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domingo, 4 de abril de 2010

ALELUYA...........AL TERCER DIA.......RESUCITO !!!!

"Al tercer día resucitó", en esta piedra angular se basa la fe cristiana. El Señor de la vida había muerto, pero ahora vive y triunfa.

El Domingo de Pascua es el día en el cual Jesús salió de su sepulcro. Este hecho es fundamental para el cristianismo. La historia cuenta que en cuanto se hace de día, tres mujeres van al sepulcro donde Jesús estaba enterrado y ven que no está su cuerpo. Un Ángel les dice que ha resucitado. Van corriendo donde está la Virgen con los Apóstoles y les dan la gran noticia: ¡Ha resucitado! Pedro y Juan corren al sepulcro y ven las vendas en el suelo. El desconsuelo que tenían, ayer, se transforma en una inmensa alegría. Y rápidamente lo transmiten a los demás Apóstoles y discípulos. Y todos permanecen con la Virgen esperando el momento de volver a encontrarse con el Señor.

Éste es el día de la esperanza universal, el día en que en torno al resucitado, se unen y se asocian todos los sufrimientos humanos, las desilusiones, las humillaciones, las cruces, la dignidad humana violada, la vida humana no respetada.
En la Resurrección la vocación cristiana descubre su misión: acercarla a todos los hombres.

El hombre no puede perder jamás la esperanza en la victoria del bien sobre el mal. Por esta razón los cristianos con gran júbilo celebran este día la Misa Pascual del Domingo de Resurrección.

"En este día de tu triunfo sobre la muerte, que la humanidad encuentre en ti, Señor, la valentía de oponerse de manera solidaria a tantos males que nos afligen", clamó el jefe de la iglesia católica. (S.S. Juan Pablo II, 2004)


HOY EN NUESTRA PARROQUIA.

12:30 Eucaristía
20:00 Eucaristía



¡¡ FELIZ RESURRECCIÓN








Fuentes.
Semanasanta.com
Angel Corbalan
Redaccion Blog Parroquial

sábado, 3 de abril de 2010

SABADO SANTO EN SAN GARCIA ABAD !!!!!!

Durante el día del sábado, como una viuda, la Iglesia llora la muerte de su Esposo.

La Iglesia permanece junto al sepulcro del Señor., meditando su pasión y muerte y aquél "descenso a los infiernos" – al lugar de los muertos – que confesamos en el Credo y que prolonga la humillación de la cruz, manifestando el realismo de la muerte de Jesús, cuya alma conoció en verdad la separación del cuerpo y se unió a las restantes almas de los justos.
Pero el descenso al reino de muerte es también el primer movimiento de la victoria de Cristo sobre la misma.

Hoy no se celebra sacrificio de la Misa ni se recibe comunión – a no ser el caso de viático -, aunque se reza la liturgia de las Horas.
El altar permanece por todo ello desnudo hasta que, después de la solemne Vigilia o expectación nocturna de la Resurrección, se inauguren los gozos de la Pascua, cuya exuberancia inundará los cincuenta días pasados.

"Jesús yace en su tumba y los apóstoles creen que todo se acabó.
Todo el día sábado su cuerpo descansa en el sepulcro Pero su madre, María, se acuerda de lo que dijo su hijo : "Al tercer día resucitaré". Los Apóstoles van llegando a su lado, y Ella les consuela. "




"El Sábado santo es un día de luto inmenso, de silencio y de espera vigilante de la Resurrección.
La Iglesia en particular recuerda el dolor, la valentía y la esperanza de la Virgen María. "

Ella representa la angustia de una Madre que tiene entre sus brazos a su Hijo muerto, pero no se puede olvidar en este momento ella es la única que conserva en su corazón las palabras del anciano Simeón, que si bien él profetizó que Cristo sería signo de contradicción y una espada le traspasaría el alma, también indicó que Jesús sería signo de resurrección.
Lo que los discípulos habían olvidado, María lo conservaba en el corazón: la profecía de la resurrección al tercer día. Y María esperó hasta el tercer día.
Generalmente en las mañanas se realizan retiros de reflexión en torno a este tema, y la tarde resulta ser más bien de tranquilidad, oración y de espera al Jesús Resucitado.
Ésta se divide en cuatro partes:

- Breve Lucernario: Se bendice el fuego. Se prepara el cirio en el cual el sacerdote con un punzón traza una cruz. Luego marca en la parte superior la letra Alfa y en la inferior omega, entre los brazos de la cruz marca las cifras del año en curso. A continuación se anuncia el Pregón Pascual.

