domingo, 7 de noviembre de 2010

"Vivir iluminados por la verdad de Cristo" (Benedicto XVI en Santiago)


«Sí, sí, sí, el Papa ya está aquí»

Cuando el Papa aterriza en tierra gallega, el aforo de la catedral está completo. Nadie quiere llegar tarde a la cita, y en el momento en que se le vislumbra entre la niebla de la escalera, el aplauso se contagia de inmediato en todo el templo. Toca esperar algo más de una hora, pero el tiempo pasa volando, entre los ensayos de los organistas, la llegada de obispos, avisos de la organización...

Una hora fue suficiente para que la Plaza del Obradoiro se llenara.
Los voluntarios habían apurado la noche colocando vallas y sillas, y distribuyendo las zonas. Aquellos que optaron por permanecer en vela para encontrar un lugar preferente, lo lograron. Gritos, cánticos, rezo de laudes, confesiones... El día dio para mucho, incluso para reponer varias veces las máquinas de refresco que se instalaron en un lateral del Obradorio.

Aunque ya habíamos estado el pasado fin de semana en Santiago de Compostela, si entonces, tanto la Catedral como la plaza del Obradoiro y sus aledaños, estaban abarrotados de gentes llegadas de mil lugares...........Ayer, con la llegada del Primer Peregrino de Roma, Su Santidad Benedicto XVI, no cabia un alfiler, como diría un castizo.

Visitantes de todo el mundo, muchos de ellos latinoamericanos y llegados en las últimas horas a Santiago de Compostela (noroeste de España), se mostraron hoy contentos por ver al papa Benedicto XVI a pesar de que gran parte no pudieron acceder a la catedral o la plaza del Obradoiro.

En esta plaza a los pies de la catedral de Santiago esperan miles de personas para asistir a la misa que oficiará el Papa.

Marcos y Litiana, una pareja de nacionalidad peruana residente en Compostela y padres de tres hijos, acudieron a la también cercana plaza de la Quintana para ver cómo el Papa se asomaba por la Puerta Santa de la catedral de Santiago.

"Esperábamos realmente que estuviera lleno", comentó Marcos a Efe, a lo que Litiana añadió que estaban "sorprendidos" al ver que "no hay tanta gente".

Ambos recordaron que en 1985, cuando vieron a Juan Pablo I en Lima, "acudió una multitud".

Una pareja argentina recién casada hizo coincidir su luna de miel con esta visita del papa Benedicto XVI a Compostela y aguardó en cola para poder estar en la eucaristía.

Rubén, de 35 años, originario de Paraguay aunque residente en Compostela, acudió acompañado de sus dos hijas esperanzado de hacerse un hueco en algún lugar para ver al Papa.

Un grupo de estudiantes chilenos que esperaba esta mañana para acceder a la plaza del Obradoiro, donde Benedicto XVI oficiará una misa ante 7.000 feligreses, afirmó su intención de "agradecer el rescate" de los trabajadores atrapados en la mina San José.

Otra peregrina mexicana confesó su intención de rezar "por la paz mundial" y porque "todo se calme y esté mejor".

Sheelagh, una jubilada irlandesa, forma parte de un grupo de mujeres de ese país que efectúa un viaje organizado en cuyo recorrido se incluye, además de Compostela, la localidad portuguesa de Fátima, que atrae anualmente a decenas de miles de católicos.

Originaria de Cork, en el sur de Irlanda, indicó a Efe que el viaje había sido organizado meses atrás y que los promotores "lo hicieron coincidir con la visita del Papa" al enterarse de su visita a la capital gallega.

Las lituanas Salomé y Loreta, de 22 y 27 años, viajaron desde su país hasta Madrid, donde se reunieron con un grupo de jóvenes de varios países bálticos y de otras nacionalidades europeas para viajar hasta Tui, en el límite fronterizo de Galicia con Portugal, para hacer el denominado Camino portugués.

"Ha sido pura coincidencia que estemos aquí para ver al Papa", dijo Salomé, quien señaló que llegaron ayer tras varios días de caminata y afirmó que están "sorprendidas" de poder ver al Pontífice y de observar ese "frenesí que algunos parecen mostrar" con ese evento.

