

Celebramos hoy la 52 Campaña de Manos Unidas contra el Hambre del mundo, con el lema: "Su mañana es hoy".

Como sabéis Manos Unidas es una asociación católica a la que la Iglesia "le presta el púlpito" para que su voz pueda ser escuchada por más gente y pueda, por consiguiente, tener mayor eco entre los cristianos.

La labor que realiza manos Unidas es inestimable de cara a solucionar los problemas del hambre en el mundo, que, como sabéis, siguen siendo grandes. Este año la Campaña pretende ayudar a cumplir el 4º Objetivo de Desarrollo del Milenio: reducir la mortalidad infantil.

Desde nuestro arciprestazgo Mancha-Oeste hemos asumido un proyecto de promoción de la mujer para una zuna rural de 15 pueblos, de la India en Kolhapur, por un coste de 34.804 €

No se trata, pues, de sentir lástima, y diferir la ayuda esperando que se nos pase el malestar que nos pueden producir los datos asfixiantes de la cruda realidad de la mortalidad infantil hoy en día, sino de caer en la cuenta de que es urgente colaborar, pues "su mañana es hoy"

Se puede cumplir las leyes eclesiásticas y no comprometerse solidariamente con los más desfavorecidos. Eso es lo que critica la celebración de hoy.










Fuentes:
Iluminación Divina
Pedro Crespo Arias
José A. Pagola
Ángel Corbalán