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viernes, 14 de mayo de 2010

"Señor, Tú eres el centro de mi vida". Oración Comunitaria!!!!!




ALABANZAS AL SANTÍSIMO

INVOCACIÓN AL ESPIRITU SANTO

INTRODUCCIÓN


A Jesús le gusta sobre todo «bendecir».
Bendice a los pequeños y bendice sobre todo a los enfermos y desgraciados.
Su gesto está cargado de fe y de amor. Desea envolver a los que más sufren con la compasión, la protección y la bendición de Dios.
No es extraño que, al narrar la despedida de Jesús, Lucas lo describa levantando sus manos y «bendiciendo» a sus discípulos.
Es su último gesto.
Jesús entra en el misterio insondable de Dios y sus seguidores quedan envueltos en su bendición.
Hace ya mucho tiempo que lo hemos olvidado, pero la Iglesia ha de ser en medio del mundo una fuente de bendición.
En un mundo donde es tan frecuente «maldecir», condenar, hacer daño y denigrar, es más necesaria que nunca la presencia de seguidores de Jesús que sepan «bendecir», buscar el bien, hacer el bien, atraer hacia el bien.

MONICIÓN AL EVANGELIO
El Señor se va pero, su misión, la sigue llevando adelante su cuerpo visible que es la Iglesia. Hoy, Jesús, sube al podium del cielo: ha cumplido, ha vencido, ha ganado y, ahora, va camino del abrazo del Padre. Escuchemos con atención.

EVANGELIO SEGÚN SAN LUCAS 24, 46-53

<En aquel tiempo dijo Jesús a sus discípulos:
-- Así estaba escrito:

el Mesías padecerá, resucitará de entre los muertos al tercer día y en su nombre predicará la conversión y el perdón de los pecados a todos los pueblos, comenzando por Jerusalén.
Y vosotros sois testigos de esto.
Yo os enviaré lo que mi Padre ha prometido; vosotros quedaos en la ciudad, hasta que os revistáis de la fuerza de lo alto.
Después los sacó hacia Betania, y levantando las manos los bendijo.

Y mientras los bendecía, se separó de ellos (subiendo hacia el cielo).
Ellos se volvieron a Jerusalén con gran alegría; y estaban siempre en el templo bendiciendo a Dios.

Palabra del Señor

ORACIÓN-MEDITACIÓN

Comienza tu oración con el corazón cerca de Dios.
Me postro en tu presencia, Señor.
Tú eres el centro de mi vida.
En lo más hondo de mi corazón tienes tu morada.
Te adoro Padre, Hijo y Espíritu Santo.
Recuerda agradecido/a los misterios de Jesús.

Alimenta tu vida de creyente con los grandes misterios de la fe.
Todo lo que El vivió es para tu vida, para el perdón de tus pecados, para que vuelvas los ojos hacia la Trinidad.


Gracias, Jesús, por tu vida entre nosotros.Gracias por tu Cruz salvadora. Gracias por la alegría inmensa de tu Resurrección.

No tengas miedo de tu debilidad. Jesús te elige para ser testigo de su amor en el mundo.

El Espíritu te abre los horizontes inmensos de la humanidad para que dejes, tú también, la semilla del Evangelio.

Ven Espíritu. Contigo mi vida se hace más sencilla, menos complicada.
A mi ritmo humano dejas lo que me rodea sembrado de testimonio.
Tú me ayudas a manifestar abiertamente mi fe.

Bendice a manos llenas.
Bendice a todos con María.


Bendice a los que te rodean.
Bendice a la tierra. Bendice a Dios.


Bendice y abraza tu propia vida.
La bendición y la alegría con el regalo del Espíritu.

Donde hay bendición y alegría no puede haber cosa mala.
Te glorifico, Espíritu Santo.

Me bendices, para que bendiga.
Eres el regalo que Jesús me hace, eres mi alegría.

PRECES .