La plaza, al igual que las sonrisas, rebosaba. Miles de personas agitaban las manos cada vez que la gran pantalla situada al lado del altar les enfocaba y ayudaban así a sobrellevar los minutos de espera. Llamadas a los móviles desde Sevilla, Madrid o Cartagena con familiares que decían «te he visto» arrancaban la sonrisa y convertían a los allí presentes en «protagonistas».

Los seminaristas gallegos tomaron la palabra desde la escalinata de la catedral, convertida en un palco vocacional. No les hacía falta micrófono para ejercer de animadores. Lograron que los allí congregados botaran e hicieran la ola y alzaran la voz con cánticos ante la acogida al Santo Padre: «Sí, sí, sí, el Papa ya está aquí», «esta es la juventud del Papa» y «se nota, se siente, el Papa está presente». Los cadetes de la Escuela Naval Militar saludaban con sus gorras cuando les recogía la cámara y la plaza les correspondía con una ovación. A medida que los cardenales llegaban, los allí congregados aumentaban sus aplausos y, con ellos, su emoción. «Ya queda menos para que venga el Papa», decían.

Entre las autoridades que asistieron a la Eucaristía estaban en primera fila Alberto Núñez Feijóo, José Blanco, Mariano Rajoy con su esposa Elvira... Los más aclamados, después de Benedicto XVI, los Príncipes de Asturias. Don Felipe sonrió y saludó durante todo el trayecto que separaba el Hostal de los Reyes Católicos, donde almorzaron, del altar. Doña Letizia, con gesto serio, lució un abrigo en color crudo.

María Sanz, gallega, destacaba lo «emocionante» que le habían resultado las palabras del Santo Padre. «Me ha impresionado, estoy muy contenta por estar aquí». También Sonia, una voluntaria que miraba de reojo los apuntes de los periodistas, decía que «todo era una maravilla».

Bufandas con mensaje

Las bufandas donde se podía leer «Benedicto XVI en Santiago de Compostela» arropaban a niños y mayores contra el frío; otros las agitaban con energía. Aun así, el cielo de Santiago respetó el acto y no llovió. «Eso es porque el Papa lo ha pedido, se porta hasta en eso», comentaba Carlos.

Joyce Ganga estudia Medicina en Madrid y pertenece a la Parroquia de la Magdalena. Cogió anoche el último autobús para poder llegar a la Misa del Papa: «Hemos venido porque parece que es un momento crítico para un cristiano y teníamos que demostrar que estamos aquí». Han comido a base de bocadillos «donde hemos podido» y comentaba que además querían «animar a la gente para que vengan a Madrid a la JMJ».

Tras la comunión, las lágrimas se reflejaban en los rostros de algunos de los presentes. Después de la Misa, el Papa se reunió brevemente con el líder de la oposición, Mariano Rajoy. De la plaza del Obradoiro no se movía nadie y despidieron al Pontífice con cánticos de «sí, sí, sí, nos vemos en Madrid».

Eso sería un breve resumen, aunque pronto.........serán rios de tinta los que vertiran para contar los millones de mensajes que los fieles han percibido de esta presencia de Su Santidad en Santiago de Compostela..............ni más ni menos que en el Año Santo Jacobeo 2010.

Aprovechamos y mostramos integra la Homilia del Santo Padre.

HOMILIA.

"Señores Cardenales, Queridos Hermanos en el Episcopado,
Distinguidas Autoridades, Queridos sacerdotes, seminaristas, religiosos y religiosas, Queridos hermanos y hermanas, Amigos todos

En gallego:

Agradezo a Monseñor Xulián Barrio Barrio, Arcebispo de Santiago de Compostela, as amables palabras que agorameten dirixido e ás que correspondo compracido, saudándovos a todos vós con afecto no Señore dándovo-las gracias pola vosa presencia neste lugar tan significativo.

[Agradezco a Monseñor Julián Barrio Barrio, Arzobispo de Santiago de Compostela, las amables palabras que me acaba de dirigir y a las que correspondo complacido, saludando a todos con afecto en el Señor y dándoos las gracias por vuestra presencia en este lugar tan significativo.]

