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jueves, 4 de octubre de 2018

Hoy es San Francisco de Asis!! Patrono de los Animales y de los Ecologistas.!!




"Comienza haciendo lo que es necesario, después lo que es posible y de repente estarás haciendo lo imposible." (Francisco de Asis)


Es el santo patrono de todos los animales, veterinarios y de los ecologistas, y son muchas las anécdotas que dan cuenta de la conexión especial y el poder que San Francisco tenía con los animales.


Cuenta la historia, que todas las especies lo escuchaban y obedecían sus órdenes, entre ellas las golondrinas, que lo seguían en bandadas y formaban una cruz por encima del lugar donde él predicaba. Hasta un lobo salvaje que devoraba las ovejas y atacaba a los hombres, dejó de agredir tras ser amansado por este ecologista italiano.

Con el paso del tiempo, estas anécdotas que demuestran el amor de San Francisco por la naturaleza fueron las que motivaron a la Organización Mundial de Protección Animal a instaurar el 4 de octubre (fecha en la que falleció el santo) como Día Mundial de los Animales.

Asimismo, el Papa Juan Pablo II también valoró el accionar ecológico de este gran hombre italiano y, en 1980, lo proclamó Patrono de los Animales y de los Ecologistas.

El retrato de san Francisco




Las oraciones de la Misa trazan hoy un fiel retrato de San Francisco. Este hombre de Dios «dejó su casa, abandonó la herencia que le pertenecía y logró llegar a ser pobre y necesitado; v así. el Señor le tomó a su servicio». 
 
Francisco llevó una vida «asemejándose a Cristo por la humildad y la pobreza», llena de «amor jubiloso»; «se consagró al misterio de la cruz»; «en su caridad y en su celo apostólico», se puso al servicio de todos para salvarlos a todos.   Francisco de Asís es, sin duda, el santo cuya vida ha reproducido más a la letra la de Jesús. 

Desde el día en que, en San Damián oyó cómo le decía el Crucificado: «Vete y repara mi Iglesia en ruinas» (1206) hasta aquel otro en que, sobre el Averno, recibió los estigmas de la Pasión (1224), y al de su muerte, tendido en tierra, cerca de Santa María de los Ángeles (1226), toda su vida dilatada de itinerante entre sus hermanos a los que por humildad, llamó Hermanos Menores. 


Francisco no tuvo otro deseo que fijar sus pasos tras las huellas de Jesús, a fin de vivir las Bienaventuranzas. «Dichosos los pobres»: Francisco se encuentra reflejado por entero en esas palabras: . dicha y pobreza, dicha nacida de la pobreza, simplicidad de corazón y humilde adhesión a los ministros de Jesucristo, ternura para con todos los hombres y, más allá de ellos mismos, para con todas las criaturas, tal es el secreto de la felicidad que Francisco enseñó a sus hermanos y hermanas.   Y su mensaje sigue permanente en la Iglesia.«El varón que tiene corazón de lis, alma de querube, lengua celestial, el mínimo y dulce ... », dirías que es el santo más para todo el mundo. 

Ateos, agnósticos, herejes, anticlericales, todos sienten una ternura especial por el Poverello, y de esta manera quizá se abarata un poco su santidad, hecha sentimentalismo laico.   De todas formas, quede claro que no era un bohemio caprichoso, como hijo de mercader sabía muy bien lo que costaba el dinero, pero también que el camino hacia Dios pasa por la renuncia, por lo que suele llamarse pobreza, y cuando ya no tenemos nada habrá que seguir dando, se da uno mismo, lo que se es. 


Mientras tengamos cosas, éstas nos protegen de Dios, y una vez libres de las cosas y de su deseo, sólo queda darse, y eso es lo que significa la Pobreza. Lo que todos queremos rehuir prescindiendo cómodamente de lo exterior y de lo superfluo, hasta que desnudos de todo, se acaba dando el último reducto, la voluntad.   Y sin embargo nadie glorificó como él la Creación, el hermano mundo. Desprendido de todo y amante finísimo de todo, del agua, del fuego, de la tierra, del aire, del hermano lobo, de la hermana ceniza, que es casta, decía, hasta de unos pasteles de almendra que le preparaba cariñosamente una devota.