* Al caer la tarde tu Hijo nos ofreció su cuerpo como alimento de vida eterna
-acepta nuestra oración vespertina y haz que no falten en tu Iglesia vocaciones religiosas al servicio de los más necesitados.
* Padre de bondad, que aceptaste la ofrenda de tu Hijo,
- suscita en nuestras parroquias jóvenes dispuestos a dar su vida por ti en servicio a sus hermanos.
* Te pedimos Señor por las familias cristianas,
- para que sean “Iglesia doméstica” donde puedan nacer futuras vocaciones para la Iglesia universal.
* Te pedimos Señor por los Seminarios y Noviciados
- que los jóvenes que allí se preparan vivan su formación con gozo y generosidad.
* Al llegar a su término esta jornada, haz que no decline en la Iglesia la esperanza de tu Reino,
- enriquécela con numerosas vocaciones a la vida consagrada.
* Dios misericordioso, que hiciste de María un modelo de entrega a los hermanos,
- haz que los jóvenes vean en ella un modelo a imitar.
* Altísimo Señor, baja a escucharnos con la bondad que te distingue,
- Para que nuestro párroco el padre Andrés y el padre Ángel sientan cercana en todo instante la especial protección de María Santísima particularmente en los instantes de sus desconsuelos y soledades en el ejercicio de sus actuales misiones
* Te pedimos, Señor, por el Papa
- para que le acompañe el Espíritu Santo en su viaje a Fátima
* Te pedimos, Señor, por todos los sacerdotes que nos ayudan a descubrir, celebrar, vivir y guardar el tesoro de la fe.
- Para que no se cansen nunca de indicarnos con su vida y con sus palabras hacia el encuentro con Dios.
* Te rogamos, Señor, por todos los que se desilusionan cuando ven que sus proyectos no siguen adelante.
- Para que vean en Jesús una persona que les invita a superarse, a luchar y a conquistar metas más altas que lo que el mundo nos propone.

ORACIÓN FINAL: SEÑORA DE LA PASCUA

Señora de la Pascua,
Señora del viernes y del domingo,
Señora de la noche y de la mañana,
Señora del silencio y de la Cruz,
Señora del Amor y de la Entrega,
Señora de la palabra recibida
y de la palabra empeñada,
Señora de la paz y de la esperanza.
Señora de las partidas,
porque eres la Señora
del transito o de la pascua, ¡escúchanos!,
hoy queremos decirte “muchas gracias”,
muchas gracias por tu “Fiat”,
por tu completa disponibilidad de esclava,
por tu pobreza y tu silencio,
por el gozo de tus siete espadas,
por el dolor de tus partidas
que fueron dando la paz a tantas almas.
Muchas gracias
por haberte quedado con nosotros
a pesar del tiempo y de las distancias.

Nuestra Señora de la Reconciliación,
imagen y principio de la Iglesia:
hoy dejamos en tu corazón
pobre, silenciosos y disponible,
esa Iglesia peregrina de la Pascua.

Una Iglesia esencialmente misionera,
fermento y alma de la sociedad
en que vivimos,
una Iglesia profética que sea el anuncio
de que el reino ha llegado ya.

Una Iglesia de auténticos testigos,
insertada en la historia de los hombres,
como presencia salvadora del Señor,
fuente de paz, de alegría y de esperanza. Amén.


AVE MARÍA Y GLORIA









Fuentes:
Ana Navarro
Ángel Corbalán
Blog Parroquial San Garcia Abad.

viernes, 19 de marzo de 2010

La Oración del Viernes, 19 de Marzo !!!



ALABANZAS AL SANTISIMO .
INVOCACION AL ESPIRITU.
INTRODUCCION.
La escena es terrible. La mujer está a punto de ser linchada. Algunos, de los que se dicen líderes del pueblo, han hecho de jueces y han determinado que debe ser condenada a muerte. Hay que apedrearla. Y la multitud está dispuesta participar. Nadie se sentirá culpable. Total, una piedra más seguro que no es el golpe definitivo.
Es sólo uno más. Luego, una vez que pase el subidón de adrenalina, cuando todos chillan a la vez y se sienten fuertes y capaces de todo simplemente porque están juntos, se retirarán más bien avergonzados. Apenas unos pocos seguirán convencidos de que han hecho bien. Los más preferirán no hablar del asunto. Se han dejado llevar por la masa sin darse cuenta de lo que hacían.
Podemos estar hablando de la mujer adúltera pero también de tantas personas como son linchadas todavía hoy en nuestro mundo. La fuerza de la masa es incontenible. Y no me refiero sólo al linchamiento físico, terrible por supuesto. También existe el linchamiento verbal, que excluye y margina, que mata casi tanto como el otro.

