
El suplicio de Santa Bárbara, virgen y mártir, en Nicomedia, la cual en la persecución de Maximiano, después de haber padecido una larga y penosa cárcel, fue quemada con antorchas, le cortaron los pechos, y con otros tormentos llegó a la corona del martirio siendo degollada.
"Durante el reinado de Maximiano en la ciudad de Nicomedia (actualmente Izmit, Turquía) había un hombre muy rico llamado Dióscoro, quien era pagano, supersticioso y estaba abocado a seguir la errónea costumbre local de adorar dioses irreales. Dicho personaje tenía una hija muy hermosa llamada Bárbara, a la cual celaba sin motivo alguno. Para evitar que Bárbara tuviera contacto con la gente, Dióscoro hizo construir una torre muy alta y allí encerró a su hija hasta que decidió entregarla en matrimonio a uno de los príncipes que la pretendían atraídos por el misterio que rodeaba su encierro. Ante la situación el padre de Bárbara un día se dirigió a ella y le dijo: "Hija mía, los príncipes de comarcar lejanas y cercanas han llegado hasta aquí para pedir tu mano, por ello te ruego que me digas que quieres hacer ante esta situación". Al escuchar a su padre Bárbara sintiéndose ofendida le contestó: "Padre mío, mi decisión es no casarme, pues nunca he pensado en ello, así que te ruego que no me obligues a hacerlo".


En ese momento ya Bárbara estaba fortalecida por su fe lo cual la ayudó a vencer al demonio y esto lo demostró cuando reaccionó ante los ídolos paganos de su padre escupiéndolos y diciéndoles: "Todos aquellos a los que vosotros habéis inducido en error y creen en vosotros serán como vosotros".
Luego de ocurrir esto se retiro a orar y a venerar a Dios en la torre y en ese momento fue consagrada por el espíritu santo y adquirió la gloria espiritual que poseen todos los santos.
En el año 235 D.C su padre regresó del viaje y ya había culminado la reestructuración de la torre y éste le preguntó a los obreros: "¿Por qué habéis hecho tres ventanas?, y ellos sorprendidos contestaron: "Porque su hija nos lo ordenó".

La reacción de Dióscoro fue violenta, tanto así que saco su espada para matar a su hija allí mismo, pero la ya consagrada virgen comenzó a orar y milagrosamente levitó por los aires gracias a la protección divina y llegó volando a una lejana roca inmersa en las montañas. Testigos de esto fueron dos pastores que la vieron volar y a su padre persiguiéndola preso de la ira. Al llegar a las montañas Dióscoro la tomo por los cabellos y decidió llevarla para ser juzgada y limpiar su propio nombre ante la gente de la ciudad. Bárbara fue apresada y enjuiciada, en ese momento dándole una nueva oportunidad de que recapacitara ante su creencia de la existencia de un solo Dios, el juez le dijo: "Así pues, elige entre sacrificar a los dioses y salvar tu vida, o morir cruelmente torturada", y Santa Bárbara respondió: "Me ofrezco en sacrificio a mi Dios, Jesucristo, creador del cielo, de la tierra y de todas las cosas".



Oración

Soberano y eterno Dios, admirable en tus Santos, especialmente en la gloriosa Virgen y Mártir Santa Bárbara, a quien previniste con tu gracia, por cuya fe a los doce anos de edad padeció cárceles, azotes y otros crueles martirios, hasta ser degollada por su mismo padre, en cuyo tránsito te pidió le hicieras gracia, que los que se valieran de su intercesión fuesen libres de todo mal, socorriéndolos en la hora de la muerte, no permitiendo muriesen sin los Santos Sacramentos y se la otorgaste, asegurándola que había sido oída su petición; ruégote, Señor, por los méritos de tu querida esposa Santa Barbara, a quien fortaleció tu Omnipotencia e ilustró tu sabiduría y abrazó tu amor, me concedas fortaleza para resistir las tentaciones para conocer y llorar mis culpas y amor tuyo, para que abrasado en él merezca el patrocinio de esta Sagrada Virgen, y en especial en la hora de mi muerte, en que fortalecido con los Santos Sacramentos y por medio de ellos y la intercesión de la Santa, gozar en su compañía contigo en la gloria, en donde vives y reinas por todos los siglos de los siglos. Amén
Fuentes:
Iluminación Divina
Santoral Católico
Ángel Corbalán
No hay comentarios:
Publicar un comentario
Nos interesa tus sugerencias