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domingo, 7 de noviembre de 2010

"Vivir iluminados por la verdad de Cristo" (Benedicto XVI en Santiago)


«Sí, sí, sí, el Papa ya está aquí»

Cuando el Papa aterriza en tierra gallega, el aforo de la catedral está completo. Nadie quiere llegar tarde a la cita, y en el momento en que se le vislumbra entre la niebla de la escalera, el aplauso se contagia de inmediato en todo el templo. Toca esperar algo más de una hora, pero el tiempo pasa volando, entre los ensayos de los organistas, la llegada de obispos, avisos de la organización...

Una hora fue suficiente para que la Plaza del Obradoiro se llenara.
Los voluntarios habían apurado la noche colocando vallas y sillas, y distribuyendo las zonas. Aquellos que optaron por permanecer en vela para encontrar un lugar preferente, lo lograron. Gritos, cánticos, rezo de laudes, confesiones... El día dio para mucho, incluso para reponer varias veces las máquinas de refresco que se instalaron en un lateral del Obradorio.

Aunque ya habíamos estado el pasado fin de semana en Santiago de Compostela, si entonces, tanto la Catedral como la plaza del Obradoiro y sus aledaños, estaban abarrotados de gentes llegadas de mil lugares...........Ayer, con la llegada del Primer Peregrino de Roma, Su Santidad Benedicto XVI, no cabia un alfiler, como diría un castizo.

Visitantes de todo el mundo, muchos de ellos latinoamericanos y llegados en las últimas horas a Santiago de Compostela (noroeste de España), se mostraron hoy contentos por ver al papa Benedicto XVI a pesar de que gran parte no pudieron acceder a la catedral o la plaza del Obradoiro.

En esta plaza a los pies de la catedral de Santiago esperan miles de personas para asistir a la misa que oficiará el Papa.

Marcos y Litiana, una pareja de nacionalidad peruana residente en Compostela y padres de tres hijos, acudieron a la también cercana plaza de la Quintana para ver cómo el Papa se asomaba por la Puerta Santa de la catedral de Santiago.

"Esperábamos realmente que estuviera lleno", comentó Marcos a Efe, a lo que Litiana añadió que estaban "sorprendidos" al ver que "no hay tanta gente".

Ambos recordaron que en 1985, cuando vieron a Juan Pablo I en Lima, "acudió una multitud".

Una pareja argentina recién casada hizo coincidir su luna de miel con esta visita del papa Benedicto XVI a Compostela y aguardó en cola para poder estar en la eucaristía.

Rubén, de 35 años, originario de Paraguay aunque residente en Compostela, acudió acompañado de sus dos hijas esperanzado de hacerse un hueco en algún lugar para ver al Papa.

Un grupo de estudiantes chilenos que esperaba esta mañana para acceder a la plaza del Obradoiro, donde Benedicto XVI oficiará una misa ante 7.000 feligreses, afirmó su intención de "agradecer el rescate" de los trabajadores atrapados en la mina San José.

Otra peregrina mexicana confesó su intención de rezar "por la paz mundial" y porque "todo se calme y esté mejor".

Sheelagh, una jubilada irlandesa, forma parte de un grupo de mujeres de ese país que efectúa un viaje organizado en cuyo recorrido se incluye, además de Compostela, la localidad portuguesa de Fátima, que atrae anualmente a decenas de miles de católicos.

Originaria de Cork, en el sur de Irlanda, indicó a Efe que el viaje había sido organizado meses atrás y que los promotores "lo hicieron coincidir con la visita del Papa" al enterarse de su visita a la capital gallega.

Las lituanas Salomé y Loreta, de 22 y 27 años, viajaron desde su país hasta Madrid, donde se reunieron con un grupo de jóvenes de varios países bálticos y de otras nacionalidades europeas para viajar hasta Tui, en el límite fronterizo de Galicia con Portugal, para hacer el denominado Camino portugués.

"Ha sido pura coincidencia que estemos aquí para ver al Papa", dijo Salomé, quien señaló que llegaron ayer tras varios días de caminata y afirmó que están "sorprendidas" de poder ver al Pontífice y de observar ese "frenesí que algunos parecen mostrar" con ese evento.