La verdad es que nos encanta ser jueces y jurados y verdugos. Todo al mismo tiempo. Siempre estamos preparados a dar nuestra opinión sobre el comportamiento o las actitudes de éste o del otro. Miramos a sus ojos y no vemos una persona sino el objeto de nuestro juicio. Siempre tenemos claro lo que habría que hacer. Y no nos solemos decantar por el lado de la misericordia. Nuestros juicios suelen ser duros y terminan con facilidad en la condena.
Hoy Jesús se enfrenta a una situación de esas. Pero su actitud es diferente. Primero de todo, mantiene su libertad. No se alinea con la masa. No se deja llevar. No intenta hacerse el simpático. Más bien, busca una manera de salvar a aquella persona. Parece que lo que menos le importa es que sea culpable o no.
Lo suyo es salvar no juzgar ni mucho menos condenar. Logra detener a aquellos exaltados que se sentían autorizados por la ley de Moisés –habría que recordar que el mismo Jesús dice en otro pasaje del Evangelio que hay que cumplir esa ley hasta la última tilde–.Lo hace recordándoles que el mundo es una gran comunidad... de pecadores.
En la Cuaresma ése es un punto que no debemos olvidar. Todos somos pecadores. Todos somos frágiles. Nadie es perfecto. Claro que hay diferencias entre unos y otros. Pero son de cantidad más que de cualidad. Al final, todos estamos necesitados de la misericordia de Dios. Todos necesitamos de la mano amiga que nos levante del laberinto de miseria en que estamos perdidos. El amor de Dios nos crea, nos regala la vida y el amor que necesitamos para llegar a ser plenamente hijos e hijas de Dios, para llegar a ser libres como Dios nos quiere, para llegar a ser personas en toda la amplitud de la palabra.

ORACION-MEDITACION.

1º. Jesús, me cuesta perdonar, a pesar de que yo necesito que me perdonen.

A veces no perdono, como los maestros de la Ley y los fariseos del Evangelio de hoy.

Y cuando perdono, no siempre lo hago bien: No olvido, mantengo resentimientos, retraigo las faltas cuando me conviene.

Me cuesta pedir perdón, porque: Soy orgulloso, y me parece que me humilla.

Por el contrario, Dios no necesita perdón, y, en cambio, me perdona: Me perdona todo: por grandes que sean mis pecados. Me perdona del todo: borra la falta, la olvida, no la retrae nunca más. Perdona inmediatamente y sin humillar. Goza perdonando: “Hay más alegría en el cielo...” (la oveja perdida).

2º. Cada día, en todos los rincones del mundo, Jesús, a través de tus ministros los Sacerdotes, sigues diciendo: "Yo te absuelvo de tus pecados..." vete y no peques más. Eres tú mismo, Cristo, quien perdonas.

«La fórmula sacramental "Yo te absuelvo...", y la imposición de la mano, y la señal de la cruz, trazada sobre el penitente, manifiestan que en aquel momento el pecador contrito y convertido entra en contacto con el poder y la misericordia de Dios. Es el momento en el que, en respuesta al penitente, la Santísima Trinidad se hace presente para borrar su pecado y devolverle la inocencia, y la fuerza salvífica de la Pasión, Muerte y Resurrección de Jesús es comunicada al penitente. Dios es siempre el principal ofendido por el pecado, y sólo Dios puede perdonar; en aquel momento todo pecado es perdonado y borrado por la misericordiosa intervención del Salvador"." (Juan Pablo II.- "Reconciliación y penitencia").

Las palabras que pronuncia el Sacerdote no son sólo una oración de súplica para pedir a Dios que perdone mis pecados, sino que en ese mismo instante, causan y comunican verdaderamente el perdón.

Pocas palabras han producido más alegría en el mundo que éstas de la absolución: "Yo te absuelvo de tus pecados...".

¿Con qué alegría las recibimos nosotros cuando nos acercamos al sacramento del perdón? ¿Con qué agradecimiento? ¿Cuántas veces hemos dado gracias a Dios por tener tan a mano este Sacramento?

En nuestra oración de hoy podemos mostrar nuestra gratitud al Señor por este don tan grande.

3º. Por la absolución, me uno a Ti, Jesús, que quieres cargar con mis pecados.

En el momento de la absolución me pides intensificar el dolor de mis pecados, diciendo quizá alguna de las oraciones previstas en el ritual, como las palabra de San Pedro: Señor, Tú sabes todo, Tú sabes que te amo".

"He aquí que (el Padre) viene a tu encuentro; se inclina sobre tu hombro, te dará un beso, prenda de amor y ternura; hará que te entreguen un vestido, calzado... Tú temes todavía una represión...; tienes miedo de una palabra airada, y prepara para ti un banquete". (San Ambrosio)

El Amén se convierte entonces en un deseo grande de recomenzar de nuevo, aunque sólo me haya confesado de faltas veniales.

