lunes, 4 de febrero de 2013

Bendición de gargantas, fiesta de San Blas!!


Ayer domingo y celebrada por su párroco, don José Carlos del Valle, al finalizar la Eucaristía, se llevó a cabo con motivo de la  festividad de San Blas, la tradicional bendición de gargantas de los feligreses, en la Parroquia de San García Abad.
Aunque es tradicional, hay mucha gente que desconoce el motivo de esta celebración y es por ello por lo que intentamos aportar algún dato de ello.


¿Por qué la Bendición de las Gargantas?
 

San Blas era conocido por su don de curación milagrosa.
Una pobre mujer tenía a su hijito agonizando porque se le había atravesado una espina de pescado en la garganta.
Corrió hacia un sitio por donde debía pasar el santo. Se arrodilló y le presentó al enfermito que se ahogaba. San Blas le colocó sus manos sobre la cabeza al niño y rezó por él. Inmediatamente la espina desapareció y el niñito recobró su salud. El pueblo lo aclamó entusiasmado.
Le cortaron la cabeza (era el año 316). Y después de su muerte empezó a obtener muchos milagros de Dios en favor de los que le rezaban. Se hizo tan popular que en sólo Italia llegó a tener 35 templos dedicados a él. Su país, Armenia, se hizo cristiano pocos años después de su martirio.
En la Edad Antigua era invocado como Patrono de los cazadores, y las gentes le tenían gran fe como eficaz protector contra las enfermedades de la garganta.
El 3 de febrero se bendecían dos velas en honor de San Blas y se las colocaba en la garganta de las personas enfermas diciendo: "Por intercesión de San Blas, te libre Dios de los males de garganta".
Cuando los pequeños se enfermaban de la garganta, sus madres repetían: "San Blas bendito, que se ahoga el angelito".


CEREMONIA DE BENDICIÓN DE LAS VELAS 


Es el sacerdote quien hace la oración y se dirige a los asistentes. Esstos, responden a las oraciones y bendición de las velas.

S. El Señor esté con ustedes. R. Y con tu espíritu.

S. Dios que en todas partes manifiesta su poder y su bondad, encomienda a la Iglesia la bendición de determinados elementos, para que todos los que los usen piadosamente se sientan atraídos hacia los bienes invisibles y bendigan a Dios, que es también admirable en sus santos.

Oremos: Dios todopoderoso, que creaste la diversidad de las cosas del mundo, y quisiste que tú mismo Hijo se encarnara para la Redención. Tú que eres grande e inmenso, digno de toda alabanza, haces cosas admirables.
Para confesar su fe en ti el glorioso Obispo y mártir S. Blas, no temiendo los tormentos, consiguió felizmente la palma del martirio. Entre otras gracias tú le diste este privilegio: que por tu poder curara el mal de la garganta.
Te rogamos humildemente que no mires nuestras culpas, y por los ruegos y méritos de S. Blas, bendice + y santifica por tu admirable piedad estas velas infundiéndoles tu gracia, a fin de que todos aquellos a quienes les fueren aplicadas en la garganta, se vean libres de cualquier mal, y alegres y sanos te rindan en la Iglesia acciones de gracias y alaben tu glorioso nombre que es bendito por los siglos. Por Jesucristo nuestro Señor. 

R. Amén 

Luego, el celebrante, las aplica (sin encenderlas) a la garganta de cada uno de los fieles mientras dice:

S. Por la intercesión de S. Blas, obispo y mártir, te libre de todo mal de la garganta y de cualquier otro mal.
R. Amén.