El mundo, visto a través de Dios, es fraterno y hermoso, hasta en la hermana muerte, se disfruta en su voluntaria privación. Es el arte de la posesión en Dios, el arte de poseer la tierra con esa extraña lógica de los santos que es su tener y no tener: no teniendo nada, no deseando nada, se posee de verdad todo, siendo libre de las cosas se señorea alegremente el universo.   ¡¡¡ paz y bien !!!  Paix et bien!!!  frieden und guten!  Pace e bene!  Peace and godness!


 ORACIÓN A SAN FRANCISCO.







Oh San Francisco,
que recibiste los estigmas en La Verna,
el mundo tiene nostalgia de ti
como icono de Jesús crucificado.

Tiene necesidad de tu corazón
abierto a Dios y al hombre,
de tus pies descalzos y heridos,
y de tus manos traspasadas e implorantes.

Tiene nostalgia de tu voz débil,
pero fuerte por el poder del Evangelio.
Ayuda, Francisco, a los hombres de hoy
a reconocer el mal del pecado
y a buscar su purificación en la penitencia.

Ayúdalos a liberarse también
de las estructuras de pecado,
que oprimen a la sociedad actual.
Reaviva en la conciencia de los gobernantes
la urgencia de la paz
en las naciones y entre los pueblos.

Infunde en los jóvenes tu lozanía de vida, 
capaz de contrastar las insidias de las múltiples culturas de muerte.

A los ofendidos por cualquier tipo de maldad
concédeles,Francisco, tu alegría de saber perdonar.

A todos los crucificados por el sufrimiento,
el hambre y la guerra, ábreles de nuevo las puertas de la esperanza.

Amén.

(San Juan Pablo II)


domingo, 4 de octubre de 2015

Hoy es San Francisco de Asis!! Patrono de los Animales y de los Ecologistas.!!





"Comienza haciendo lo que es necesario, después lo que es posible y de repente estarás haciendo lo imposible." (Francisco de Asis)


Es el santo patrono de todos los animales, veterinarios y de los ecologistas, y son muchas las anécdotas que dan cuenta de la conexión especial y el poder que San Francisco tenía con los animales.


Cuenta la historia, que todas las especies lo escuchaban y obedecían sus órdenes, entre ellas las golondrinas, que lo seguían en bandadas y formaban una cruz por encima del lugar donde él predicaba. Hasta un lobo salvaje que devoraba las ovejas y atacaba a los hombres, dejó de agredir tras ser amansado por este ecologista italiano.

Con el paso del tiempo, estas anécdotas que demuestran el amor de San Francisco por la naturaleza fueron las que motivaron a la Organización Mundial de Protección Animal a instaurar el 4 de octubre (fecha en la que falleció el santo) como Día Mundial de los Animales.

Asimismo, el Papa Juan Pablo II también valoró el accionar ecológico de este gran hombre italiano y, en 1980, lo proclamó Patrono de los Animales y de los Ecologistas.

El retrato de san Francisco




Las oraciones de la Misa trazan hoy un fiel retrato de San Francisco. Este hombre de Dios «dejó su casa, abandonó la herencia que le pertenecía y logró llegar a ser pobre y necesitado; v así. el Señor le tomó a su servicio». 
 
Francisco llevó una vida «asemejándose a Cristo por la humildad y la pobreza», llena de «amor jubiloso»; «se consagró al misterio de la cruz»; «en su caridad y en su celo apostólico», se puso al servicio de todos para salvarlos a todos.   Francisco de Asís es, sin duda, el santo cuya vida ha reproducido más a la letra la de Jesús. 

Desde el día en que, en San Damián oyó cómo le decía el Crucificado: «Vete y repara mi Iglesia en ruinas» (1206) hasta aquel otro en que, sobre el Averno, recibió los estigmas de la Pasión (1224), y al de su muerte, tendido en tierra, cerca de Santa María de los Ángeles (1226), toda su vida dilatada de itinerante entre sus hermanos a los que por humildad, llamó Hermanos Menores. 


