martes, 19 de abril de 2016

María Santísima, Madre de Diós y Madre nuestra. (Charla Mariana de Norma Gonzalez de Philips)





Bendita sea tu pureza
y eternamente lo sea,
pues todo un Dios se recrea
en tan graciosa belleza.
A ti, celestial princesa,
Virgen sagrada, María,
te ofrezco en este día
alma, vida y corazón.
¡Mírame con compasión!
¡No me dejes, Madre mía¡


Pronto harán 5 años que nuestra hermana y amiga, Norma González de Phillips, llegó la primera vez a nuestra parroquia de San García Abad de Algeciras.


Por lo tanto, la tarde del sábado, cuando nos visito y dirigió la charla mariana a los presentes que habían llegado de nuestra feligresía y de otros lugares de la ciudad, se palpaba la emoción de una gran conferenciante y estudiosa de María Santísima, Madre de Diós y Madre nuestra.

Y allí estaba, Norma, en presencia del Cristo de la Providencia, en el Altar Mayor y acompañado de las imágenes de dos advocaciones marianas, La Virgen de Gracia y Nuestra Señora de la Dulce Espera, esta última donada por tan distinguida mariana y traída de la argentina Quilmes, 1l 17 de mayo de 2011.



Sus palabras que emocionaron a presentes que las vivieron en vivo y  a través de las Nuevas Tecnologías, a los devotos del otro lado del chaco, vertieron en tres bloque;


1   1)     María Santísima en la vida de cada uno de nosotros. Ella es modelo de conducta desde el amor, la comprensión y el amor. María desde la Paz enseña a esperar con esperanza. Su mirada de madre nos llama a descubrir a Jesús, nuestro hermano.

     2)   Se pudo, desde la charla, descubrir una vivencia mariana en la vida cotidiana y desde allí, acercarnos a Jesús de su mano.


     3)  María desechó todo protagonismo y nos llama a descubrir a su Hijo.  Un ejemplo de ello, está en el pasaje de las Bodas de Caná, cuando les dice ayer, a los presentes, y hoy nos dice a nosotros; “Hagan lo que Él les dice”.


Finalizando con la lectura de la oración a Nuestra Señora de la Dulce Espera, muy milagrosa y que se le honra en la misa de la tarde del primer sábado de cada mes, en nuestra parroquia.

A continuación de la charla mariana, dio comienzo el Santo Sacrificio de la Misa, celebrada por el reverendo Fernando Campos, vicario de la Diócesis de Cádiz y Ceuta.


Al finalizar la Santa Eucaristía, don  Andrés Jesús Maderal Martín,           presidente  de la Asociación Virgen de Gracia, que tiene su sede en esta parroquia algecireña de San García Abad, hizo entrega a doña Norma Beatriz González de Phillips, de la medalla de honor de esta mariana asociación, ante la imagen de Nuestra Señora y los presencia de los feligreses y varios miembros asociados.

 Con este acto, por fin, nos llenamos de la Gracia de Nuestra Señora, en vísperas del mes de la Virgen, el mes de Mayo

Viva la Virgen de Gracia
Viva Nuestra Señora de la Dulce Espera
Viva Nuestra Señora, Madre de Dios y Madre Nuestra!!



ORACIÓN A LA VIRGEN DE LA DULCE ESPERA:




María, madre del amor hermoso, dulce muchacha de Nazareth,
tú que proclamaste la grandeza del Señor y, diciendo que "sí", te hiciste madre de nuestro Salvador y madre nuestra.
Atiende hoy las suplicas que te hago:
En mi interior una nueva vida está creciendo.
Un pequeño que traerá alegría y gozo, inquietudes y temores, esperanzas felicidad a mi hogar.
Cuídalo y protégelo mientras yo lo llevo en mi seno.
Y que, en el feliz momento del nacimiento, cuando escuche sus primeros sonidos y vea sus manos chiquitas, pueda dar gracias al Creador por la maravilla de este don que Él me regala.
Que, siguiendo tu ejemplo y modelo, pueda acompañar y ver crecer a mi hijo.
Ayúdame e inspírame para que encuentre en mí un refugio donde cobijarse y, a la vez, un punto de partida para tomar sus propios caminos.
Además Madre mía, fíjate especialmente en aquellas mujeres que enfrentan este momento solas, sin apoyo o sin cariño.
Que puedan sentir el amor del Padre y que descubran que cada niño que viene al mundo es una bendición.
Que sepan que la decisión heroica de acoger y nutrir al hijo les es tenida en cuenta.
Nuestra Señora de la Dulce Espera, dales tu amor y valor.

AMÉN