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viernes, 25 de octubre de 2013

TRIDUO EN HONOR A SAN JUDAS TADEO !! (Parroquia San García Abad)





Este fin de semana, comenzando el sábado 26 de Octubre, tendrá lugar en nuestra Parroquia de San García Abad, oficiado por nuestro párroco, José Carlos Del Valle Ruiz, el Triduo en honor de San Judas Tadeo, protector de causas difíciles, entre ellas el trabajo. Y finalizará el lunes 28, festividad de nuestro Santo Milagroso.


Sobre San Judas Tadeo

San Judas Tadeo es uno de los santos más populares, a causa de los numerosos favores celestiales que consigue a sus devotos que le rezan con fe. En Alemania, Italia, América y muchos sitios más, tiene numerosos devotos que consiguen por su intercesión admirables ayudas de Dios, especialmente en cuanto a conseguir empleo, casa u otros beneficios más. 

Santa Brígida cuenta en sus Revelaciones que Nuestro Señor le recomendó que cuando deseara conseguir ciertos favores los pidiera por medio de San Judas Tadeo.

Judas es una palabra hebrea que significa: "alabanzas sean dadas a Dios".
Tadeo quiere decir: "valiente para proclamar su fe".

San Judas Tadeo estaba íntimamente relacionado con nuestro Señor por su parentesco con San Joaquín y Santa Ana, padres de la Santísima Virgen. Sobrino nieto de estos dos santos, es a la vez sobrino de María y José, de donde resulta ser primo de nuestro Señor Jesucristo.

San Judas es hermano del Apóstol Santiago el Menor. Tenía otros dos hermanos a quienes llama el Evangelio "hermanos" de Jesús., José, Simón y Judas?" (Mt 13,54).

La palabra "hermanos" en hebreo comúnmente significa un pariente próximo. El padre de San Judas era Cleofás. El nombre de su madre era María, que era pariente próxima de la Virgen Santísima. Ella también permaneció junto a la Cruz cuando murió nuestro Señor Jesucristo. "Cerca de la cruz de Jesús estaban su madre, y la hermana de su madre, María, esposa de Cleofás, y María Magdalena" (Jn 19,25).

Durante su adolescencia y juventud, Judas fue compañero de Jesús. Cuando Jesús comenzó su vida pública, Judas dejó todo por seguirle. A San Judas se le llama Tadeo para diferenciarlo de Judas Iscariote que fue el que vendió a Jesús. 

En la noche de la Última Cena le preguntó a Jesús: "¿Por qué revelas tus secretos a nosotros y no al mundo?". Jesús le respondió que esto se debía a que ellos lo amaban a Él y cumplían sus mandatos y que a quien lo ama y obedece, vienen el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo y forman habitación en su alma (Jn. 14, 22).

Como Apóstol, trabajó con gran celo por la conversión de los paganos. Fue misionero por toda la Mesopotamia durante diez años. Regresó a Jerusalén para el Concilio de los Apóstoles. Después se unió a Simón en Libia, donde los dos Apóstoles predicaron el Evangelio a los habitantes de aquel país.

Refiere la tradición que San Judas y San Simón sufrieron martirio en Suanis, ciudad de Persia, donde habían trabajado como misioneros.

A San Judas le dieron muerte con una cachiporra. Por eso se le representa con una porra sobre la cabeza. Luego, le cortaron la cabeza con un hacha. Trasladaron su cuerpo a Roma y sus restos se veneran ahora en la Basílica de San Pedro.

San Judas es conocido principalmente como autor de la Carta de su nombre en el Nuevo Testamento. Carta probablemente escrita antes de la caída de Jerusalén, por los años 62 al 65. En ella, San Judas denuncia las herejías de aquellos primeros tiempos y pone en guardia a los cristianos contra la seducción de las falsas doctrinas. 

Habla del juicio que amenaza a los herejes por su mala vida y condena los criterios mundanos, la lujuria y "a quienes por interés adulan a la gente". Anima a los cristianos a permanecer firmes en la fe y les anuncia que surgirán falsos maestros, que se burlarán de la Religión, a quienes Dios, en cambio, les tiene reservada la condenación.