Francisco no tuvo otro deseo que fijar sus pasos tras las huellas de Jesús, a fin de vivir las Bienaventuranzas. «Dichosos los pobres»: Francisco se encuentra reflejado por entero en esas palabras: . dicha y pobreza, dicha nacida de la pobreza, simplicidad de corazón y humilde adhesión a los ministros de Jesucristo, ternura para con todos los hombres y, más allá de ellos mismos, para con todas las criaturas, tal es el secreto de la felicidad que Francisco enseñó a sus hermanos y hermanas.   Y su mensaje sigue permanente en la Iglesia.«El varón que tiene corazón de lis, alma de querube, lengua celestial, el mínimo y dulce ... », dirías que es el santo más para todo el mundo. 

Ateos, agnósticos, herejes, anticlericales, todos sienten una ternura especial por el Poverello, y de esta manera quizá se abarata un poco su santidad, hecha sentimentalismo laico.   De todas formas, quede claro que no era un bohemio caprichoso, como hijo de mercader sabía muy bien lo que costaba el dinero, pero también que el camino hacia Dios pasa por la renuncia, por lo que suele llamarse pobreza, y cuando ya no tenemos nada habrá que seguir dando, se da uno mismo, lo que se es. 


Mientras tengamos cosas, éstas nos protegen de Dios, y una vez libres de las cosas y de su deseo, sólo queda darse, y eso es lo que significa la Pobreza. Lo que todos queremos rehuir prescindiendo cómodamente de lo exterior y de lo superfluo, hasta que desnudos de todo, se acaba dando el último reducto, la voluntad.   Y sin embargo nadie glorificó como él la Creación, el hermano mundo. Desprendido de todo y amante finísimo de todo, del agua, del fuego, de la tierra, del aire, del hermano lobo, de la hermana ceniza, que es casta, decía, hasta de unos pasteles de almendra que le preparaba cariñosamente una devota.

El mundo, visto a través de Dios, es fraterno y hermoso, hasta en la hermana muerte, se disfruta en su voluntaria privación. Es el arte de la posesión en Dios, el arte de poseer la tierra con esa extraña lógica de los santos que es su tener y no tener: no teniendo nada, no deseando nada, se posee de verdad todo, siendo libre de las cosas se señorea alegremente el universo.   ¡¡¡ paz y bien !!!  Paix et bien!!!  frieden und guten!  Pace e bene!  Peace and godness!


 ORACIÓN A SAN FRANCISCO.







Oh San Francisco,
que recibiste los estigmas en La Verna,
el mundo tiene nostalgia de ti
como icono de Jesús crucificado.

Tiene necesidad de tu corazón
abierto a Dios y al hombre,
de tus pies descalzos y heridos,
y de tus manos traspasadas e implorantes.

Tiene nostalgia de tu voz débil,
pero fuerte por el poder del Evangelio.
Ayuda, Francisco, a los hombres de hoy
a reconocer el mal del pecado
y a buscar su purificación en la penitencia.

Ayúdalos a liberarse también
de las estructuras de pecado,
que oprimen a la sociedad actual.
Reaviva en la conciencia de los gobernantes
la urgencia de la paz
en las naciones y entre los pueblos.

Infunde en los jóvenes tu lozanía de vida, 
capaz de contrastar las insidias de las múltiples culturas de muerte.

A los ofendidos por cualquier tipo de maldad
concédeles,Francisco, tu alegría de saber perdonar.

A todos los crucificados por el sufrimiento,
el hambre y la guerra, ábreles de nuevo las puertas de la esperanza.

Amén.

(San Juan Pablo II)


jueves, 4 de octubre de 2012

"Paz y bien"...hoy celebramos a San Francisco de Asis!!