La plaza, al igual que las sonrisas, rebosaba. Miles de personas agitaban las manos cada vez que la gran pantalla situada al lado del altar les enfocaba y ayudaban así a sobrellevar los minutos de espera. Llamadas a los móviles desde Sevilla, Madrid o Cartagena con familiares que decían «te he visto» arrancaban la sonrisa y convertían a los allí presentes en «protagonistas».

Los seminaristas gallegos tomaron la palabra desde la escalinata de la catedral, convertida en un palco vocacional. No les hacía falta micrófono para ejercer de animadores. Lograron que los allí congregados botaran e hicieran la ola y alzaran la voz con cánticos ante la acogida al Santo Padre: «Sí, sí, sí, el Papa ya está aquí», «esta es la juventud del Papa» y «se nota, se siente, el Papa está presente». Los cadetes de la Escuela Naval Militar saludaban con sus gorras cuando les recogía la cámara y la plaza les correspondía con una ovación. A medida que los cardenales llegaban, los allí congregados aumentaban sus aplausos y, con ellos, su emoción. «Ya queda menos para que venga el Papa», decían.

Entre las autoridades que asistieron a la Eucaristía estaban en primera fila Alberto Núñez Feijóo, José Blanco, Mariano Rajoy con su esposa Elvira... Los más aclamados, después de Benedicto XVI, los Príncipes de Asturias. Don Felipe sonrió y saludó durante todo el trayecto que separaba el Hostal de los Reyes Católicos, donde almorzaron, del altar. Doña Letizia, con gesto serio, lució un abrigo en color crudo.

María Sanz, gallega, destacaba lo «emocionante» que le habían resultado las palabras del Santo Padre. «Me ha impresionado, estoy muy contenta por estar aquí». También Sonia, una voluntaria que miraba de reojo los apuntes de los periodistas, decía que «todo era una maravilla».

Bufandas con mensaje

Las bufandas donde se podía leer «Benedicto XVI en Santiago de Compostela» arropaban a niños y mayores contra el frío; otros las agitaban con energía. Aun así, el cielo de Santiago respetó el acto y no llovió. «Eso es porque el Papa lo ha pedido, se porta hasta en eso», comentaba Carlos.

Joyce Ganga estudia Medicina en Madrid y pertenece a la Parroquia de la Magdalena. Cogió anoche el último autobús para poder llegar a la Misa del Papa: «Hemos venido porque parece que es un momento crítico para un cristiano y teníamos que demostrar que estamos aquí». Han comido a base de bocadillos «donde hemos podido» y comentaba que además querían «animar a la gente para que vengan a Madrid a la JMJ».

Tras la comunión, las lágrimas se reflejaban en los rostros de algunos de los presentes. Después de la Misa, el Papa se reunió brevemente con el líder de la oposición, Mariano Rajoy. De la plaza del Obradoiro no se movía nadie y despidieron al Pontífice con cánticos de «sí, sí, sí, nos vemos en Madrid».

Eso sería un breve resumen, aunque pronto.........serán rios de tinta los que vertiran para contar los millones de mensajes que los fieles han percibido de esta presencia de Su Santidad en Santiago de Compostela..............ni más ni menos que en el Año Santo Jacobeo 2010.

Aprovechamos y mostramos integra la Homilia del Santo Padre.

HOMILIA.

"Señores Cardenales, Queridos Hermanos en el Episcopado,
Distinguidas Autoridades, Queridos sacerdotes, seminaristas, religiosos y religiosas, Queridos hermanos y hermanas, Amigos todos

En gallego:

Agradezo a Monseñor Xulián Barrio Barrio, Arcebispo de Santiago de Compostela, as amables palabras que agorameten dirixido e ás que correspondo compracido, saudándovos a todos vós con afecto no Señore dándovo-las gracias pola vosa presencia neste lugar tan significativo.

[Agradezco a Monseñor Julián Barrio Barrio, Arzobispo de Santiago de Compostela, las amables palabras que me acaba de dirigir y a las que correspondo complacido, saludando a todos con afecto en el Señor y dándoos las gracias por vuestra presencia en este lugar tan significativo.]