Peregrinar no es simplemente visitar un lugar cualquiera para admirar sus tesoros de naturaleza, arte o historia.
Peregrinar significa, más bien, salir de nosotros mismos para ir al encuentro de Dios allí donde Él se ha manifestado, allí donde la gracia divina se ha mostrado con particular esplendor y ha producido abundantes frutos de conversión y santidad entre los creyentes. Los cristianos peregrinaron, ante todo, a los lugares vinculados a la pasión, muerte y resurrección del
Señor, a Tierra Santa. Luego a Roma, ciudad del martirio de Pedro y Pablo, y también a Compostela, que, unida a la memoria de Santiago, ha recibido peregrinos de todo el mundo, deseosos de fortalecer su espíritu con el testimonio de fe y amor del Apóstol.

En este Año Santo Compostelano, como Sucesor de Pedro, he querido yo también peregrinar a la Casa del Señor Santiago, que se apresta a celebrar el ochocientos aniversario de su consagración, para confirmar vuestra fe y avivar vuestra esperanza, y para confiar a la intercesión del Apóstol vuestros anhelos, fatigas y trabajos por el Evangelio. Al abrazar su venerada imagen, he pedido también por todos los hijos de la Iglesia, que tiene su origen en el misterio de comunión que es Dios. Mediante la fe, somos introducidos en el misterio de amor que es la Santísima Trinidad.

Somos, de alguna manera, abrazados por Dios, transformados por su amor. La Iglesia es ese abrazo de Dios en el que los hombres aprenden también a abrazar a sus hermanos, descubriendo en ellos la imagen y semejanza divina, que constituye la verdad más profunda de su ser, y que es origen de la genuina libertad.

Entre verdad y libertad hay una relación estrecha y necesaria. La búsqueda honesta de la verdad, la aspiración a ella, es la condición para una auténtica libertad. No se puede vivir una sin otra. La Iglesia, que desea servir con todas sus fuerzas a la persona humana y su dignidad, está al servicio de ambas, de la verdad y de la libertad. No puede renunciar a ellas, porque está en juego el ser humano, porque le mueve el amor al hombre, «que es la única criatura en la tierra a la que Dios ha amado por sí misma» (Gaudium et spes, 24), y porque sin esa aspiración a la verdad, a la justicia y a la libertad, el hombre se perdería a sí mismo.

Dejadme que desde Compostela, corazón espiritual de Galicia y, al mismo tiempo, escuela de universalidad sin confines, exhorte a todos los fieles de esta querida Archidiócesis, y a los de la Iglesia en España, a vivir iluminados por la verdad de Cristo, confesando la fe con alegría, coherencia y sencillez, en casa, en el trabajo y en el compromiso como ciudadanos.

Que la alegría de sentiros hijos queridos de Dios os lleve también a un amor cada vez más entrañable a la Iglesia, cooperando con ella en su labor de llevar a Cristo a todos los hombres. Orad al Dueño de la mies, para que muchos jóvenes se consagren a esta misión en el ministerio sacerdotal y en la vida consagrada: hoy, como siempre, merece la pena entregarse de por vida a proponer la novedad del Evangelio.

No quiero concluir sin antes felicitar y agradecer a los católicos españoles la generosidad con que sostienen tantas instituciones de caridad y de promoción humana. No dejéis de mantener esas obras, que benefician a toda la sociedad, y cuya eficacia se ha puesto de manifiesto de modo especial en la actual crisis económica, así como con ocasión de las graves calamidades naturales que han afectado a varios países.

En gallego:
Con estes sentimentos, pídolle ao Altísimo que vos conceda a todos a ousadía que tivo Santiago para ser testemuña de Cristo Resucitado, e así permanezades fieis nos camiños da santidade e vos gastedes pola gloria de Deus e polo ben dos irmáns máis desamparados. Moitas gracias.

[Con estos sentimientos, pido al Altísimo que conceda a todos la audacia que tuvo Santiago para ser testigo de Cristo Resucitado, y así permanezcáis fieles en los caminos de la santidad y os gastéis por la gloria de Dios y el bien de los hermanos desamparados.
Muchas gracias. "

Hoy, ya en Barcelona, será la ciudad condal y decenas de miles de creyentes, los que le darán la bienvenida ,se emocionarán y rezarán en las inmediaciones de la Sagrada Familia.

Desde aquí, este blog de parroquia.............. Benvido, Bienvenido...........Su Santidad Benedicto XVI, gracias por estar aquí, cuando más lo necesitamos.









Fuentes:
Oficina Vaticano
Agencia Efe
La Razón
Ángel Corbalán
Mirando el Horizonte