4º. Después de cada confesión, Jesús, ayúdame a dar gracias a Dios por la misericordia que has tenido conmigo, aunque sea brevemente, para concretar cómo poner en práctica los consejos o indicaciones recibidas o cómo hacer más eficaz mi propósito de enmienda y mejora.

También una manifestación de mi gratitud es procurar que mis amigos acudan a esa fuente de gracias, acercarlos a Tí, como hizo la samaritana: transformada por la gracia, corrió a anunciarlo a sus paisanos para que también ellos se beneficiaran de la singular oportunidad que suponía el paso de Jesús por su ciudad.

EVANGELIO.

Lectura del santo evangelio según san Juan (8,1-11):

En aquel tiempo, Jesús se retiró al monte de los Olivos. Al amanecer se presentó de nuevo en el templo, y todo el pueblo acudía a él, y, sentándose, les enseñaba. Los escribas y los fariseos le traen una mujer sorprendida en adulterio, y, colocándola en medio, le dijeron: «Maestro, esta mujer ha sido sorprendida en flagrante adulterio. La ley de Moisés nos manda apedrear a las adúlteras; tú, ¿qué dices?» Le preguntaban esto para comprometerlo y poder acusarlo. Pero Jesús, inclinándose, escribía con el dedo en el suelo. Como insistían en preguntarle, se incorporó y les dijo: «El que esté sin pecado, que le tire la primera piedra.» E inclinándose otra vez, siguió escribiendo. Ellos, al oírlo, se fueron escabullendo uno a uno, empezando por los más viejos. Y quedó solo Jesús, con la mujer, en medio, que seguía allí delante. Jesús se incorporó y le preguntó: «Mujer, ¿dónde están tus acusadores?; ¿ninguno te ha condenado?» Ella contestó: «Ninguno, Señor.» Jesús dijo: «Tampoco yo te condeno. Anda, y en adelante no peques más.»

Palabra del Señor .

CANTO: Laudate omnes gentes, laudate dominum.


PRECES.

Al caer la tarde tu Hijo nos ofreció su cuerpo como alimento de vida eterna,
- acepta nuestra oración vespertina y haz que no falten en tu Iglesia vocaciones religiosas al servicio de los más necesitados.

Padre de bondad, que aceptaste la ofrenda de tu Hijo,
- suscita en nuestras parroquias jóvenes dispuestos a dar su vida por ti en servicio a sus hermanos.

Te pedimos Señor por las familias cristianas,
- para que sean “Iglesia doméstica” donde puedan nacer futuras vocaciones para la Iglesia universal.

Señor Jesús, presente en el Santísimo Sacramento, que quisiste perpetuarte entre nosotros por medio de tus sacerdotes, haz que sus palabras sean sólo las tuyas, que sus gestos sean los tuyos, que su vida sea fiel reflejo de la tuya.

Que ellos sean los hombres que hablen a Dios de los hombres y hablen a los hombres de Dios. Que no tengan miedo al servicio, sirviendo a la Iglesia como ella quiere ser servida. Que sean hombres, testigos del Eterno en nuestro tiempo, caminando por las sendas de la historia con tu mismo paso y haciendo el bien a todos.

Que sean fieles a sus compromisos, celosos de su vocación y de su entrega, claros espejos de la propia identidad y que vivan con la alegría del don recibido.

Te lo pedimos por tu Madre, Santa María: Ella, que estuvo presente en tu vida, estará siempre presente en la vida de tus sacerdotes.

Altísimo Señor, baja a escucharnos con la bondad que te distingue,
- Para que todos los sacerdotes y en especial nuestro párroco el padre Andrés y el padre Ángel sientan cercana en todo instante la especial protección de María Santísima particularmente en los instantes de sus desconsuelos y soledades en el ejercicio de sus misiones.

Oh Dios, eterno pastor de los fieles, que diriges y gobiernas a tu Iglesia con providencia y amor; te rogamos concedas a los obispos de tu Iglesia, a quienes pusiste al frente de tu pueblo en unión con el Papa, sucesor de Pedro y tu Vicario en la tierra, la gracia de presidir, en nombre de Cristo, la grey que pastorean, y ser maestros fieles de la verdad, sacerdotes de los sagrados misterios y guías de tu pueblo santo.

Por Jesucristo, nuestro Señor.



ORACIÓN FINAL: A TI, MI AMOR

¿Qué puede darme este mundo
que pueda comparar con tu amor?
¿Qué puede ser más precioso
que la pasión de un amor infinito?
Mi mayor deleite consiste en estar junto a Ti.
Daría todo el mundo por un sólo momento de tu presencia.
Ven, amor infinito, toma posesión de mí.