A la soberbia de los malos contrapone la humilde lealtad del Arcángel San Miguel. Anima a los cristianos a levantar un edificio espiritual llevando una vida fundada en la fe, el amor a Dios, la esperanza y la oración. Alienta la práctica del amor al prójimo; exhorta a los cristianos a que sean pacientes y con sus vidas virtuosas conviertan a los herejes.

San Judas concluye su carta con una oración de alabanza a Dios por la Encarnación, pues por ella Jesucristo, Palabra eterna de Dios, tomó sobre sí nuestra naturaleza humana para redimirnos.

Día 26. 1º Día del Triduo. 
Oración a San Judas por El Pan





San Judas Tadeo, abogado de las causas difíciles y defensor de los pequeños, tú sabes lo mucho que he sufrido para conseguir dignamente el pan de cada día y los pocos resultados que he obtenido, te pido por tu misericordia intercedas ante Jesucristo, Nuestro Señor, para que mi petición sea escuchada.

Sabes que somos miles de personas, las que necesitamos el alimento diario, no para llenar grandes despensas, ni por gula, sino para alimentarnos y poder protegernos de enfermedades y  así, poder llevar a cabo con dignidad nuestro deambular por el camino y que con el otro alimento, el espiritual, el del cuerpo y sangre de Nuestro Señor, seamos dignos de llevar el camino correcto de un buen cristiano.

Pero, también, pedimos ese pan que alimenta el cuerpo aquellos que todavía no conocen de ti, misericordioso San Judas, ni la Palabra de Dios.
Realizarme como persona y llevar el “pan nuestro de cada día” a mi familia, que tanto espera de mí, y del fruto de mis manos. Por esto clamo a ti para que me ayudes a elegir un trabajo digno, bien pagado y seguro.

Apóstol de Jesús, te suplico infundas mi corazón  ánimo, esperanza y fortaleza para encontrar los alimentos necesarios para el sustento mío y de mi familia, y tener así la seguridad de que, con tu gran auxilio, se abrirán las puertas del lugar donde podré conseguir una forma digna, como un empleo y contribuir con el desarrollo de la obra de Dios y el sustento de mi familia.

Te pido de manera especial que me ayudes a conseguir ese pan de cada día, que no desgaste por completo mis ánimos y fuerzas físicas para que pueda con alegría entregarme a mi pareja, hijos, otros familiares y amigos y compartir mi vida con ellos.

Con devoción rezo cinco Padrenuestros por las personas que sufren hambre y cinco Avemarías por los niños que no tienen hogar. 

Todo esto te lo pido a ti san Judas Tadeo por la intercesión de Jesucristo, Nuestro Señor y Salvador. Amén.



Día 27. 2ºDía del triduo
Oración a San Judas Tadeo por la Paz




Apóstol gloriosísimo de Nuestro Señor Jesucristo, aclamado por los fieles con el dulce título de ABOGADO DE LOS CASOS DESESPERADOS, hazme sentir tu poderosa intercesión aliviando la gravísima necesidad de Paz, en la que se encuentra nuestro mundo. 

Por el estrecho parentesco que te hace primo hermano de Nuestro Señor Jesucristo, por la privaciones y fatigas que por El sufriste, por el heroico martirio que aceptaste gustoso por su amor, por la promesa que el divino Salvador hizo a Santa Brígida de consolar a los fieles que acudiesen a tu poderosa intercesión, obtenme del Dios de las misericordias y de su Madre Santísima la gracia que con ilimitada confianza te pido a Ti, la Paz en el mundo
San Judas, por medio de tu ejemplo gentil y poderoso, me doy cuenta de la presencia serena de Dios cada día.  Ruego porque este mundo en el que vivimos, pueda encontrar la Paz que tanta falta hace.  

Porque tu paz, San Judas, la paz que calma las naciones, es la paz que calma mi corazón.  San Judas, ayúdame a descubrir que mi esperanza en ti es mi regalo para el mundo.  Que Dios nos conceda su paz a todos los ciudadanos, a mi familia y a mí, mientras esperamos su gloriosa venida.  Que la confianza de nuestro Padre nos lleve al perdón, la fuente de la paz.   