- Liturgia de la Palabra: En ella la Iglesia confiada en la Palabra y la promesa del Señor, recuerda las maravillas que desde los comienzos realizó Dios con su pueblo.

- Liturgia Bautismal: Se hace la renovación de los compromisos bautismales y en muchas ocasiones se realiza el bautismo de un feligrés.

- Liturgia de la Eucaristía: Se celebra la Santa Misa, aunque se realice antes de la media noche, es la Misa Pascual del Domingo de Resurrección. El sacerdote y los ministros se revisten de blanco y con alegría se anuncia la Resurrección del Hijo de Dios.




HOY EN LA PARROQUIA.

12:00 Oración ante el Sepulcro.
23:00 Solemne Vigilia Pascual.

(Después de la Vigilia tendremos un aperitivo para celebrar con gozo la Resurrección del Señor. Traer algo para compartir).





Fuentes
Multimedios.SemanaSanta.
Ángel Corbalán
Redacción Blog Parroquial

miércoles, 31 de marzo de 2010

JUEVES SANTO "DÍA DEL AMOR FRATERNO"

"Fecha en la que se conmemora la Última Cena de Jesús con sus discípulos. En ella, Cristo instituyó el sacramento de la Eucaristía, donde Él se hace presente a través de la conversión del pan y del vino en su Cuerpo y su Sangre, y el sacramento del Orden Sacerdotal "

Este día por la mañana en todas las catedrales, los obispos que son, como dice el Concilio, "los principales administradores de los misterios de Dios, que regulan, promueven y custodian toda la vida litúrgica de la Iglesia que les ha sido confiada", celebran una misa muy solemne con todos los sacerdotes ("el presbiterio" de sus diócesis) y en ella los sacerdotes con un solo corazón y una sola alma renuevan sus promesas y su obediencia al Obispo.
En ella, además, se consagran los óleos, es decir, los aceites que se emplean en diversos sacramentos: el bautismo, la confirmación, la ordenación sacerdotal y la unción de los enfermos.

La consagración de los óleos se celebra precisamente este día para indicar que todos los sacramentos nos relacionan con el Misterio Pascual de Jesús y que todos los sacramentos tienen su culmen y su Centro en la Eucaristía.

Son muchos los gestos que se evocan en el Jueves Santo. Uno de ellos es el signo de humildad y sencillez que realizó Jesús al lavarle los pies a todos sus discípulos, diciéndoles que ellos se los deben lavar unos a otros, "en verdad les digo que el siervo no es más que su señor, ni el enviado más que quien lo envió" (San Juan 13, 16), y el sacerdote en la liturgia lava los pies a doce feligreses.

Luego de celebrar la Eucaristía se expone el Santísimo (Ostia Consagrada) y se realizan vigilias de oración en signo de la oración de Jesús en el Monte de los Olivos, la noche antes de ser entregado a los sacerdotes.

La Biblia cuenta que terminada la cena de Pascua, el Mesías y sus apóstoles se dirigieron al Monte de los Olivos a orar. Él se distanció un poco, rezaba y sudaba cada vez más fuerte, comenzó a sentirse angustiado porque sabía lo que venía, y un ángel del cielo lo reconfortó.

Cuando fue a buscar a sus amigos se dio cuenta de que estos se habían quedado dormidos, Él les dijo, "ha llegado la hora en que el Hijo de Dios debe ser entregado. Levántense, ya se acerca el que me va entregar".



CARTA PASTORAL DE NUESTRO OBISPO.


“Quien ama a su hermano permanece en la luz”

Mis queridos diocesanos:

1. Amor fraterno.
El día de Jueves Santo es una de las fechas más señaladas en el calendario
cristiano. En este año sacerdotal hay que recordar que su contenido religioso, que es de
una riqueza y hondura extraordinaria, exige reflexión no solo a los sacerdotes, como
confidentes del Cenáculo, sino también al pueblo cristiano, al cual nosotros debemos
transmitir el mensaje de esta Jornada Santa, cifrada principalmente en el amor fraterno.