Peregrinar no es simplemente visitar un lugar cualquiera para admirar sus tesoros de naturaleza, arte o historia.
Peregrinar significa, más bien, salir de nosotros mismos para ir al encuentro de Dios allí donde Él se ha manifestado, allí donde la gracia divina se ha mostrado con particular esplendor y ha producido abundantes frutos de conversión y santidad entre los creyentes. Los cristianos peregrinaron, ante todo, a los lugares vinculados a la pasión, muerte y resurrección del
Señor, a Tierra Santa. Luego a Roma, ciudad del martirio de Pedro y Pablo, y también a Compostela, que, unida a la memoria de Santiago, ha recibido peregrinos de todo el mundo, deseosos de fortalecer su espíritu con el testimonio de fe y amor del Apóstol.

En este Año Santo Compostelano, como Sucesor de Pedro, he querido yo también peregrinar a la Casa del Señor Santiago, que se apresta a celebrar el ochocientos aniversario de su consagración, para confirmar vuestra fe y avivar vuestra esperanza, y para confiar a la intercesión del Apóstol vuestros anhelos, fatigas y trabajos por el Evangelio. Al abrazar su venerada imagen, he pedido también por todos los hijos de la Iglesia, que tiene su origen en el misterio de comunión que es Dios. Mediante la fe, somos introducidos en el misterio de amor que es la Santísima Trinidad.

Somos, de alguna manera, abrazados por Dios, transformados por su amor. La Iglesia es ese abrazo de Dios en el que los hombres aprenden también a abrazar a sus hermanos, descubriendo en ellos la imagen y semejanza divina, que constituye la verdad más profunda de su ser, y que es origen de la genuina libertad.

Entre verdad y libertad hay una relación estrecha y necesaria. La búsqueda honesta de la verdad, la aspiración a ella, es la condición para una auténtica libertad. No se puede vivir una sin otra. La Iglesia, que desea servir con todas sus fuerzas a la persona humana y su dignidad, está al servicio de ambas, de la verdad y de la libertad. No puede renunciar a ellas, porque está en juego el ser humano, porque le mueve el amor al hombre, «que es la única criatura en la tierra a la que Dios ha amado por sí misma» (Gaudium et spes, 24), y porque sin esa aspiración a la verdad, a la justicia y a la libertad, el hombre se perdería a sí mismo.

Dejadme que desde Compostela, corazón espiritual de Galicia y, al mismo tiempo, escuela de universalidad sin confines, exhorte a todos los fieles de esta querida Archidiócesis, y a los de la Iglesia en España, a vivir iluminados por la verdad de Cristo, confesando la fe con alegría, coherencia y sencillez, en casa, en el trabajo y en el compromiso como ciudadanos.

Que la alegría de sentiros hijos queridos de Dios os lleve también a un amor cada vez más entrañable a la Iglesia, cooperando con ella en su labor de llevar a Cristo a todos los hombres. Orad al Dueño de la mies, para que muchos jóvenes se consagren a esta misión en el ministerio sacerdotal y en la vida consagrada: hoy, como siempre, merece la pena entregarse de por vida a proponer la novedad del Evangelio.

No quiero concluir sin antes felicitar y agradecer a los católicos españoles la generosidad con que sostienen tantas instituciones de caridad y de promoción humana. No dejéis de mantener esas obras, que benefician a toda la sociedad, y cuya eficacia se ha puesto de manifiesto de modo especial en la actual crisis económica, así como con ocasión de las graves calamidades naturales que han afectado a varios países.

En gallego:
Con estes sentimentos, pídolle ao Altísimo que vos conceda a todos a ousadía que tivo Santiago para ser testemuña de Cristo Resucitado, e así permanezades fieis nos camiños da santidade e vos gastedes pola gloria de Deus e polo ben dos irmáns máis desamparados. Moitas gracias.

[Con estos sentimientos, pido al Altísimo que conceda a todos la audacia que tuvo Santiago para ser testigo de Cristo Resucitado, y así permanezcáis fieles en los caminos de la santidad y os gastéis por la gloria de Dios y el bien de los hermanos desamparados.
Muchas gracias. "

Hoy, ya en Barcelona, será la ciudad condal y decenas de miles de creyentes, los que le darán la bienvenida ,se emocionarán y rezarán en las inmediaciones de la Sagrada Familia.