Hazme uno contigo para siempre.
Escucha mi corazón;
atiende mis anhelos.
No te alejes, porque sin Ti moriría.

Derribaré cuanto se interponga entre nosotros.
Mi miedo, mis apegos, mi insensatez,
y hasta mis pensamientos sobre Ti.

Despojado de todo, excepto de mi deseo por Ti,
te pido que me aceptes como soy.
Espero, desnudo, el abrazo de tu amor.

Cariñoso amante, apasionado y tierno,
me has amado con un amor infinito.
Has amado todo mi ser, todo mi amor, toda mi locura.
Dame un amor como el tuyo,
un amor más fuerte que la muerte,
un amor más profundo que yo mismo.

¡Oh, no! ¡Con esto no me basta!
¡Derrama tu propio amor en mi corazón!
¡Ama Tú en mí y a través de mí!


AVE MARÍA Y GLORIA

jueves, 28 de enero de 2010

ORACIÓN COMUNITARIA SAN GARCÍA ABAD, Viernes 29 de Enero.





ALABANZAS AL SANTÍSIMO

INVOCACIÓN AL ESPÍRITU SANTO
Manda, Señor, tu Espíritu Santo para que Él me dé su Luz y purifique mi oración, haciéndola humilde, sencilla, perseverante, llena de fe, de confianza y de amor.

INTRODUCCIÓN
Las palabras y obras de Jesús entusiasman a la gente dondequiera que va; pero sus parientes y paisanos se muestran escépticos ante su mensaje, supera sus expectativas y no logran encuadrarlo dentro de sus categorías socio-religiosas. Recuerda que has sido consagrado/a profeta, por el bautismo, vive con autenticidad y convicción tu misión, aunque experimentes, como Jesús, el rechazo de personas cercanas a ti.

ORACIÓN-CONTEMPLACIÓN:(10 minutos en silencio)
Abre tu vida al Señor .
El sol ya ha salido.
El que yo abra mi ventana, no hace que salga el sol; únicamente hace que el sol entre en mi casa, la caliente y la ilumine.

Esa es la primera función de la oración:
Dios ya ha salido sobre mi vida y yo le dejo entrar.
Abre mis labios, Señor, para poderte alabar.
Abre mi corazón, para poderte adorar.
Ora desde el asombro y el agradecimiento:

“Me has enamorado y cautivado.
No sé vivir sin ti.
¡Tanto me has dado! ¡Y aún busco más!
No anhelo sólo tu agua: deseo beber en tu manantial.
No anhelo sólo tus umbrales: deseo entrar en Ti.
No anhelo solo tus dones:
Quisiera fundirme, en abrazo eterno y duradero, en Ti,
Jesucristo, respuesta y plenitud,
Mi Señor, Mi Dios, Mi Salvador”
(Raúl Berzoza).


Vuelve a la vida por los caminos de la solidaridad.
La Eucaristía no solo es expresión de comunión sino también proyecto de solidaridad para toda la humanidad.
Tu Eucaristía, Señor, es mi escuela para la paz.
En Ella aprendo tus proyectos de comunión y solidaridad.
Tu Eucaristía me fortalece para edificar,
contigo y con mis hermanos,
una sociedad más equitativa y fraterna,
al servicio de los últimos.

MONICIÓN AL EVANGELIO
Jesús es aquel profeta que llegó a Nazaret con amor en su corazón, con sanación en sus manos y con salvación para todos en sus palabras y su gente no le creyó.
Pero El continúo su misión hasta el final.

EVANGELIO SEGÚN SAN LUCAS 4, 21-30

En aquel tiempo, comenzó Jesús a decir en la sinagoga: - Hoy se cumple esta Escritura que acabáis de oír: Y todos le expresaban su aprobación y se admiraban de las palabras de gracia que salían de sus labios. Y se decían: - ¿No es este el hijo de José?

Y Jesús les dijo: - Sin duda me recitareis aquel refrán: “Médico, cúrate ti mismo”: haz también aquí en tu tierra lo que has hecho en Cafarnaún. Y añadió: - Os aseguro que ningún profeta es bien mirado en su tierra. Os garantizo que en Israel había muchas viudas en tiempo de Elías, cuando estuvo cerrado el cielo tres años y seis meses y hubo una gran hambre en todo el país; sin embargo, a ninguna de ellas fue enviado Elías más que a una viuda de Sarepta, en el territorio de Sidón. Y muchos leprosos había en Israel en tiempos del Profeta Elíseo, sin embargo, ninguno de ellos fue curado más que Naamán, el sirio.