2. Vida cristiana y amor fraterno
El “mandamiento del amor” está inseparablemente unido a la obediencia al
mandato del Señor: “Haced esto en conmemoración mía”. No se puede separar la
celebración de la Eucaristía y la reconciliación de la justicia, el amor fraterno y el
servicio.
Jesucristo ha hecho de la caridad fraterna un mandamiento nuevo. Hay que amar al
prójimo como a uno mismo. Es más: Hay que amar al otro, como amamos a Jesús: porque
Lo que hicisteis a uno de estos mis hermanos más pequeños a mi me lo hacéis” (Mt 25,45). Y lo que jamás se había oído, ni lo hubiéramos sospechado; hay que amar al
prójimo como le ama Él. “Un mandamiento nuevo os doy: que os améis unos a otros.
Como yo os he amado”
(Jn 13,34). En esto, precisamente, conocerán que sois mis
discípulos: en que os amáis unos a otros “
(Jn 13,35).

La señal, pues, de autenticidad cristiana será el amor mutuo: el distintivo de los
cristianos es la caridad fraterna. Esta será, por otra parte, la regla y la medida para
tratarnos el Señor a nosotros: “Con la medida que midiéreis, se os medirá a vosotros”
(Mt 7,2) Y este será al final, un examen de amor: “Al atardecer de la vida seremos
examinados del amor”.


3. Situación actual
El día de Jueves Santo nos invita a pensar sobre nosotros mismos y sobre nuestro entorno social. Entre las “oscuras sombras” que se ciernen hoy sobre el destino de la humanidad
destacaríamos entre otros: el muro, cada día más alto, del paro y la grave situación
económica que ha abocado a la pobreza a muchas familias, la exclusión social de muchas
personas y colectivos, la violencia personal y social, la amenaza permanente de la vida
humana, ya en el seno materno, ya en el terrorismo, ideología de odio, amenazando en
secar los corazones para el verdadero amor.
En esta situación, la ley del egoísmo que todos llevamos dentro más o menos,
hacen poco menos que imposible, que nuestro mundo se pueda construir en la verdad, en
el respeto, en la justicia, en el amor y la fraternidad.

4. “Quien ama a su hermano permanece en la luz”
El gesto del Señor de lavar los pies a sus discípulos llenó el Cenáculo de una luz
hermosa: el amor y el servicio. Al día siguiente, la pasión y muerte, lo envolverán todo en
tinieblas y oscuridad. Sin embargo, la Luz prevalecerá cuando Dios arranque a su Hijo
amado del abismo de la muerte.
El apóstol San Juan, nos dejó escrito “quien ama a su hermano permanece en la
luz”
(I Jn, 2, 10), y Jesús nos amó hasta el extremo, por eso Él vive en la Luz, Él es la
Luz. Así, cuando nosotros actualizamos dicho gesto, sirviendo a los hermanos más pobres
y compartiendo nuestros bienes con ellos, compartimos la misma Luz de Jesús y somos
signos y testimonio de amor en el mundo.

5. Llamados a derribar muros
El Jueves Santo, día del amor fraterno, Cristo, “nuestra Luz” nos llama a derribar,
unidos con Él, muros. Él se entregó a la muerte para derribar “la barrera del odio” que
separaba a las gentes (cf. Ef 2,14) y hacer de todos ellos una única familia bajo un mismo
y único Padre.
En aquel primer Jueves Santo el Señor nos mandó amar como Él amó y nos da su
propio corazón en la Eucaristía para amar con Él: “Nuestro Salvador en la última cena, la
noche que le traicionaban, instituyó el sacrificio eucarístico de su cuerpo y de su sangre, con el cual iba a perpetuar por los siglos, hasta su vuelta el sacrificio de la Cruz, y a confiar así a su Esposa, la Iglesia,el memorial de su muerte y resurrección: Sacramento de piedad, signo de unidad y vínculo de caridad, banquete pascual en el cual se recibe a Cristo, el alma se llena de gracia y se nos da una prenda de la gloria venidera
” (SC nº 47).
Con este inefable Don, el Señor nos entrega, junto con el mandato del amor, la
fuerza divina para poderla cumplir en todo tiempo y circunstancia por difícil que sea.