Desde aquí, este blog de parroquia.............. Benvido, Bienvenido...........Su Santidad Benedicto XVI, gracias por estar aquí, cuando más lo necesitamos.









Fuentes:
Oficina Vaticano
Agencia Efe
La Razón
Ángel Corbalán
Mirando el Horizonte

lunes, 5 de julio de 2010

"Benedicto XVI, peregrino de la fe y testigo de Cristo Resucitado".

El papa Benedicto XVI visitará Santiago de Compostela el próximo 6 de noviembre durante ocho horas y presidirá una misa multitudinaria en la Plaza del Obradoiro, a la que asistirán 10.000 personas y que será retransmitida por al menos ocho pantallas de televisión dispuestas en el centro de la ciudad.

El Arzobispo de Santiago, Julián Barrio, y el coordinador general, Salvador Domato, presentaron hoy en rueda de prensa el programa de la visita del Papa a Santiago con motivo del Año Santo compostelano "como peregrino de la fe y testigo de Cristo Resucitado".

"Es la primera vez en la historia de la Iglesia que en un Año Santo expresamente el Papa haya querido venir a Santiago de Compostela", subrayó Barrio al insistir en la "excepcionalidad" de esta visita, tras recordar que Juan Pablo II viajó a la capital gallega en 1982 con motivo de su visita pastoral a España.

Por ello y en correspondencia con esta excepcionalidad, el Arzobispo hizo un llamamiento para que la acogida al Papa sea la "mayor" posible como muestra de agradecimiento, disponibilidad, cercanía y afecto.

Según el programa de este viaje a Santiago, coordinado entre el Arzobispado y el Vaticano y cuyos horarios se harán públicos en septiembre, Benedicto XVI llegará a media mañana del 6 de noviembre al aeropuerto de Lavacolla, donde será recibido por miembros de la Casa Real y autoridades eclesiásticas y civiles, tanto nacionales, como autonómicas y locales.

Seguidamente, el Papa se desplazará en el papa-móvil hasta la ciudad y entrará en la Catedral por la puerta de Azabachería, para a continuación rezar en la capilla de la Comunión, contemplar el Pórtico de la Gloria, orar ante la tumba del Apóstol, pasar por la Puerta Santa y abrazar al Santo.

Ante él, unas 700 personas entre enfermos, niños y ancianos escucharán "por rigurosa invitación" las palabras que les dirija el Papa en el interior de la Basílica, donde disfrutará también del Botafumeiro.

A su término almorzará y descansará en el Palacio Episcopal y, después, Benedicto XVI presidirá la Eucaristía en la Plaza del Obradoiro ante un máximo de 10.000 personas sobre un altar de ocho metros de altura y cubierto, ante la posibilidad de que llueva, que se ubicará entre el Ayuntamiento y el Rectorado.

El consistorio albergará en su planta baja la sacristía del Papa y de los obispos que concelebrarán la Eucaristía, acompañados por la Real Filharmonía de Galicia y coros y cantos populares.

En todo caso y dada la gran afluencia de público que se espera en esta visita "en gran parte muy mediática", detalló Domato, se instalarán pantallas de televisión en la propia plaza del Obradoiro, ante las fachadas del Rectorado y de la Catedral, en la plaza de la Quintana, en San Martín Pinario, en la Alameda, en el Toural y en la plaza de Cervantes.

No obstante, el arzobispo espera que los ciudadanos reciban al Papa en el aeropuerto y le acompañen desde Lavacolla en su recorrido hasta la capital gallega porque esta peregrinación, en clave de "austeridad", dijo, es "muy significativa y trascendente" para la Iglesia en Santiago, en Galicia y en España.

En este sentido, hizo una "invitación" para que Benedicto XVI encuentre en Compostela "la mejor acogida y la mejor hospitalidad que nosotros podamos ofrecerle".

Asimismo, Barrio destacó que el Papa es "consciente" de lo que Santiago está significando para "esa renovación de la realidad europea" y confió en que reciba el mensaje de que "realmente puede contar con nosotros en este momento de una Iglesia peregrinante que tiene que caminar entre los consuelos de Dios y las turbaciones del mundo".

