domingo, 31 de mayo de 2015

“Haced discípulos a todas las gentes bautizándolas en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo” (Evangelio dominical)




Hoy, la liturgia nos invita a adorar a la Trinidad Santísima, nuestro Dios, que es Padre, Hijo y Espíritu Santo. Un solo Dios en tres Personas, en el nombre del cual hemos sido bautizados. Por la gracia del Bautismo estamos llamados a tener parte en la vida de la Santísima Trinidad aquí abajo, en la oscuridad de la fe, y, después de la muerte, en la vida eterna. Por el Sacramento del Bautismo hemos sido hechos partícipes de la vida divina, llegando a ser hijos del Padre Dios, hermanos en Cristo y templos del Espíritu Santo. En el Bautismo ha comenzado nuestra vida cristiana, recibiendo la vocación a la santidad. El Bautismo nos hace pertenecer a Aquel que es por excelencia el Santo, el «tres veces santo» (cf. Is 6,3).

El don de la santidad recibido en el Bautismo pide la fidelidad a una tarea de conversión evangélica que ha de dirigir siempre toda la vida de los hijos de Dios: «Ésta es la voluntad de Dios: vuestra santificación» (1Tes 4,3). Es un compromiso que afecta a todos los bautizados. «Todos los fieles, de cualquier estado o régimen de vida, son llamados a la plenitud de la vida cristiana y a la perfección de la caridad» (Concilio Vaticano II, Lumen gentium, n. 40).

Si nuestro Bautismo fue una verdadera entrada en la santidad de Dios, no podemos contentarnos con una vida cristiana mediocre, rutinaria y superficial. Estamos llamados a la perfección en el amor, ya que el Bautismo nos ha introducido en la vida y en la intimidad del amor de Dios.

Con profundo agradecimiento por el designio benévolo de nuestro Dios, que nos ha llamado a participar en su vida de amor, adorémosle y alabémosle hoy y siempre. «Bendito sea Dios Padre, y su único Hijo, y el Espíritu Santo, porque ha tenido misericordia de nosotros» (Antífona de entrada de la misa).



Evangelio: Mt 28,16-20


En aquel tiempo, los once discípulos se fueron a Galilea, al monte que Jesús les había indicado. Al verlo, ellos se postraron, pero algunos vacilaban. Acercándose a ellos, Jesús les dijo: «Se me ha dado pleno poder en el cielo y en la tierra. Id y haced discípulos de todos los pueblos, bautizándolos en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo; y enseñándoles a guardar todo lo que os he mandado. Y sabed que yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo.» 

Palabra del Señor




COMENTARIO




"Mis pensamientos no son vuestros pensamientos, ni mis caminos vuestros caminos, dice el Señor. Porque como los cielos son más altos que la tierra, así son mis caminos, más altos que vuestros caminos y mis pensamientos que vuestros pensamientos" (Isaías 55.8)

Tal vez haya más respuestas de lo que parece. Esas dudas o enigmas irresueltos que nos piden atención, al menos de cuando en cuando, pueden quedarse mudos, sin que les prestemos especial interés, o inquietarnos hasta el punto de creer necesaria una explicación. Podemos preguntarnos sobre lo pequeño y lo gigante, lo próximo y lo lejanísimo; en todo caso preguntamos porque nos afecta, tiene que ver con nuestra vida y lo que la rodea.

“Pregunta, pregunta a los tiempos antiguos…” Moisés, el amigo de Dios, orientaba a su pueblo en la búsqueda de soluciones a los enigmas. Sobresalía el misterio de Dios. La duda puede ser un lecho de paja que necesita la chispa que lo encienda. Seguimos aún tan cercanos como distantes de sentirnos satisfechos. Si no acarreamos con nosotros un buen puñado de preguntas no despertaremos nuestros sentidos de una rutina tediosa y sin más alicientes que la

Pregunta a aquellos árboles que florecen cada primavera y luego dan fruto a su tiempo sobre el misterio de la vida; preguntemos al sol sobre la responsabilidad de iluminar y calentar; a los astros sobre el orden y el movimiento o sobre la belleza… Preguntemos a nuestra historia qué hay de azar en todo ello, qué de camino a la deriva; a nuestros seres queridos sobre la casualidad que nos hizo encontrarnos. ¿No se puede observar en todo esto un orden, un proyecto, un interés amoroso en que todo prospere?


            El empeño por negar la providencia divina y reducir cuanto existe a un golpe fortuito de la nada parece un movimiento antinatural. Preguntemos a nuestra vida si recibe más sentido del deseo amoroso de Dios que ha querido nuestra existencia o, por el contrario, de un azar inexplicable. Así nos iremos acercando al origen, a la fuente de todo. Pero no basta. Es el paso del algo al alguien, del alguien a un próximo, del próximo a Aquel sin el cual se desmorona mi vida.




            Es el momento para guardar silencio y aprender, aprender aún más y más allá de las respuestas de la naturaleza y saber del Nombre de este Dios tan cercano y tan distinto, al que no puedo abarcar, pero sí coger de la mano. Es el tiempo de los silenciosos que trabajan sin descanso para tener un diálogo constante con Dios. Estos son los que han sido llamados para tender oídos en la soledad monástica y despejar ruidos de su vida para hacerla silenciosa y capacitada para la Palabra de Dios. Buscan el silencio para que Dios hable y en esas casas de clausura se abre una brecha por la que se cuela al mundo la acción misericordiosa del Dios Padre, Hijo y Espíritu Santo.