6. Colecta para el Fondo Diocesano de Solidaridad.


El Fondo Diocesano de Solidaridad es, en nuestra Iglesia Diocesana, el lugar de encuentro para compartir los bienes con nuestros hermanos más desfavorecidos.

Cáritas Diocesana trabaja para que, el compartir de la comunidad diocesana a través de la colecta de los oficios de la Cena del Señor, posibilite a las personas que viven en la pobreza y la exclusión una oportunidad para alcanzar su promoción e inserción social.

Jesús nos invita a amarnos sin límites, a entregar lo que somos y tenemos para que las tinieblas de la pobreza y la exclusión sean disipadas por la luz del amor y el compartir.
Por eso, es cada vez más necesario, que descubramos la generosidad y nos aventuremos, sin miedo, a compartir nuestros bienes con los más pobres.

7. Compromisos.
El amor fraterno solo es posible si nuestro corazón de piedra se ablanda para abrirse al otro, y sólo será evangelizador si se concreta en acciones de amor visibles para el mundo.

Por ello, hagamos un compromiso serio y exigente con aquellos que nos rodean, especialmente los más pobres, compartamos lo que uno es, lo que uno tiene, lo que uno sabe, cooperemos en todas las causas justas y en todas las iniciativas de amor al prójimo, como la ha pedido el Papa Benedicto XVI al comienzo de la Cuaresma: “desde la limosna y el servicio individual hasta la cooperación colectiva a la promoción de los pueblos materialmente menos favorecidos, y la situación actual económica y del paro”, y contribuyamos con nuestro ejemplo personal al advenimiento a nuestra sociedad de ese reino de Cristo que es Vida, Amor y Paz, un orden nuevo y la civilización del amor.
Con estos compromisos podríamos iniciar el cambio en nuestras formas de vida
para adecuarlas más al Evangelio, siendo así un buen punto al final de este año sacerdotal.

Reza por vosotros os quiere y bendice .


+Antonio Ceballos Atienza
Obispo de Cádiz y Ceuta


CELEBRACION EN NUESTRA PARROQUIA.

18:00 “Cena del Señor”
Tras la Eucaristía, Turnos de Vela.
22:00 Hora Santa
00:30 Se cerrará la Parroquia

FUENTES:

Obispado de Cádiz y Ceuta.

Semanasanta.com

Ángel C.

Redacción Blog.



martes, 30 de marzo de 2010

Hoy es Martes Santo !!!!!

"Los creyentes, al celebrar la Semana Santa, han de dar testimonio de su fe más transparente y convincente.
Lo que vale hoy en nuestra sociedad es el poder. Se persigue a toda costa poder tener, moverse, cambiar unas cosas o personas por otras, disfrutar de sensaciones placenteras siempre nuevas, vencer cualquier dolor, tener una “imagen” atractiva y siempre juvenil.
Es verdad que bastante gente carece de este poder y no lo tendrá nunca.
Pero sueñan con él y lo adoran como a su “dios” en lo escondido de su corazón. Muchos que se llaman creyentes quisieran, también, que el Dios, Padre de nuestro Señor Jesucristo les sirviese este poder, al que adoran como a su supremo “dios”."( Carta Pastoral "Semana Santa 2010" de nuestro Obispo D. Antonio Ceballos.).

Hoy es Martes Santo.

El Martes Santo, se caracteriza su liturgia por la exaltación de la Cruz y por ello en muchos lugares el protagonista de las procesiones de este día es el Crucifijo. Continúan las celebraciones de la Semana Santa cristiana, según van acercándose los días de los principales cultos que son el Jueves y Viernes Santo, se va reflexionando acerca de diversos pasajes sobre la Pasión, Muerte y Resurrección de Jesucristo.

En cuanto a la liturgia cristiana en este día se conmemora la traición de Judas y el papel de éste centran las reflexiones del Evangelio que se lee en las ceremonias de los católicos en este día. Se da lectura al pasaje de las Negaciones de San Pedro, y la Pasión según San Marcos.

