jueves, 22 de abril de 2010

ORACIÓN AL ALTISIMO. Viernes 23 Abril !!!!


“El testimonio suscita vocaciones”, es el lema de la Jornada Mundial de Oración por las Vocaciones que la Iglesia celebra el próximo domingo del Buen Pastor, 4º de Pascua.

CANTOS: Cantemos al Amor de los Amores

ALABANZAS AL SANTÍSIMO

INVOCACIÓN AL ESPIRITU SANTO

Oh Dios, Santificador y Protector de tu Iglesia, despierta en ella, por medio de tu Espíritu Santo, dispensadores fieles y capaces de tus Santos Misterios, para que mediante su ministerio y su ejemplo y tu protección, el pueblo cristiano sea dirigido por el camino de la salvación. Por Jesucristo Nuestro Señor.

INTRODUCCIÓN
La fe entra por el oído, por la audición de la Palabra del Señor, y el peligro más grande que tenemos es la sordera, no oír la voz del Buen Pastor, porque tenemos la cabeza llena de ruidos y de otras voces discordantes, o lo que todavía es más grave, aquello que los Ejercicios de San Ignacio dicen «hacerse el sordo», saber que Dios te llama y no darse por aludido.
Aquel que se cierra a la llamada de Dios conscientemente, reiteradamente, pierde la sintonía con Jesús y perderá la alegría de ser cristiano para ir a pastar a otras pasturas que no sacian ni dan la vida eterna.
Sin embargo, Él es el único que ha podido decir: «Yo les doy la vida eterna» (Jn 10,28).

ENCUENTROS CON CRISTO EUCARISTÍA

Tu voz.-

¿Cómo hablas Jesús?
¿En qué idioma?
¿En qué tono?
¿De qué forma?
¿Es tu palabra una historia, o son las cosas que otros dicen?
¿Es lo que está escrito o lo que trae el viento?
¿Eres susurro o vendaval?
¿Hablas con un lenguaje eterno, o de maneras siempre nuevas?
Quiero escuchar tu voz, que me envuelva y me ilusione.
Que me cale tan hondo que no pueda seguir sentado.
Que esa voz, en mi interior, se convierta en bandera y refugio, en motivo y juramento.

Tu voz fuera de mí.-A veces no me doy cuenta de cómo me hablas en mil detalles: el “¿Qué tal estás?” lleno de cariño de mis padres o hijos al teléfono.
El “vamos” de un amigo que me ve bajo de ánimo, y quiere hacerme sentir que no estoy solo.
El “por favor” de quien pide ayuda y me recuerda que no me duerma, que hacen falta manos.
El “ojalá” de quien comparte conmigo sus deseos y sus sueños, y así me invita a seguir creyendo y soñando.
La risa jovial y despreocupada de quien, por un momento, me contagia la alegría.
La poesía que me sugiere la belleza de tu creación.
La protesta de quien denuncia lo injusto, y al hacerlo me recuerda tu mensaje de bienaventuranza.
Tu voz dentro de mí.-Puede ser tu voz la que me envuelve cuando, en el silencio, siento que no estoy solo.
Cuando se estremecen mis entrañas por ver la imagen dolorosa de alguien que sufre y en mi interior resuena: “es tu hermano”.
Esa emoción que en algunos momentos me embarga al pensar en tu evangelio.
La inquietud que me impide cerrar los ojos ante el mal, aunque a veces quisiera hacerlo y olvidarme de todo.
La alegría sencilla que, a ratos, hace que se disipen los nubarrones en que yo mismo me sumo.
Tu presencia que me acompaña. Ese espíritu que me da fuerzas cuando estaba a punto de rendirme.
Hagamos un largo silencio para escuchar su voz.

MONICIÓN AL EVANGELIO
Este evangelio es un regalo de la pascua. Si abres tu interioridad a estas palabras de Jesús podrás tomar la vida confiadamente, porque sabrás en todo momento que estás en buenas manos. Saberte amado/a te llevará a arriesgar en el servicio, en la entrega de tu vida a los demás.

EVANGELIO SEGÚN SAN JUAN 10,27-30

En aquel tiempo, dijo Jesús:


“Mis ovejas escuchan mi voz, y yo las conozco, y ellas me siguen, y yo les doy la vida eterna; no perecerán para siempre, y nadie las arrebatará de mi mano.

Mi Padre, que me las ha dado, supera a todos, y nadie puede arrebatarlas de la mano del Padre.

Yo y el Padre somos uno”.

Palabra del Señor


PRECES
* Al caer la tarde tú Hijo nos ofreció su cuerpo como alimento de vida eterna,
-acepta nuestra oración vespertina y haz que no falten en tu Iglesia vocaciones religiosas al servicio de los más necesitados.
* Padre de bondad, que aceptaste la ofrenda de tu Hijo,
- suscita en nuestras parroquias jóvenes dispuestos a dar su vida por ti en servicio a sus hermanos.
* Te pedimos Señor por las familias cristianas,
- para que sean “Iglesia doméstica” donde puedan nacer futuras vocaciones para la Iglesia universal.
* Te pedimos Señor por los Seminarios y Noviciados
- que los jóvenes que allí se preparan vivan su formación con gozo y generosidad.
* Al llegar a su término esta jornada, haz que no decline en la Iglesia la esperanza de tu Reino,
- enriquécela con numerosas vocaciones a la vida consagrada.
* Dios misericordioso, que hiciste de María un modelo de entrega a los hermanos,
- haz que los jóvenes vean en ella un modelo a imitar.
* Altísimo Señor, baja a escucharnos con la bondad que te distingue,
- Para que todos los sacerdotes y en especial nuestro párroco el padre Andrés y el padre Ángel sientan cercana en todo instante la especial protección de María Santísima particularmente en los instantes de sus desconsuelos y soledades en el ejercicio de sus actuales misiones.
* Jesucristo, Buen Pastor, escucha con amor las súplicas de tu pueblo,
- Para que te dignes proporcionar a tu pueblo pastores según tu corazón y concederles paciencia en el ministerio, perseverancia en la acción y constancia en la oración.

ORACIÓN FINAL:

Miedo al sí

Tengo miedo de decirte que sí, Señor,
porque... ¿a dónde me vas a llevar?

Tengo miedo de arriesgarme,
de firmarte en barbecho,
de un "sí" que genera una reacción de "síes" en cadena,
y sin embargo, no tengo paz.

Tú me persigues, Señor,
me acechas por todos lados;
me aturdo con ruido porque temo oír tu voz,
pero Tú te infiltras en el silencio.

Me desvío del camino al vislumbrarte,
pero cuando llego al fondo del sendero, ¡allí estás!

¿En dónde podré esconderme, si te encuentro dondequiera?
No: no hay modo de esquivarte.


... Pero es que tengo miedo de decirte que sí, OH Señor.
Tengo miedo de alargarte la mano,
porque la aferrarás en la tuya.

Tengo miedo de encontrarme con tu mirada,
porque me seducirás.

Tengo miedo de tus exigencias,
porque eres un Dios celoso.

Apuntas hacia mí: pero esquivo el blanco.
Me aprisionas: pero me resisto.
Y sigo combatiendo sabiendo que estoy vencido.

Pero... es que de veras, ¿se te puede resistir?

Para que llegue tu Reino, y no el mío,
ayúdame a decir que sí.

Ayúdame a decir que sí
para que se haga tu Voluntad, y no la mía.


AVE MARÍA Y GLORIA


Canto: Pescador de hombres








Fuentes:
Ana Navarro
Michel Quoist
Ángel Corbalán