Y por ello, San Judas, rogamos intercedas por nuestros sufrimientos y por los sufrimientos que causan la guerra, esa epidemia que se convierte en la enfermedad y los dolores de nuestro mundo. 

Con devoción rezo cinco Padrenuestros por las personas que sufren los horrores de la guerra. Que pronto encuentren la Paz en sus países y en sus almas, y cinco Avemarías por los que como consecuencia de esta lacra que es la falta de Paz, han perdido toda esperanza de vida y realización personal y espiritual. 

Todo esto te lo pido a ti san Judas Tadeo por la intercesión de Jesucristo, Nuestro Señor y Salvador. Amén.



  Día 28. 3ºDía del triduo
Oración a San Judas Tadeo por el Trabajo





Oh gloriosísimo Apóstol San Judas!, siervo fiel de Jesús, y que la Iglesia os honra e invoca universalmente como patrón de los casos difíciles y desesperados. Rogad por mí que soy tan miserable; y haced uso, os ruego, de ese privilegio especial a vos concedido de socorrer visible y prontamente cuando casi se ha perdido toda esperanza. 

Venid en mi ayuda y a la de tantos millones de personas, en esta gran necesidad, que es el trabajo digno, para que reciba los consuelos y socorro del cielo en todas estas necesidades, tribulaciones y sufrimientos, que los desempleados padecemos.

San Judas Tadeo, intercesor en todo problema difícil consígueme un trabajo en el que me realice como humano y que a mi familia no le falte lo suficiente en ningún aspecto de la vida.

Que lo conserve a pesar de las circunstancias y personas adversas.
Que en el progrese, mejorando siempre mi calidad y gozando de salud y fuerza. Y que día a día trate de ser útil a cuantos me rodean.

Asocio tu intercesión a la Sagrada Familia, de la cual eres pariente y prometo difundir tu devoción como expresión de mi gratitud a tus favores. 

Con devoción rezo cinco Padrenuestros por las personas que sufren las graves consecuencias del paro. Que pronto encuentren un trabajo digno para el bienestar de su hogar y de su alegría espiritual, y cinco Avemarías por las personas que como consecuencia de esta tragedia, que es la falta de trabajo o sustento, han perdido toda esperanza de vida y realización personal y espiritual. 

Todo esto te lo pido a ti san Judas Tadeo por la intercesión de Jesucristo, Nuestro Señor y Salvador. Amén.


Oraciones Finales:


Padre nuestro que estás en el cielo. Santificado sea tu nombre. Venga a nosotros tu reino. Hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo. Danos hoy nuestro pan de cada día y perdona nuestras ofensas como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden. No nos dejes caer en la tentación y líbranos del mal. Amén.

Dios te salve María, llena eres de gracia; el Señor es contigo; bendita eres entre todas las mujeres y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús. Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros los pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.

Gloria al Padre, Gloria al Hijo y Gloria al Espíritu Santo. Como era en un principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Padre nuestro que estás en el cielo. Santificado sea tu nombre. Venga a nosotros tu reino. Hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo. Danos hoy nuestro pan de cada día y perdona nuestras ofensas como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden. No nos dejes caer en la tentación y líbranos del mal. Amén.

Dios te salve María, llena eres de gracia; el Señor es contigo; bendita eres entre todas las mujeres y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús. Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros los pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.

Gloria al Padre, Gloria al Hijo y Gloria al Espíritu Santo. Como era en un principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.


Padre nuestro que estás en el cielo. Santificado sea tu nombre. Venga a nosotros tu reino. Hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo. Danos hoy nuestro pan de cada día y perdona nuestras ofensas como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden. No nos dejes caer en la tentación y líbranos del mal. Amén.

Dios te salve María, llena eres de gracia; el Señor es contigo; bendita eres entre todas las mujeres y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús. Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros los pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.

Gloria al Padre, Gloria al Hijo y Gloria al Espíritu Santo. Como era en un principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.







