
Ayer domingo, festividad de los Ángeles Custodios, también fue la Misa anual del Envío. Donde los distintos componentes de la pastoral de la parroquia de San García Abad, hacen su juramento ante la Biblia y son enviados a transmitir La palabra de Dios, a través de sus distintas agrupaciones o pastorales; Catequistas, de Enfermos, Coros parroquiales, Matrimoniales, Oración, Caritas, Liturgia, etc.…, todos hacen este juramento (besando la Sagrada Biblia)y se predisponen con mucha alegría y esperanza a desempeñar esa maravillosa misión que es, ayudar a aquellos que esperan conocer La palabra de Dios, e preparan para recibir la primera Comunión, están enfermos o necesitados…

La ceremonia fue conducida por nuestro párroco, pastor y guía, reverendo D. José Carlos Del valle Ruiz, que en todo momento, transmitió el mensaje de La palabra del Día, domingo XXVII del tiempo ordinario.
Este día, en el evangelio de San Mateo, se cuenta la parábola del dueño de la viña y los viñadores que maltratan o matan a los siervos del propietario de las tierras y hasta el mismo hijo del dueño.
Un ejemplo para el evento que se celebraba, el Envío de las personas que forman las distintas pastorales parroquiales y que comienzan el nuevo curso y la divulgación de La palabra de Dios.

El ejemplo no era otro que…”la fábula del puercoespín”…
En ella se cuenta que…” Durante la edad de hielo muchos animales murieron a causa del frío. Los puercoespín o erizos, dándose cuenta de la situación, decidieron unirse en grupos. De esa manera se abrigarían y protegerían entre sí. Pero las espinas de cada uno herían a los compañeros más cercanos, los que justo ofrecían más calor…, por lo tanto decidieron alejarse uno de otros, y empezaron a morir congelados.
Así que tuvieron que hacer una elección: o aceptar las espinas de sus compañeros o desaparecerían de la tierra…
Con sabiduría decidieron volver a estar juntos… De esa forma aprendieron a convivir con las pequeñas heridas que la relación con una persona puede ocasionar, ya que lo más importante es el calor del otro… De esa manera pudieron sobrevivir.”.

Las relaciones son el espacio sagrado que posibilita el encuentro con nosotros mismos y con Dios… Sólo puedo reconocerme a mí mismo en la relación con el otro. “.
Este mensaje, quedará en nuestra memoria y nos ayudará a entender a los demás a lo largo de este curso…con sus días y noches en demanda de cumplir nuestra misión que, como mensajeros, llevaremos La Palabra de Dios a todos los feligreses de nuestra parroquia, de Algeciras y al otro lado del charco.
Amén.
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