Finalizado el acto de la Eucaristía, Benedicto XVI regresará al aeropuerto de Lavacolla, donde se celebrará un acto de despedida con un "reducido" número de personas, y emprenderá viaje hacia Barcelona, donde al día siguiente consagrará el Templo de la Sagrada Familia.

La comisión autonómica que preparará la visita del Papa, integrada por los conselleiros de Presidencia y Cultura, el comisario jefe de la Policía autonómica y el director general de la CRTVG, entre otros, se reunirá esta semana por primera vez para coordinar las actividades vinculadas a este viaje.

Desde aqui, rogamos a Dios que todo vaya bien....











Fuentes:
diario del vaticano
Ángel Corbalán
Europapress
Mirando el Horizonte.

viernes, 1 de enero de 2010

Feliz año Nuevo!...... Año Santo Compostelano !!!!




«Tiempo especial de gracia y de perdón», el Año Santo Compostelano 2010 es oportunidad para que los creyentes reflexionen sobre su vocación a la santidad; «pero también los que no tienen fe, o tal vez la han dejado marchitar, tendrán una ocasión singular para recibir el don de “Aquel que ilumina a todos los hombres para que puedan tener finalmente vida”», dice Benedicto XVI.

Mensaje del Papa con motivo del Año Santo Compostelano


A Mons. Julián Barrio
Arzobispo de Santiago de Compostela
1. Con ocasión de la apertura de la Puerta Santa, que da comienzo al Jubileo Compostelano de 2010, hago llegar un cordial saludo a Vuestra Excelencia y a los participantes en esa significativa ceremonia, así como a los pastores y fieles de esa Iglesia particular, que por su vinculación inmemorial con el Apóstol Santiago hunde sus raíces en el Evangelio de Cristo, ofreciendo este tesoro espiritual a sus hijos y a los peregrinos de Galicia, de otras partes de España, de Europa y de los más lejanos rincones del mundo.
Con este acto solemne se abre un tiempo especial de gracia y de perdón, de la “gran perdonanza”, como dice la tradición. Una oportunidad particular para que los creyentes recapaciten sobre su genuina vocación a la santidad de vida, se impregnen de la Palabra de Dios, que ilumina e interpela, reconozcan a Cristo, que sale a su encuentro, les acompaña en las vicisitudes de su caminar por el mundo y se entrega a ellos personalmente, sobre todo en la Eucaristía. Pero también los que no tienen fe, o tal vez la han dejado marchitar, tendrán una ocasión singular para recibir el donde “Aquel que ilumina a todos los hombres para que puedan tener finalmente vida” (Lumen gentium, 16).
2. Santiago de Compostela se distingue desde tiempos remotos por ser meta eminente de peregrinos, cuyos pasos han marcado un Camino que lleva el nombre del Apóstol, hasta cuyo sepulcro acuden gentes especialmente de las más diversas regiones de Europa para renovar y fortalecer su fe. Un Camino sembrado de tantas muestras de fervor, penitencia, hospitalidad, arte y cultura, que nos habla elocuentemente de las raíces espirituales del Viejo Continente.


El lema de este nuevo Año Jubilar Compostelano, “Peregrinando hacia la luz”, así como la carta pastoral para esta ocasión, “Peregrinos de la fe y testigos de Cristo resucitado”, siguen fielmente esta tradición y la reproponen como una llamada evangelizadora a los hombres y mujeres de hoy, recordando el carácter esencialmente peregrino de la Iglesia y del ser cristiano en este mundo (cf. Lumen gentium, 6.48-50). En el Camino se contemplan nuevos horizontes que hacen recapacitar sobre las angosturas de la propia existencia y la inmensidad que el ser humano tiene dentro y fuera de sí, preparándole para ir en busca de lo que realmente su corazón anhela. Abierto a la sorpresa y la trascendencia, el peregrino se deja instruir por la Palabra de Dios, y de este modo va decantando su fe de adherencias y miedo infundados. Así hizo el Señor resucitado con los discípulos que, aturdidos y desalentados, iban de camino hacia Emaús. Cuando a la palabra se añadió el gesto de partir el pan, a los discípulos “se les abrieron los ojos” (cf. Lc 24, 31) y reconocieron al que creían sumido en la muerte. Entonces se encuentran personalmente con Cristo, que vive para siempre y forma parte de sus vidas. En ese momento, su primer y más ardiente deseo es anunciar y atestiguar lo ocurrido ante los demás (cf. Lc 24, 35)