"Oh, Señor, hazme un instrumento de Tu Paz .
Donde hay odio, que lleve yo el Amor.
Donde haya ofensa, que lleve yo el Perdón.
Donde haya discordia, que lleve yo la Unión.
Donde haya duda, que lleve yo la Fe.
Donde haya error, que lleve yo la Verdad.
Donde haya desesperación,
que lleve yo la Alegría.
Donde haya tinieblas, que lleve yo la Luz.

Oh, Maestro, haced que yo no busque
tanto ser consolado, sino consolar;
ser comprendido, sino comprender;
ser amado, como amar.

Porque es dando , que se recibe;
Perdonando, que se es perdonado;
Muriendo, que se resucita a la
Vida Eterna.".
(Francisco de Asis)



Dicen que a San Francisco lo declaró santo el pueblo, antes de que el Sumo Pontífice le concediera ese honor, y que si se hace una votación entre los cristianos (aún entre los protestantes) todos están de acuerdo en declarar que es un verdadero santo. Todos, aun los no católicos, lo quieren y lo estiman.
Nació en Asís (Italia) en 1182. Su madre se llamaba Pica y fue sumamente estimada por él durante toda su vida. Su padre era Pedro Bernardone, un hombre muy admirador y amigo de Francia, por la cual le puso el nombre de Francisco, que significa: "el pequeño francesito". Cuando joven a Francisco lo que le agradaba era asistir a fiestas, paseos y reuniones con mucha música. Su padre tenía uno de los mejores almacenes de ropa en la ciudad, y al muchacho le sobraba el dinero.