Al oír esto, todos en la sinagoga se pusieron furiosos y, levantándose, lo empujaron fuera del pueblo hasta un barranco del monte donde se alzaba su pueblo, con intención de despeñarlo. Pero Jesús se abrió paso entre ellos y se alejaba.

Palabra del Señor



REFLEXIÓN (DE 10 MINUTOS)
Tu amistad me hace profeta, me envías a llevar una palabra de consuelo y verdad a quien la necesita.

PRECES
Al caer la tarde tu Hijo nos ofreció su cuerpo como alimento de vida eterna,
- acepta nuestra oración vespertina y haz que no falten en tu Iglesia vocaciones religiosas al servicio de los más necesitados.

Padre de bondad, que aceptaste la ofrenda de tu Hijo,
- suscita en nuestras parroquias jóvenes dispuestos a dar su vida por ti en servicio a sus hermanos.

Te pedimos Señor por las familias cristianas,
- para que sean “Iglesia doméstica” donde puedan nacer futuras vocaciones para la Iglesia universal.

Te pedimos Señor por los Seminarios y Noviciados
- que los jóvenes que allí se preparan vivan su formación con gozo y generosidad.

Al llegar a su término esta jornada, haz que no decline en la Iglesia la esperanza de tu Reino,
- enriquécela con numerosas vocaciones a la vida consagrada.

Dios misericordioso, que hiciste de María un modelo de entrega a los hermanos,
- haz que los jóvenes vean en ella un modelo a imitar.

Oh Cristo, que con tu sacrificio redentor purificas y elevas el amor humano,
- haz que los hogares cristianos sean cantera de vocaciones al sacerdocio y a la vida consagrada.

Altísimo Señor, baja a escucharnos con la bondad que te distingue,

- Para que todos los sacerdotes y en especial nuestro párroco el padre Andrés y el padre Ángel sientan cercana en todo instante la especial protección de María Santísima particularmente en los instantes de sus desconsuelos y soledades en el ejercicio de sus misiones.

Señor, te rogamos por todos los que sirven al pueblo de Dios con la palabra, los agentes de pastoral: predicadores, catequistas, educadores, escritores, teólogos, profesores:
- para que su palabra sea, como la de Jesús, comprometida, eficaz, y
encarnada...

Señor, te rogamos por todos nosotros,
- Para que llenos de entusiasmo nos decidamos con alegría a asumir nuestra misión de seguidores de Jesús, anunciadores de la Buena Noticia, constructores de un mundo de paz, de reconciliación universal y de esperanza...

ORACIÓN POR LOS SACERDOTES (Año sacerdotal 2010)


Señor Jesús, presente en el Santísimo Sacramento,
que quisiste perpetuarte entre nosotros
por medio de tus Sacerdotes,
haz que sus palabras sean sólo las tuyas,
que sus gestos sean los tuyos,
que su vida sea fiel reflejo de la tuya.

Que ellos sean los hombres que hablen a Dios de los hombres y hablen a los hombres de Dios.

Que no tengan miedo al servicio,
sirviendo a la Iglesia como Ella quiere ser servida.

Que sean hombres, testigos del eterno en nuestro tiempo,
caminando por las sendas de la historia con tu mismo paso
y haciendo el bien a todos.

Que sean fieles a sus compromisos,
celosos de su vocación y de su entrega,
claros espejos de la propia identidad
y que vivan con la alegría del don recibido.

Te lo pido por tu Madre Santa María:
Ella que estuvo presente en tu vida
estará siempre presente en la vida de tus sacerdotes.
Amen


AVE MARÍA Y GLORIA

jueves, 10 de diciembre de 2009

Oración Comunitaria de Adviento, 11 de Diciembre 2009




ALABANZAS AL SANTÍSIMO

CANTO AL ESPÍRITU SANTO


INTRODUCCIÓN.