Pido fervientemente al Señor que acompañe a los peregrinos, que se dé a conocer y entre en sus corazones, “para que tengan vida y la tengan en abundancia” (Jn 10, 10). Ésta es la verdadera meta, la gracia, que el mero recorrido material del Camino no puede alcanzar por sí solo, y que lleva al peregrino a convertirse en testigo ante los demás de que Cristo vive y es nuestra esperanza imperecedera de salvación. En esa Archidiócesis, junto a otras muchas organizaciones eclesiales, se han puesto en marcha múltiples iniciativas pastorales para ayudar a lograr este fin esencial de la peregrinación a Santiago de Compostela, de carácter espiritual, aunque en ciertos casos se tienda a ignorarlo o desvirtuarlo.
3. En este Año Santo, en sintonía con el Año Sacerdotal, un papel decisivo corresponde a los presbíteros, cuyo espíritu de acogida y entrega a los fieles y peregrinos ha de ser particularmente generoso. Peregrinos también ellos, están llamados a servir a sus hermanos ofreciéndoles la vida de Dios, como hombres de la Palabra divina y de lo sagrado (cf. Al retiro sacerdotal internacional en Ars, 28 septiembre 2009). Aliento, pues, a los sacerdotes de esa Archidiócesis, así como a los que se sumen a ellos durante este Jubileo y a los de las diócesis por donde pasa el Camino, a prodigarse en la administración de los sacramentos de la Penitencia y la Eucaristía, pues lo más buscado, lo más preciado y característico del Año Santo es el Perdón y el encuentro con Cristo vivo.
4.En esta circunstancia, expreso mi especial cercanía a los peregrinos que llegan y seguirán llegando a Santiago. Les invito a que hagan acopio de las sugestivas experiencias de fe, caridad y fraternidad que encuentren en su andadura, a que vivan el Camino sobre todo interiormente, dejándose interpelar por la llamada que el Señor hace a cada uno de ellos. Así podrán decir con gozo y firmeza en el Pórtico de la Gloria: “Creo”. Les ruego también que en su oración cadenciosa no olviden a los que no pudieron acompañarles, a sus familias y amigos, a los enfermos y necesitados, a los emigrantes, a los frágiles y al Pueblo de Dios con sus Pastores.


5. Agradezco cordialmente a la Archidiócesis de Santiago, así como a las Autoridades y otros colaboradores, sus esfuerzos en la preparación de este Jubileo Compostelano, como también a los voluntarios y a cuantos están dispuestos a contribuir a su buen desarrollo. Confío los frutos espirituales y pastorales de este Año Santo a nuestra Madre del cielo, la Virgen Peregrina, y al Apóstol Santiago, el “amigo del Señor”, a la vez que imparto a todos con afecto la Bendición Apóstolica.
Vaticano, 19 de diciembre de 2009
Benedicto XVI


Apertura de la Puerta Santa y Homilia del Arzobispo de Santiago.

La apertura de la Puerta Santa, que se llevó a cabo en la tarde de ayer, ha marcado el comienzo del Año Santo Compostelano en el que los peregrinos que se dirijan a Santiago podrán entrar en la Catedral por este acceso. El arzobispo de la ciudad, Julian Barrio, fue el encargado de golpear tres veces con un mazo de plata el muro de piedra colocado para la ocasión. Hace cuatro años que se cerró esta puerta por la que se espera que pasarán miles de peregrinos durante todo este año. En el momento de la apertura de la puerta, las 1.000 campanas de la ciudad repicaron a la vez para celebrar uno de los acontecimientos más importantes en la vida de Santiago, y es que el Xacobeo se ha convertido en una cita obligada para muchos.

A continuación y con motivo de la inauguración del Año Santo Compostelano, facilitamos el texto íntegro de la homilía de Mons. Julián Barrio en la apertura de la puerta santa de la catedral de Santiago de Compostela........