Fuentes:
Iluminación Divina
Santoral Católico
ACI Prensa
Ángel Corbalán

martes, 27 de abril de 2010

Sensibilidad y Solidaridad con los parados!!!!!

CARTA PASTORAL PARA 1º MAYO.




Ante el día 1 de Mayo. Festividad de San José Obrero y Día de los trabajadores


Mis queridos diocesanos:

Os escribo esta carta con gran dolor, temor y temblor en la festividad de San José Obrero y el día de los trabajadores, que celebramos el próximo día 1 de Mayo.

1. Gravísima situación económica y del paro

Este año, una vez más, deseo hacerme eco de la gravísima situación, necesidades y angustias de los que no tienen trabajo y de sus familias; concretamente deseo transmitir a todos los trabajadores, a cuantos se encuentran angustiosamente desempleados y buscan trabajo, a quienes están de baja laboral por accidente o enfermedad, y a quienes gozan de merecida jubilación, mis sinceros sentimientos de fraterna sensibilidad y solidaridad.

En nuestra sociedad actual existen muchas personas que padecen graves necesidades, que son más sangrantes en aquellas familias en las que falta el trabajo, que es el medio natural de adquirir recursos para la subsistencia , y que es un derecho fundamental de la persona.

2. La Iglesia se siente íntima y realmente solidaria

La Iglesia se siente íntima y realmente solidaria del género humano y de su historia, participa de los gozos y de los sufrimientos de la comunidad humana en la que vive inserta. Por ello no puede permanecer insensible a los grandes problemas humanos, como es este del tremendo azote del paro que tan gravemente afecta a nuestra sociedad: “la tristeza y la angustia de los hombres de nuestro tiempo, sobre todo de los pobres y de todos los afligidos, son también gozo y esperanza, tristeza y angustia de los discípulos de Cristo” (Concilio Vaticano II, Constitución Pastoral Gaudium et spes, n. 1).

Nuestra Iglesia Diocesana tampoco puede permanecer ajena a este gran problema y, aunque compruebo con satisfacción que a través de las Parroquias, de Cáritas y de la Pastoral Obrera vamos prestando generosa ayuda a muchas familias en paro, estas atenciones se revelan a todas luces insuficientes.

3. Reconocimiento de la situación actual

La cruda realidad es que el número de parados es cada vez mayor. Los datos oficiales, a fecha 10 de marzo, del paro registrado en la provincia de Cádiz es de un total de 172.221 personas. De ellos, 96.357 pertenecen a nuestra Diócesis de Cádiz. Debemos tener en cuenta también a los cerca de 10.000 parados existentes en Ceuta. Estos son los oficialmente admitidos en las estadísticas, pero sabemos de muchos más que no están comprendidos en estas cifras y que son parados en cursos de formación. El drama humano es grande porque en el trabajo la persona encuentra no sólo la manera de subsistir, sino que también es la forma más directa de expresar la dignidad de la persona desde un punto de vista individual y social.

Nos puede resultar estos números un dato más a los que estamos acostumbrados, pero sabemos que detrás de cada número hay una tragedia de cada persona. Hace unos días el “Colectivo de Parados de Cádiz 2010” me pidieron que los recibiera, y después de nuestra conversación pude comprobar los sentimientos, problemas e inquietudes de estas personas a las que ofrecí lo que buenamente la Iglesia pudiera hacer.

Considero que debemos cumplir nuestro deber de llamar, una vez más, a la solidaridad, y a despertar las conciencias para que la larga duración de la crisis económica y del paro no produzca un estado de insensibilidad. Debemos interpelar la responsabilidad de los que pueden crear empleo y no lo hacen. Hay que estimular, desde motivaciones humanas y cristianas, a invertir y a ayudar directamente a los más débiles. Es verdad que la situación actual es global y difícil, pero resignarse a que una parte de la humanidad carezca de manera crónica de trabajo, sería aceptar programáticamente la deshumanización de parte de la sociedad. El trabajo humaniza al hombre, como nos recordó el Papa Juan Pablo II en su Encíclica Laborem exercens (1981), y la carencia de trabajo degrada a la persona.