¿Quién de nosotros no ha experimentado la impaciente alegría, mientras esperamos la llegada de una persona a quien amamos? .
El Tercer Domingo de Adviento nos invita a la alegría de la espera: “... Estad siempre alegres…El Señor está cerca” (Flp 4, 4-6). Pero también a vigilar para discernir los signos de los tiempos y seguir actualizando la pregunta que el pueblo hace a Juan “¿Qué hacemos?” (Lc 3, 10). La respuesta no se hace de esperar: compartid lo que sois y tenéis, tiempo, dinero, ropa, alimentos…



ORACIÓN-MEDITACIÓN: Orar es amar a Jesús
Recuerda agradecido/a a las personas que te han ayudado con su estilo de vivir a acercarte a Jesús. En todo tiempo, también en el nuestro, es vital el testimonio.
Gracias, Señor, por tantos profetas de tu amor.
Sin ellos, ¡qué oscuro queda el mundo! ¿Quién da, si no son ellos, esperanza a los más pobres?¡Cuántas pistas me han dado de Ti en medio de la noche!
Abre tu corazón a Jesús. Deja espacio a su palabra en tu vida. Confiesa tu fe en Él. No te calles lo que oyes, ves, tocas y palpas acerca de la vida. Canta y vive para Él y sentirás que Él vive para ti.
Jesús, tú eres mi luz. Jesús, tú eres mi alegría.
Jesús, tú eres mi Dios y Señor. Jesús, tú eres mi vida.
Atrévete a ser testigo de Jesús en medio del mundo que te rodea. Recuerda la valentía de Juan y de tantos testigos. Préstale tu voz, tus ojos, tus manos, tu corazón, todo tu ser.

Aquí me tienes, Señor. Toma mi vida. Muchas personas no te conocen. Quiero ser tu música, un humilde signo de tu presencia.
Dame tu Espíritu para prepararte caminos y abrirte puertas.

Estrena en el Adviento un estilo de vida sencillo, austero, sin creerte más que nadie, con la poesía y el gozo de Jesús tocando tus entrañas.

MONICIÓN AL EVANGELIO
En el evangelio de hoy, San Lucas, nos trasmite las normas de conducta que San Juan Bautista presentaba para recibir la inmensa alegría del perdón y las promesas mesiánicas. Para encontrarse con Jesús no hace falta huir del trabajo, ni de la vida diaria. La alegría cristiana consiste en compartir con el prójimo lo que hemos recibido de Dios.

EVANGELIO DE LUCAS 3, 10-18

En aquel tiempo, la gente preguntaba a Juan: - « ¿Entonces, qué hacemos?» Él contestó: - «El que tenga dos túnicas, que se las reparta con el que no tiene; y el que tenga comida, haga lo mismo.» Vinieron también a bautizarse unos publicanos y le preguntaron: - «Maestro, ¿qué hacemos nosotros?» Él les contestó: - «No exijáis más de lo establecido.» Unos militares le preguntaron: - « ¿Qué hacemos nosotros?» Él les contestó: - «No hagáis extorsión ni os aprovechéis de nadie, sino contentaos con la paga.» El pueblo estaba en expectación, y todos se preguntaban si no seria Juan el Mesías; él tomó la palabra y dijo a todos: - «Yo os bautizo con agua; pero viene el que puede más que yo, y no merezco desatarle la correa de sus sandalias. Él os bautizará con Espíritu Santo y fuego; tiene en la mano el bieldo para aventar su parva y reunir su trigo en el granero y quemar la paja en una hoguera que no se apaga.» Añadiendo otras muchas cosas, exhortaba al pueblo y le anunciaba el Evangelio.

Palabra del Señor.

PRECES
Al caer la tarde tu Hijo nos ofreció su cuerpo como alimento de vida eterna,
- acepta nuestra oración vespertina y haz que no falten en tu Iglesia vocaciones religiosas al servicio de los más necesitados.

Padre de bondad, que aceptaste la ofrenda de tu Hijo,
- suscita en nuestras parroquias jóvenes dispuestos a dar su vida por ti en servicio a sus hermanos.

Te pedimos Señor por las familias cristianas,
- para que sean “Iglesia doméstica” donde puedan nacer futuras vocaciones para la Iglesia universal.

Te pedimos Señor por los Seminarios y Noviciados
- que los jóvenes que allí se preparan vivan su formación con gozo y generosidad.

Al llegar a su término esta jornada, haz que no decline en la Iglesia la esperanza de tu Reino,
- enriquécela con numerosas vocaciones a la vida consagrada.

Dios misericordioso, que hiciste de María un modelo de entrega a los hermanos,
- haz que los jóvenes vean en ella un modelo a imitar.

Oh Cristo, que con tu sacrificio redentor purificas y elevas el amor humano,
- haz que los hogares cristianos sean cantera de vocaciones al sacerdocio y a la vida consagrada.

Te rogamos Señora del Adviento, por los sacerdotes,
- para que, alegres por la venida del Señor, se dediquen a la oración y súplica con acción de gracias, y que la paz de Dios llene sus pensamientos y sus corazones.