Los negocios y el estudio no le llamaban la atención. Pero tenía la cualidad de no negar un favor o una ayuda a un pobre siempre que pudiera hacerlo. Tenía veinte años cuando hubo una guerra entre Asís y la ciudad de Perugia. Francisco salió a combatir por su ciudad, y cayó prisionero de los enemigos. La prisión duró un año, tiempo que él aprovechó para meditar y pensar seriamente en la vida. Al salir de la prisión se incorporó otra vez en el ejército de su ciudad, y se fue a combatir a los enemigos. Se compró una armadura sumamente elegante y el mejor caballo que encontró. Pero por el camino se le presentó un pobre militar que no tenía con qué comprar armadura ni caballería, y Francisco, conmovido, le regaló todo su lujoso equipo militar. Esa noche en sueños sintió que le presentaban en cambio de lo que él había obsequiado, unas armaduras mejores para enfrentarse a los enemigos del espíritu.
Francisco no llegó al campo de batalla porque se enfermó y en plena enfermedad oyó que una voz del cielo le decía: "¿Por qué dedicarse a servir a los jornaleros, en vez de consagrarse a servir al Jefe Supremo de todos?".
Entonces se volvió a su ciudad, pero ya no a divertirse y parrandear sino a meditar en serio acerca de su futuro. La gente al verlo tan silencioso y meditabundo comentaba que Francisco probablemente estaba enamorado.
Él comentaba: "Sí, estoy enamorado y es de la novia más fiel y más pura y santificadora que existe". Los demás no sabían de quién se trataba, pero él sí sabía muy bien que se estaba enamorando de la pobreza, o sea de una manera de vivir que fuera lo más parecida posible al modo totalmente pobre como vivió Jesús. Y se fue convenciendo de que debía vender todos sus bienes y darlos a los pobres. Paseando un día por el campo encontró a un leproso lleno de llagas y sintió un gran asco hacia él. Pero sintió también una inspiración divina que le decía que si no obramos contra nuestros instintos nunca seremos santos. Entonces se acercó al leproso, y venciendo la espantosa repugnancia que sentía, le besó las llagas. Desde que hizo ese acto heroico logró conseguir de Dios una gran fuerza para dominar sus instintos y poder sacrificarse siempre a favor de los demás. Desde aquel día empezó a visitar a los enfermos en los hospitales y a los pobres. Y les regalaba cuanto llevaba consigo.
Un día, rezando ante un crucifijo en la iglesia de San Damián, le pareció oír que Cristo le decía tres veces: "Francisco, tienes que reparar mi casa, porque está en ruinas". Él creyó que Jesús le mandaba arreglar las paredes de la iglesia de San Damián, que estaban muy deterioradas, y se fue a su casa y vendió su caballo y una buena cantidad de telas del almacén de su padre y le trajo dinero al Padre Capellán de San Damián, pidiéndole que lo dejara quedarse allí ayudándole a reparar esa construcción que estaba en ruinas. El sacerdote le dijo que le aceptaba el quedarse allí, pero que el dinero no se lo aceptaba (le tenía temor a la dura reacción que iba a tener su padre, Pedro Bernardone) Francisco dejó el dinero en una ventana, y al saber que su padre enfurecido venía a castigarlo, se escondió prudentemente. Pedro Bernardone demandó a su hijo Francisco ante el obispo declarando que lo desheredaba y que tenía que devolverle el dinero conseguido con las telas que había vendido. El prelado devolvió el dinero al airado papá, y Francisco, despojándose de su camisa, de su saco y de su manto, los entregó a su padre diciéndole: "Hasta ahora he sido el hijo de Pedro Bernardone. De hoy en adelante podré decir: Padrenuestro que estás en los cielos". El Sr. Obispo le regaló el vestido de uno de sus trabajadores del campo: una sencilla túnica, de tela ordinaria, amarrada en la cintura con un cordón. Francisco trazó una cruz con tiza, sobre su nueva túnica, y con ésta vestirá y pasará el resto de su vida. Ese será el hábito de sus religiosos después: el vestido de un campesino pobre, de un sencillo obrero.Se fue por los campos orando y cantando. Unos guerrilleros lo encontraron y le dijeron: "¿Usted quién es? – Él respondió: - Yo soy el heraldo o mensajero del gran Rey". Los otros no entendieron qué les quería decir con esto y en cambio de su respuesta le dieron una paliza. Él siguió lo mismo de contento, cantando y rezando a Dios. Después volvió a Asís a dedicarse a levantar y reconstruir la iglesita de San Damián. Y para ello empezó a recorrer las calles pidiendo limosna.
La gente que antes lo había visto rico y elegante y ahora lo encontraba pidiendo limosna y vestido tan pobremente, se burlaba de él. Pero consiguió con qué reconstruir el pequeño templo. La Porciúncula. Este nombre es queridísimo para los franciscanos de todo el mundo, porque en la capilla llamada así fue donde Fracisco empezó su comunidad. Porciúncula significa "pequeño terreno". Era una finquita chiquita con una capillita en ruinas. Estaba a 4 kilómetros de Asís. Los padres Benedictinos le dieron permiso de irse a vivir allá, y a nuestro santo le agradaba el sitio por lo pacífico y solitario y porque la capilla estaba dedicada a la Sma. Virgen.
En la misa de la fiesta del apóstol San Matías, el cielo le mostró lo que esperaba de él. Y fue por medio del evangelio de ese día, que es el programa que Cristo dio a sus apóstoles cuando los envió a predicar. Dice así: "Vayan a proclamar que el Reino de los cielos está cerca. No lleven dinero ni sandalias, ni doble vestido para cambiarse. Gratis han recibido, den también gratuitamente". Francisco tomó esto a la letra y se propuso dedicarse al apostolado, pero en medio de la pobreza más estricta. Cuenta San Buenaventura que se encontró con el santo un hombre a quien un cáncer le había desfigurado horriblemente la cara. El otro intentó arrodillarse a sus pies, pero Francisco se lo impidió y le dio un beso en la cara, y el enfermo quedó instantáneamente curado. Y la gente decía: "No se sabe qué admirar más, si el beso o el milagro". El primero que se le unió en su vida de apostolado fue Bernardo de Quintavalle, un rico comerciante de Asís, el cual invitaba con frecuencia a Francisco a su casa y por la noche se hacía el dormido y veía que el santo se levantaba y empleaba muchas horas dedicado a la oración repitiendo: "mi Dios y mi todo". Le pidió que lo admitiera como su discípulo, vendió todos sus bienes y los dio a los pobres y se fue a acompañarlo a la Porciúncula.