“Vendrán de todos los pueblos, proclamando las alabanzas del Señor” (Ps 86,9). Junto a la tumba del Apóstol Santiago esta tarde confesamos nuestra fe en Jesucristo, sabiendo que la misión encomendada y la llamada a beber el cáliz del Señor están inseparablemente unidas, como lo vivió el Apóstol. “No tenemos poder alguno contra la verdad, sólo a favor de la verdad” (2Cor 13,8), para ser así servidores de la fe.

Saludo con afecto al Sr. Delegado Regio, al Señor Alcalde, a las autoridades y representaciones. Saludo también en la caridad pastoral al Sr. Nuncio de Su Santidad, a los Sres. Obispos, a los miembros del Cabildo, a los sacerdotes, miembros de vida consagrada, seminaristas y laicos. Saludo a los peregrinos y a cuantos, a través de la radio y de la televisión, se unen a nosotros para participar en este acontecimiento de trascendente significado espiritual e histórico. Aquí, en el año 1122, se celebró el primer Año Santo de la historia eclesial. Nuestra Diócesis es consciente de este don que la providencia de Dios le ha confiado.

Encuentro con Cristo

Acabamos de abrir la Puerta Santa y entrar por ella con profundo gozo espiritual, comenzando así el Año Santo, Año de gracia del Señor, que nos llama a revitalizar nuestra vida cristiana, suscitando una fuerza de salvación para la nueva humanidad que espera verse liberada de la esclavitud del pecado “para alcanzar la libertad y la gloria de los hijos de Dios” (Rom 8,21). También hoy el Señor nos dice: “El Espíritu está sobre mí porque me ha ungido para proclamar un año de gracia del Señor”.

En nuestra condición de hijos de la Iglesia peregrinante vamos al encuentro con Cristo, el hombre nuevo, en el que irradia la verdadera luz para el misterio del ser humano. En Él, el hombre nuevo, encuentra su verdadera luz el misterio del ser humano. Sólo Él, presente en nuestras alegrías y temores, dudas y esperanzas, tiene palabras de vida eterna y es la verdadera Puerta, simbolizada en ésta por la que hemos pasado. Es Él quien entra por ella con la bondad y misericordia divinas para llevarnos a Dios Padre que nos ha mostrado su amor cuando todavía éramos pecadores.

Esta benevolencia de Dios nos pide vivir nuestra condición de peregrinos con la paciencia de la esperanza y con la fortaleza de la gracia en la que hemos sido salvados (Rom 8,24), iluminando con la verdad del Evangelio la visión de un mundo reconciliado y renovado en Jesucristo, nuestro Salvador. Peregrinos hacia la luz, hemos de valorar nuestra vida interior, yunque en que Dios labra la identidad cristiana y la autenticidad. “El drama de la cultura actual es la falta de interioridad, la ausencia de contemplación. Sin interioridad la cultura carece de entrañas y el hombre moderno pone en peligro su misma integridad”. Frente a la cultura del gran vacío que despersonaliza, se nos llama a afirmar la presencia de Dios que siempre humaniza y a reconocer a Cristo, quien peregrina a nuestro lado como lo hizo con los discípulos de Emaús.


JUAN PABLO II, Alocución en Cuatro Vientos a los jóvenes, 3 de mayo de 2003

Con el Apóstol contemplamos el rostro misericordioso de Cristo que resucita a la hija de Jairo, el rostro transfigurado que nos revela la gloria del Padre, el rostro doliente en el huerto de los Olivos que se hace rostro de pecado para devolver al hombre su condición nueva y el rostro del Resucitado quien en medio de la lucha ciertamente dramática entre el bien y el mal, entre la luz y la tinieblas, entre la vida y la muerte, fortalece nuestra esperanza por el poder y la gracia de Dios “que da vida a los muertos y llama a la existencia a lo que no existe” (Rom 4,17).
Testigos de la novedad de vida de Cristo