Altísimo Señor, baja a escucharnos con la bondad que te distingue,
- Para que nuestro párroco el padre Andrés y el padre Ángel sientan cercana en todo instante la especial protección de María Santísima particularmente en los instantes de sus desconsuelos y soledades en el ejercicio de sus misiones.

VUESTRA SOY, PARA VOS NACÍ...

Vuestra soy, para Vos nací,
¿qué mandáis hacer de mí?

Soberana Majestad,
eterna sabiduría,
bondad buena al alma mía;
Dios alteza, un ser, bondad,
la gran vileza mirad
que hoy os canta amor así:
¿qué mandáis hacer de mí?

Vuestra soy, pues me criasteis,
vuestra, pues me redimisteis,
vuestra, pues que me sufristeis,
vuestra pues que me llamasteis,
vuestra porque me esperasteis,
vuestra, pues no me perdí:
¿qué mandáis hacer de mí?

¿Qué mandáis, pues, buen Señor,
que haga tan vil criado?
¿Cuál oficio le habéis dado
a este esclavo pecador?
Me veis aquí, mi dulce Amor,
amor dulce, Me veis aquí:
¿qué mandáis hacer de mí?

Veis aquí mi corazón,
yo le pongo en vuestra palma,
mi cuerpo, mi vida y alma,
mis entrañas y afición;
dulce Esposo y redención,
pues por vuestra me ofrecí:
¿qué mandáis hacer de mí?

Dadme muerte, dadme vida:
dad salud o enfermedad,
honra o deshonra me dad,
dadme guerra o paz crecida,
flaqueza o fuerza cumplida,
que a todo digo que sí:
¿qué mandáis hacer de mí?

Dadme riqueza o pobreza,
dad consuelo o desconsuelo,
dadme alegría o tristeza,
dadme infierno o dadme cielo,
vida dulce, sol sin velo,
pues del todo me rendí:
¿qué mandáis hacer de mí?

Si queréis, dadme oración,
si no, dadme sequedad,
si abundancia y devoción,
y si no esterilidad.
Soberana Majestad,
sólo hallo paz aquí:
¿qué mandáis hacer de mi?...

Santa Teresa de Jesús.


El Mesías disfrazado
Había una vez un monasterio en el que la piedad había decaído. No es que los monjes fueran malos, pero sí que en la casa había una especie de gran aburrimiento, que los monjes no parecían felices; nadie quería ni estimaba a nadie y eso se notaba en la vida diaria como una capa espesa de mediocridad.
Tanto, que un día el Padre prior fue a visitar a un famoso sabio con fama de santo, quien, después de oírle y reflexionar, le dijo: "La causa, hermano, es muy clara. En vuestro monasterio habéis cometido todos un gran pecado: Resulta que entre vosotros vive el Mesías camuflado, disfrazado, y ninguno de vosotros se ha dado cuenta."
El buen prior regresó preocupadísimo a su monasterio porque, por un lado, no podía dudar de la sabiduría de aquel santo, pero, por otro, no lograba imaginarse quién de entre sus compañeros podría ser ese Mesías disfrazado.
¿Acaso el maestro de coro? Imposible. Era un hombre bueno, pero era vanidoso, creído. ¿Sería el maestro de los novicios? No, no. Era también un buen monje, pero era duro, irascible. Imposible que fuera el Mesías. ¿Y el hermano portero? ¿Y el cocinero? Repasó, uno por uno, la lista de sus monjes y a todos les encontraba llenos de defectos. Claro que -se dijo a sí mismo - si el Mesías estaba disfrazado, podía estar disfrazado detrás de algunos defectos aparentes, pero ser, por dentro, el Mesías.

Al llegar a su convento, comunicó a sus monjes el diagnóstico del santo y todos sus compañeros se pusieron a pensar quién de ellos podía ser Mesías disfrazado y todos, más o menos, llegaron a las mismas conclusiones que su prior. Pero, por si acaso, comenzaron a tratar todos mejor a sus compañeros, a todos, no sea que fueran a ofender al Mesías. Y comenzaron a ver que tenían más virtudes de las que ellos sospechaban.
Y, poco a poco, el convento fue llenándose de amor, porque cada uno trataba a su vecino como si su vecino fuese Dios mismo. Y todos empezaron a ser verdaderamente felices amando y sintiéndose amados.

Texto de José Luis Martín Descalzo

* Agradecimientos a Dª Ana Navarro.