En algunos monasterios e iglesias que cuentas un con un mínimo de tres celebrantes se canta la lectura de la Pasión haciendo una escenificación de la misma, donde el sacerdote que oficia la misa representa a Jesús cantando los textos que a él corresponden. El diácono ejerce de narrador y lleva el peso mayor de la lectura, y el subdiácono actúa como el resto de los personajes.

Así empiezan los oficios litúrgicos de hoy, que se caracterizan por el inicio del canto de la Lamentaciones de Jeremías, en que se profetiza la desolación y el dolor de Jerusalén a causa de los pecados del pueblo.

Esto es en cuanto a la celebración religiosa en sí. Es el día en el que se exalta la imagen de la cruz y por ello muchas de las procesiones que en este día salgan al paso serán Cristos crucificados.

Como son los días previos a las fiestas más grandes, nos encontraremos con ciudades más ajetreadas de lo normal. Muchas de ellas amanecen con una fragancia en el aire que entremezcla los aromas de el clavo, almizcle, ámbar...en definitiva un olor a incienso que invade toda la ciudad, en el caso concreto de Andalucía este olor se mezcla con el azahar tan característico de esta zona.
Esto ayuda a que la gente salga de sus casas y se note más bullicio en la calle siempre que el tiempo acompañe. Podemos contagiarnos del nerviosismo de los habitantes que impacientes esperan asistir al desfile de la primera procesión del día y mostrar su fervor. La gente visita con mayor asiduidad las iglesias y monasterios, pudiendo ver cómo han engalanado las hermandades sus imágenes antes de sacarlas a desfilar.

Pero, principalmente, hoy, Martes Santo, la liturgia pone el acento sobre el drama que está a punto de desencadenarse y que concluirá con la crucifixión del Viernes Santo. «En cuanto tomó Judas el bocado, salió. Era de noche» (Jn 13,30). Siempre es de noche cuando uno se aleja del que es «Luz de Luz, Dios verdadero de Dios verdadero» (Símbolo de Nicea-Constantinopla).

El pecador es el que vuelve la espalda al Señor para gravitar alrededor de las cosas creadas, sin referirlas a su Creador. San Agustín describe el pecado como «un amor a sí mismo hasta el desprecio de Dios».

Una traición, en suma. Una prevaricación fruto de «la arrogancia con la que queremos emanciparnos de Dios y no ser nada más que nosotros mismos; la arrogancia por la que creemos no tener necesidad del amor eterno, sino que deseamos dominar nuestra vida por nosotros mismos» (Benedicto XVI).

Se puede entender que Jesús, aquella noche, se haya sentido «turbado en su interior» (Jn 13,21). Afortunadamente, el pecado no es la última palabra. Ésta es la misericordia de Dios. Pero ella supone un “cambio” por nuestra parte. Una inversión de la situación que consiste en despegarse de las criaturas para vincularse a Dios y reencontrar así la auténtica libertad.

Sin embargo, no esperemos a estar asqueados de las falsas libertades que hemos tomado, para cambiar a Dios. Según denunció el padre jesuita Bourdaloue, «querríamos convertirnos cuando estuviésemos cansados del mundo o, mejor dicho, cuando el mundo se hubiera cansado de nosotros».

Seamos más listos. Decidámonos ahora. La Semana Santa es la ocasión propicia. En la Cruz, Cristo tiende sus brazos a todos. Nadie está excluido. Todo ladrón arrepentido tiene su lugar en el paraíso. Eso sí, a condición de cambiar de vida y de reparar, como el del Evangelio: «Nosotros, en verdad, recibimos lo debido por lo que hemos hecho; pero éste no hizo mal alguno» (Lc 23,41).



Martes de dolor,

!de los siete dolores! y del madero.

Martes de silencio que va dejando, tras de sí, el Nazareno.

Martes de dolor morado y negro.

Siervas de una madre que llora, atravesado su pecho,

por culpa del dolor de ver a su Hijo muerto,

dolor que sólo una Madre sabe sufrir en silencio.

Martes Santo de dolor morado y negro.

Martes Santo: ¡silencio!

que entre dolores de una Madre pasa Jesús Nazareno

con su andar cansado y lento.

Martes Santo de dolor morado y negro.








Fuentes:
Semanasanta.info.
Redacción Blog
Ángel C.
Evangeli.net