Cristo es la novedad de la Iglesia, es nuestra novedad que nos compromete a mirar el rostro de las personas no para considerarlas como material de descarte, sino para hacer propio el drama de muchas de ellas, sabiendo que con Dios podemos construir una sociedad para todos y que sin Dios todo se convierte en objeto de compraventa. En este Santuario del Apóstol nos espera la misericordia de Dios que ha venido a buscar a todos, a los justos y a los pecadores. Es el misterio permanente de la historia humana que, hasta el día de la plena revelación de la gloria de los hijos de Dios, seguirá perturbada por el pecado. “La Iglesia, persiguiendo la finalidad salvífica que es propia de ella, no sólo comunica al hombre la participación en la vida divina, sino que también difunde, de alguna manera, sobre el mundo entero la luz que irradia esta vida divina, principalmente sanando y elevando la dignidad de la persona humana, afianzando la cohesión de la sociedad y procurando a la actividad cotidiana del hombre un sentido más profundo, al impregnarla de una significación más elevada. Así la Iglesia, por cada uno de sus miembros y por toda su comunidad, cree poder contribuir ampliamente a humanizar cada vez más la familia humana y toda su historia” (GS 40).


Fortalecer la esperanza

Amados hermanos y hermanas, volvamos nuestra mirada a Dios. El Año santo nos invita a despertar nuestra religiosidad para reconocer los dones de Dios y desplegar el gozo de ser semillas de una nueva creación, siendo signo de esperanza en la sociedad actual y respondiendo a nuestra vocación de eternidad y a la llamada irrenunciable a la santidad para no frustrar la gracia de la salvación en nuestras vidas.

Es urgente iluminar con la luz de la fe las cuestiones que conciernen al presente y al futuro de la sociedad, mantenerse vigilantes frente a los ídolos que nos llevan al desaliento y a la muerte, manifestar un amor activo y concreto con cada ser humano, y fortalecer la esperanza cristiana que en el día a día ayuda a superar la preocupación angustiosa por el presente, y el escepticismo que nos dificulta el ejercicio de la caridad. En medio del proceso de descristianización, el Año Santo no es una huida espiritualista ni un discurso religioso vacío sino un compromiso para acoger la gracia de Dios, construir la civilización del amor y discernir cristianamente la realidad cuando se han visto radicalmente sacudidas las certezas fundamentales que conforman la vida de los seres humanos. El Año Santo Compostelano es faro de luz y fuente de gracia para el hombre actual sumergido en una profunda crisis moral, cultural y social.

Exhortación final

Os animo a cultivar los lazos personales y sociales, revalorizando la amistad y la solidaridad, la justicia y la misericordia; la audacia y la creatividad. Las nuevas realidades exigen nuevas respuestas con un espíritu abierto y discernimiento constructivo, sin dar la espalda a los desafíos del tiempo presente. Os invito a ser testigos de la alegría y de la gratuidad en medio de la tiranía del utilitarismo, y de la amargura, reconociendo en el día a día los dones de Dios en actitud de adoración y de gratitud.

Pido al Señor que se logran los frutos de evangelización y paz espiritual que buscan los peregrinos, desde su pluralidad de vivencias existenciales y creyentes. Estén en cada uno de nosotros los sentimientos y el espíritu de María para glorificar al Señor. El “os bendiga, y os proteja, haga brillar sobre vosotros su rostro y os conceda su favor; el Señor se fije en vosotros y os conceda la paz”. Muchas gracias al Santo Padre por su mensaje y por sus benevolentes atenciones con esta Iglesia de Santiago de Compostela. Agradezco la colaboración de todas las instituciones y personas en orden a una fructuosa celebración del Año Santo y a una cariñosa acogida del peregrino en sintonía con la preocupación pastoral de la peregrinación.

El peregrino que viene nos recuerda nuestra condición de peregrinos en la tierra y ha de ser acogido y tratado con amor en nombre de Dios que lo ama. Acabamos de escuchar en el Evangelio que los pastores volvieron glorificando y alabando a Dios por cuanto habían visto y oído. Dios quiera que sintiéndonos peregrinos por gracia vivamos esta misma experiencia. Que Santiago de Compostela sea “una ciudad de innumerables referencias para innumerables pueblos”, la capital espiritual de la unidad europea.

Así lo espero de la ayuda del Señor Santiago y de la protección de la Virgen Peregrina, Puerta del Cielo. Bajo su amparo ponemos todos los acontecimientos de este Año Santo. Que Ella nos acompañe y guíe nuestros pasos para que este año sea un tiempo de viva espiritualidad y de renovación social. Amén.


(Foto: Virgen Peregrina)
+Julián Barrio Barrio, Arzobispo de Santiago de Compostela .