4. ¿Que hemos de hacer?

Somos conscientes de que la solución de la crisis económica profunda en la que estamos insertos, y del paro en concreto, supera en mucho nuestras posibilidades reales como Iglesia Diocesana. Pero estamos convencidos de que podemos hacer algo más de lo que estamos haciendo.

Se trataría de promover una adecuada toma de conciencia, principalmente por parte de la comunidad cristiana, con respecto al paro y sus implicaciones, que nos llevan a una actitud correcta de identificación y solidaridad evangélicas, tareas que encargo a los Secretariados Diocesanos de Pastoral Obrera, Justicia y Paz y Migraciones, entre otros.

Al mismo tiempo que pedimos a todos que apoyen y hagan efectivo su compromiso personal, os aconsejo especialmente el estudio y reflexión comunitaria de la Declaración de la Comisión Episcopal de Pastoral Social, y que cada uno ponga su granito de arena.

5. Dimensión ética y crisis de solidaridad

Es verdad que el fenómeno actual del paro, por su amplitud y complejidad, por su aumento constante, por su dependencia de los profundos cambios y modificaciones por los que atraviesa la economía y la tecnología a nivel mundial, es, sin duda, el problema económico número uno de nuestra sociedad.

Pero es también síntoma de una profunda crisis de dimensión ética: de una crisis de solidaridad. Y sería grave que consideremos inevitable o imposible de superar esta situación; que nos acostumbremos a vivir en esta realidad; que perdamos, incluso, la esperanza en un orden social y económico más justo y fraterno.

El paro es una realidad que nos interpela a todos sin excepción. Nadie puede ignorar la gravedad del problema; nadie puede limitarse a trasladar a otros la responsabilidad de este grave fenómeno; nadie debiera descansar en los demás el compromiso de promover y buscarle arreglos; y nadie debería huir de los sacrificios que su solución indudablemente exige a todos: viviendo más austeramente y renunciando a sueldos y ganancias escandalosamente cuantiosos. Pero especialmente ante esta realidad debemos sentirnos obligados los cristianos.

Permitidme, pues, que os recuerde y transmita la preocupación de la Iglesia Universal, y en particular del Papa Benedicto XVI, de los Obispos españoles y la mía propia, por la desgarradora situación de tantos hombres y mujeres, con sus familias, sin trabajo ni subsidio, privados de los más elementales recursos mientras en otros lugares, o incluso a su lado, otros malgastan lo que ellos necesitan.

Considero que hay que salir al frente de esta situación y promover un fondo de solidaridad económica y compromiso con los parados. Espero y os pido vuestra colaboración generosa en esta tarea común de concienciación, de participación social y de solidaridad económica en favor de los parados, convencido de cumplir así una ineludible responsabilidad como pastor de todos los miembros de nuestra comunidad diocesana, pero con especial preferencia por los más necesitados.

Podrá parecer que existe una insuperable desproporción y habrá que reconocer que en efecto así es, entre nuestras posibilidades y la magnitud del problema, pero aquí, como en otras ocasiones semejantes, se pone de manifiesto la significación más original de nuestra identificación cristiana, en calidad de nuestros compromisos y la aportación que nuestra esperanza cristiana puede prestar a la sociedad.

6. Llamada a la esperanza

La larga duración de la crisis económica y de paro puede generar desesperanza y desencanto; los cristianos, en esta sociedad, tenemos la responsabilidad moral de ser germen y testigos de esperanza. “La esperanza de los criterios nace, en primer lugar, de saber que el Señor está siempre obrando con nosotros en el mundo, y en segundo lugar, que “ también otros hombres colaboran en acciones convergentes de justicia y de paz, porque bajo cualquier aparente indiferencia existe en el corazón de todo hombre una voluntad de vida fraterna y una sed de justicia y de paz que es necesario satisfacer” (Declaración de la Comisión Episcopal de Pastoral Social, “Crisis económica y responsabilidad moral”, 1984).