El segundo compañero fue Pedro de Cattaneo, canónigo de la catedral de Asís. El tercero, fue Fray Gil, célebre por su sencillez. Cuando ya Francisco tenía 12 compañeros se fueron a Roma a pedirle al Papa que aprobara su comunidad. Viajaron a pie, cantando y rezando, llenos de felicidad, y viviendo de las limosnas que la gente les daba. En Roma no querían aprobar esta comunidad porque les parecía demasiado rígida en cuanto a pobreza, pero al fin un cardenal dijo: "No les podemos prohibir que vivan como lo mandó Cristo en el evangelio". Recibieron la aprobación, y se volvieron a Asís a vivir en pobreza, en oración, en santa alegría y gran fraternidad, junto a la iglesia de la Porciúncula. Dicen que Inocencio III vio en sueños que la Iglesia de Roma estaba a punto de derrumbarse y que aparecían dos hombres a ponerle el hombro e impedir que se derrumbara. El uno era San Francisco, fundador de los franciscanos, y el otro, Santo Domingo, fundador de los dominicos. Desde entonces el Papa se propuso aprobar estas comunidades.
A Francisco lo atacaban a veces terribles tentaciones impuras. Para vencer las pasiones de su cuerpo, tuvo alguna vez que revolcarse entre espinas. Él podía repetir lo del santo antiguo: "trato duramente a mi cuerpo, porque él trata muy duramente a mi alma".

Clara, una joven muy santa de Asís, se entusiasmó por esa vida de pobreza, oración y santa alegría que llevaban los seguidores de Francisco, y abandonando su familia huyó a hacerse moja según su sabia dirección. Con santa Clara fundó él las hermanas clarisas, que tienen hoy conventos en todo el mundo.
Francisco tenía la rara cualidad de hacerse querer de los animales. Las golondrinas le seguían en bandadas y formaban una cruz, por encima de donde él predicaba. Cuando estaba solo en el monte una mirla venía a despertarlo con su canto cuando era la hora de la oración de la medianoche. Pero si el santo estaba enfermo, el animalillo no lo despertaba. Un conejito lo siguió por algún tiempo, con gran cariño. Dicen que un lobo feroz le obedeció cuando el santo le pidió que dejara de atacar a la gente.
Francisco se retiró por 40 días al Monte Alvernia a meditar, y tanto pensó en las heridas de Cristo, que a él también se le formaron las mismas heridas en las manos, en los pies y en el costado. Los seguidores de San Francisco llegaron a ser tan numerosos, que en el año 1219, en una reunión general llamado "El Capítulo de las esteras", se reunieron en Asís más de cinco mil franciscanos. Al santo le emocionaba mucho ver que en todas partes aparecían vocaciones y que de las más diversas regiones le pedían que les enviara sus discípulos tan fervorosos a que predicaran. Él les insistía en que amaran muchísimo a Jesucristo y a la Santa Iglesia Católica, y que vivieran con el mayor desprendimiento posible hacia los bienes materiales, y no se cansaba de recomendarles que cumplieran lo más exactamente posible todo lo que manda el santo evangelio.
Francisco recorría campos y pueblos invitando a la gente a amar más a Jesucristo, y repetía siempre: "El Amor no es amado". Las gentes le escuchaban con especial cariño y se admiraban de lo mucho que sus palabras influían en los corazones para entusiasmarlos por Cristo y su religión.
Dispuso ir a Egipto a evangelizar al sultán y a los mahometanos. Pero ni el jefe musulmán ni sus fanáticos seguidores quisieron aceptar sus mensajes. Entonces se fue a Tierra Santa a visitar en devota peregrinación los Santos Lugares donde Jesús nació, vivió y murió: Belén, Nazaret, Jerusalén, etc. En recuerdo de esta piadosa visita suya los franciscanos están encargados desde hace siglos de custodiar los Santos Lugares de Tierra Santa. Por no cuidarse bien de las clientísimas arenas del desierto de Egipto se enfermó de los ojos y cuando murió estaba casi completamente ciego. Un sufrimiento más que el Señor le permitía para que ganara más premios para el cielo.
San Francisco, que era un verdadero poeta y le encantaba recorrer los campos cantando bellas canciones, compuso un himno a las criaturas, en el cual alaba a Dios por el sol, y la luna, la tierra y las estrellas, el fuego y el viento, el agua y la vegetación. "Alabado sea mi Señor por el hermano sol y la madre tierra, y por los que saben perdonar", etc. Le agradaba mucho cantarlo y hacerlo aprender a los demás y poco antes de morir hizo que sus amigos lo cantaran en su presencia. Su saludo era "Paz y bien".