            La Resurrección de Jesús no disipó todas dudas, ni siquiera el envío del Espíritu Santo. Los discípulos de Jesús se acercaron con el triunfo sobre la cruz bajo el brazo adonde el Maestro les había dicho, a un monte de Galilea. Al verlo se postraron, pero algunos vacilaban. Se trata de una dubitación que requiere una fe renovada cada día a cada reto. Si no experimento a Dios en mi vida y esa experiencia consiste en la paternidad misericordiosa del Padre, la fraternidad elocuente del Hijo y la fuerza vital del Espíritu, la duda puede desplazar las respuestas que Dios nos va poniendo. Quien tiene una respuesta suficiente a la pregunta sobre Dios, porque sabe llamarlo “Abba”, Padre, tiene también responsabilidad en que otros lo conozcan y lo conozcan Padre, Hijo y Espíritu.




Él trae no solo trae respuestas, también preguntas y despierta en nosotros lo que antes no nos había planteado. Así nos iremos dando cuenta de que la respuesta fundamental es el gozo en Dios, la alegría de ver cómo el Padre y el Hijo se aman en el Espíritu y cómo así nos hace partícipes de su amor.

¿No es el ejercicio de amor la respuesta total a la pregunta del amor, que subyace debajo de cada una de nuestras cuestiones?












Fuentes:
Sagradas Escrituras.
Evangeli.org
Betania.org


lunes, 25 de mayo de 2015

Camino del Rocio !! (el abuelo Pedro, lo cuenta)



 Este año por primera vez, he realizado la peregrinación del camino hacia El Rocio, para visitar a la Virgen, (La Blanca Paloma) junto con familiares y grupos de amigos, para mi será inolvidable la experiencia y los buenos amigos que he conocido.

Partimos desde Algeciras en nuestros vehículos hacia Sanlúcar, allí nos esperaba el tractorista con la carriola para cargar todos los enseres, colchones, tiendas de campaña y las viandas.


Ya cargado todo el material nos dirigimos a las barcazas de Bajo de Guía para cruzar a la otra orilla del rio Guadalquivir, allí nos encontramos muchos peregrinos, unos andando, otros a caballo, en vehículos todoterreno y la mayoría en carretas y carriolas.


 Entramos en el Coto de Doñana, una maravilla de la naturaleza, desde la entrada de Malandar empezamos la peregrinación, compartiendo las alegrías, cantando a la Virgen por sevillanas, comiendo y bebiendo el caldo de nuestra tierra.

En este camino he hecho grandes amigos, iban los abuelos Juan y Mari con sus hijos y nietos, buenos cantaores, desde los abuelos hasta los mas pequeños, estos niños nos han dado un ejemplo de cómo se siente el Rocio, que serán los nuevos rocieros, otro cantaor el amigo Ricardo, el Fali tampoco se queda atrás, y tío con arte y gracia contando chiste Juan nuestro cocinero de lujo, y el ramillete de mujeres guapas que no paraban de cantar y bailar, no me quiero dejar atrás al conductor del tractor, un profesional, formal y trabajador, y la abuela Cati con sus ochenta y tanto años con más vitalidad que una de quince.


En el Monte del Trigo hicimos un descanso para el almuerzo, para seguir hasta la primera acampada que fue en Marismilla, llegamos al final de la tarde. Lo primero que hacemos es descargar las tiendas y colchones, y nos dedicamos al montaje antes que nos cogiera la noche.

Después de asearnos un poco, cenamos y fuimos al Simpecado para rezar y agradecerle que el trayecto de hoy había salido bien, solo lo normal, atascos de los vehículos por las arenas, pero gracias a la voluntad y hermandad nos ayudábamos unos a otros; quiero resaltar que nosotros íbamos con la Hermandad de Jerez, que van muy bien organizados, con asistencia médica, mecánicos y toda clase de ayuda, también no nos faltaba el pan y el hielo diario.


Al amanecer del otro dia nos despiertan el tamborilero. Desayunamos y vuelta al camino, al mediodía hicimos una parada para el almuerzo en el Cerro del Trigo y vuelta a la segunda acampada siguiente en el paraje de Carbonera, lugar muy bonito de este gran Coto, allí nos abastecimos de agua para el resto de los días que nos quedaban.

La tercera acampada la hicimos en el Eucaliptal, que está pasado Palacios, este dia llegamos de noche, pues el camino es el más largo de todos, le llaman la Raya, y todo lo que me hablaron de lo larga que es , para mí se quedaron corto , se perdía la vista y no tenia final, el montaje de las tiendas lo efectuamos con las linternas.


 El sábado llegamos al mediodía a la Aldea, ya en la Ermita asistimos a misa y le dimos las gracias a la Virgen del Rocio por este camino, y que nos diera fuerza y salud para el próximo año.

La madrugada del lunes vimos salir a la Blanca Paloma a brazos de los almonteños que van llevándola a las Casas de Hermandades entre la multitud de peregrinos que todos las quieren coger y tocarla, allí nos despedimos hasta el próximo año.

La vuelta la hicimos por las playas de Matalascañas hasta Sanlucar, otra maravilla de la naturaleza.

Bueno tengo mas anécdotas que contar, en otra ocasión las escribiré.

El abuelo Pedro.



El Autor:


 

Pedro Sánchez, es uno de los alumnos más aventajados del curso de "Miedo a Internet?", cuenta con blog propio, Los Hobbies de Pedro, y desde el mismo, colabora con este a través de sus historias y experiencias que nos transmite.