Os envío este mensaje con motivo del 1 de Mayo, y os pido que elevemos una oración por los obreros que han muerto en los accidentes laborales, que Dios les tenga en el lugar de la luz y de la paz, que Dios ayude y consuele a sus familias y que sepamos poner los medios para que estas situaciones no se repitan.

Siguiendo el ejemplo del Señor Jesús, como ha declarado el Concilio Vaticano II, la Iglesia “se siente íntima y realmente solidaria del género humano y de su historia” (GS 1), y la Iglesia cumple su misión fundamentalmente siendo portadora del Evangelio a todo el mundo, un evangelio creador de solidaridad entre los hombres.

En el misterio de comunión y solidaridad de la Iglesia, María ocupa un puesto privilegiado. Hacia Ella, Estrella de la Evangelización y Madre de todas las gentes, elevamos los ojos. A Ella invocamos para que reavive en nuestra Iglesia de Cádiz y Ceuta, con motivo de esta festividad el espíritu y el compromiso por la lucha por la justicia y el mundo del trabajo.

Que San José Obrero y la Virgen de Nazaret, modelo de familia trabajadora, hagan que comencemos siempre de nuevo, sin desfallecer, en la lucha por la justicia en el mundo.

Reza por vosotros , os quiere y bendice,




+ Antonio Ceballos Atienza
Obispo de Cádiz y Ceuta

Cádiz, 22 de abril de 2010.










Fuentes:
Obispado Cádiz y Ceuta
Movimiento Familiar Cristiano Cádiz y Ceuta
Blog Parroquial
Ángel Corbalán.

miércoles, 16 de septiembre de 2009

San Garcia Abad

San Garcia Abad, que dá nombre a nuestro barrio y a nuestra parroquia, nació en Quintanilla (Burgos),que con el tiempo completaría el suyo con el nombre de San García, entre Belorado y Briviesca a finales del siglo X.

Muy joven, el futuro santo García se trasladó, en compañía de algunos familiares, a orillas del río Arlanza, donde se ubicaba el monasterio de San Pedro de Arlanza, antigua abadía de la orden benedictina. A sus puertas, y ajeno a los rigores que exigía la vida monacal, San García resolvió ingresar en la orden.
El mozo adquiriría con los años reputación de santidad y a él se atribuyen no pocos actos milagrosos. Las crónicas cuentan que, durante una de las hambrunas que cíclicamente azotaban la Europa medieval, el monje benedictino asombró a sus compañeros de refectorio con lo que lo que se testimonia como uno de los milagros atribuidos al santo.

Ante la estupefacción de los presentes, un Viernes Santo,el agua contenida en una jarra se convirtió en vino.

La vida en el monasterio.

Los monjes tenían vedado el consumo de carne. La dieta estaba constituida por una libra de pan diaria y dos platos en cada comida. Con todo, los monjes consagraban ocho meses del año al ayuno. El ajuar del benedictino se ceñía a una manta, un cobertor, un jergón y una almohada. Su atavío, a la cogulla, la túnica, el escapulario, las calzas, los calzoncillos y el calzado. El trabajo en el campo, el canto y la redacción de códices ocupaban la mayor parte del tiempo de los hermanos.

Abad, consejero y santo.

Con los años, y tras concluir sus estudios de Teología, San García fue elevado en 1039 a la dignidad de abad , sustituyendo al abad Aureolo, a la muerte de este. Más tarde, fué nombrado consejero del rey Fernando I.

En compañía de este monarca fue testigo de la batalla de Atapuerca en el año 1054.

Tuvo, además, revelaciones e indicó dónde estaban los cuerpos mártires de Vicente, Sabina y Cristeta.

San García mantendría su condición de consejero real el reinado de Sancho II. Los historiadores concluyen que el santo trabó conocimiento con los más conspicuos personajes de su tiempo. Así, por ejemplo, se conservan documentos de donaciones en los que, junto a la rúbrica del santo, figura la de Rodrigo Díaz de Vivar ( El Cid Campeador).

Su nombre también es consignado por Gonzalo de Berceo en sus textos.

San García fallecería en el año 1073.