Cuando sólo tenía 44 años sintió que le llegaba la hora de partir a la eternidad. Dejaba fundada la comunidad de Franciscanos, y la de hermanas Clarisas. Con esto contribuyó enormemente a enfervorizar la Iglesia Católica y a extender la religión de Cristo por todos los países del mundo. Los seguidores de San Francisco (franciscanos, capuchinos, clarisas, etc.) son el grupo religioso más numeroso que existe en la Iglesia Católica. El 3 de octubre de 1226, acostado en el duro suelo, cubierto con un hábito que le habían prestado de limosna, y pidiendo a sus seguidores que se amen siempre como Cristo los ha amado, murió como había vivido: lleno de alegría, de paz y de amor a Dios.
Cuando apenas habían transcurrido dos años después de su muerte, el Sumo Pontífice lo declaró santo y en todos los países de la tierra se venera y se admira a este hombre sencillo y bueno que pasó por el mundo enseñando a amar la naturaleza y a vivir desprendido de los bienes materiales y enamorados de nuestra buen Dios. Fue él quien popularizó la costumbre de hacer pesebres para Navidad.




Oración.



"Oh San Francisco,
que recibiste los estigmas en La Verna,
el mundo tiene nostalgia de ti
como icono de Jesús crucificado.

Tiene necesidad de tu corazón
abierto a Dios y al hombre,
de tus pies descalzos y heridos,
y de tus manos traspasadas e implorantes.

Tiene nostalgia de tu voz débil,
pero fuerte por el poder del Evangelio.

Ayuda, Francisco, a los hombres de hoy
a reconocer el mal del pecado
y a buscar su purificación en la penitencia.

Ayúdalos a liberarse también
de las estructuras de pecado,
que oprimen a la sociedad actual.

Reaviva en la conciencia de los gobernantes
la urgencia de la paz
en las naciones y entre los pueblos.

Infunde en los jóvenes tu lozanía de vida,
capaz de contrastar las insidias
de las múltiples culturas de muerte.

A los ofendidos por cualquier tipo de maldad
concédeles, Francisco,
tu alegría de saber perdonar.

A todos los crucificados por el sufrimiento,
el hambre y la guerra,
ábreles de nuevo las puertas de la esperanza.

Amén. ".

(Beato Juan Pablo II)










Fuentes:
Iluminación Divina.
Vidas ejemplares.
Ángel Corbalán
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martes, 5 de octubre de 2010

Hermano canario………hermana Iguana!!!!(Bendición de mascotas)

“Si tienes hombres que excluirían a cualquiera de las criaturas de Dios del refugio de la compasión y la piedad, tendrás hombres quienes se comportarán de la misma forma con sus compañeros.” (San Francisco de Asís)

Es comúnmente sabido que San Francisco de Asís era amante tanto de la creación como de su Creador, su rol como iniciador del medioambientalismo es sorprendentemente ignorado en el epítome biográfico de su vida, la cual se centra principalmente en su viaje profundo de fé.

Decretado como el santo patrón del medioambiente/ ecología y de los animales, los últimos años de la vida de San Francisco de Asís no sólo fueron un intachable modelo de devoción religiosa, sino un ejemplar dechado de una harmoniosa existencia en la Tierra. Él era amigo del hombre y de la bestia, admirador del sol y la naturaleza y un pacifista en todo el sentido de la palabra.

San Francisco de Asís no estaba simplemente en paz con los hombres, él estaba en paz con todos los seres vivientes, con toda la hermosura que sus ojos podían contemplar. Él escribió himnos de alabanza para su Dios por las creaciones por las que se sentía tan bendecido de contemplar, y escribió poemas para su “Hermano Sol” y su “Hermana Luna”, hasta alabando repetidamente a su “Hermana Muerte” sobre el lecho de muerte de su cama. Tanto se sintió unido a la creación que consideró al sol como su hermano, la luna; su hermana y todos los hombres sus hermanos.

San Francisco de Asís se sintió obligado a llegar a aquellos sin voz (no escuchados), los rechazados y los necesitados. Él cobijaba y ayudaba a los leprosos, quienes, en aquel tiempo, eran marginados por la sociedad. La condición de su piel les producía terror. Él visitaba hospitales y cuidaba de los enfermos. Enviaba comida a los ladrones. Daba la bienvenida, amistaba o apoyaba las mujeres y les reconocía sus habilidades y su inteligencia, un concepto extraño en aquel tiempo.

Y aún más, su devoción no sólo yacía con los seres humanos. Él estaba profundamente comprometido con el bienestar del medioambiente y de toda la creación, a manera de un iniciante pionero nunca antes visto. Él vivía con animales y se regocijaba en la naturaleza. San Francisco de Asís predicaba a los pájaros para recordarles alabar a su Creador por las bendiciones obtenidas. Amansó un lobo salvaje y lo convirtió en una de sus muchas mascotas. Además Asís comprendió el predicamento de la naturaleza y el ciclo de la vida, si bien a veces brutal. Sin embargo, Francisco de Asís sentía que su Creador no crearía la maldad, por esta razón, todo a su alrededor era bueno y por lo tanto debería ser tratado con cortesía, amabilidad y generosidad, desde el gusano al cordero, la cigarra al lobo.

Quizás era porque los animales reconocían su sinceridad genuina para con ellos que también se sentían tan atraídos hacia él.
En términos simples, San Francisco de Asís era un aliado sincero para todos a su alrededor. Del hombre a la bestia, de los árboles a las piedras, del sol a la luna y al cambio de las estaciones, Asís era su alma gemela. Él no emitía juicios sobre la humanidad por su trato con el medioambiente, así se trate de animales o alimentos, árboles para refugio, etc.

En cambio, San Francisco de Asís simplemente recomendaba encarecidamente a la humanidad mostrar respeto, humildad y amor hacia los demás miembros seres vivos del planeta y sus alrededores, y de igual manera, él esperaba lo mismo de la Creación. San Francisco sentía que al dar la bienvenida y regocijarse en las maravillas a su alrededor, la humanidad podría se atraída de forma natural, a llevar a cabo acciones de amor y respeto en vez de furia y dominación.

Bendición de las Mascotas

Ayer Lunes, día de San Francisco de Asís, se celebró por primera vez en nuestra Parroquia, la bendición de las mascotas.

Aunque la hora de la cita eran las 19:30, desde una hora antes, ya se veían mascotas que sus dueños o dueñas paseaban por las dependencias de la parroquia.

A las 19:00, aquello parecía una gran fiesta. Entre los niños de catequesis, que salían de las salones parroquiales , los feligreses que acudían a misa y los otros feligreses………………..los que llevaban mascotas…………….medio barrio estaba allí.

A la hora exacta, después de misa, el patio o claustro parroquial, estaba lleno de niños, niñas y adultos que con sus mascotas, esperaban el comienzo de la ceremonia de bendición que este año y por primera vez en nuestro barrio, la ha dirigido José Carlos, nuestro párroco.
Para ser la primera vez, había muchísima gente con sus mascotas. Mascotas de lo mas variopintas………….desde canarios, hamsters, perros……………hasta una Iguana.

Todos y todas………………..las mascotas, estaban muy guapas y guapos.

Al final, cuando recibían el agua bendita………………..hubo de todo. Desde animalitos que se asustaban, hasta algunos que parecían pedir……………repetir el baño.

Ha sido una experiencia muy bonita y seguro que el próximo año……………….. repetimos!!!