sábado, 11 de mayo de 2013

Hoy es San Mamerto !!


“En Vienne, en la Galia Lugdunense, san Mamerto, obispo, que, con  motivo de una inminente desgracia, instituyó en esta ciudad unas  solemnes letanías para el triduo preparatorio de la fiesta de la  Ascensión del Señor (c. 475).”.


"Inspiradas y sazonadas con tal  virtud sus palabras obraban verdaderas maravillas, y la fama de su  nombre corría por todas partes "


 


Nació el 11 de mayo de 1826 en La Callecita (Piedra Blanca) al  pie del Ambato nevado, a pocos kilómetros de la Capital, bajo un techo  de paja. Era el día de San Mamerto y la iglesia celebraba la fiesta de  la Ascensión. Fray Francisco Cortez misionero y amigo de la familia lo  bautizó; y le dijo a la madre de Esquiú, antes de que este naciera, que  sería obispo.

Sus padres fueron Santiago Esquiú, soldado catalán  enviado por España al Río de la Plata que combatió en el alto Perú hasta  ser hecho prisionero por los patriotas; su madre María de las Nieves  Medina criolla catamarqueña. 

Después de 7 años, en Córdoba, los peritos  terminaron con la revisión histórica, pero tiene que ser aprobada aun  por la Santa Sede. Terminaron en octubre de 2000 y entregaron 8 cajas de  material que el padre Jorge Martínez - sacerdote franciscano y vice  postulador de la causa de Beatificación de Fray M.Esquiú - entregó a la  Santa Sede, en Roma para revisar nuevamente el material.

El proceso  comienza en 1926 Esquiú en cierto modo, no tuvo mucha suerte en cuanto  al proceso. Primero hubo una confusión se había iniciado en Córdoba,  después se hizo aquí, en Catamarca, un proceso que no tuvo valor. 


 


Luego  vino la segunda guerra mundial y eso también la detuvo. Cuando ésta  terminó, la causa fue retomada pero de los tres teólogos que debían  hacer juicio de los escritos de Esquiú, dos son favorables y uno es  contrario. Esto hace que la causa se detenga y PÍO XII, el Papa que  estaba en ese momento, archiva el proceso.

En 1957, el embajador  Manuel del Río pide permiso para reabrir la causa y Juan XXIII se lo  otorga en 1958. Él revé todo y hace la defensa, pero al morir, al  proceso lo ve Pablo VI, quien aprobó la defensa y así pudo retomar  nuevamente la causa en 1964.

Luego en Catamarca, el padre Bernardo  Martínez trabajo mucho en la causa, reactivó el proceso, logró el  reconocimiento de los restos de Esquiú en la Catedral de Córdoba y pidió  la opinión de los nuevos teólogos. Como había sido una causa detenida,  en vez de volver atrás pusieron seis teólogos y los seis aprobaron y  recomendaron su Beatificación en 1978.

 

En 1979 se logra la prueba  que no hubo culto especial sobre Esquiú, porque el culto también detiene  la causa de Beatificación. Entonces todo estuvo acorde para presentar  lo que se llamó la disquisición histórica, es decir un estudio  histórico. En ese momento lo tomaron tres licenciados de historia, ellos  hicieron el trabajo, pero parece que no estaban informados de todo el  proceso jurídico y lo terminaron muy tarde, recién en 1990.

Fue  entonces cuando el Cardenal pide al padre Jorge Martínez que se ocupe  del tema, quien ese momento se ocupaba como Rector de la Universidad de  Mendoza. Viajo a Roma e inició una investigación más profunda y en 1993  verifica que desde 1978 la causa se había detenido bastante y que  prácticamente estaba parada.

Oremos

 

Señor, tú que colocaste a San Mamerto en el número de los santos pastores y lo hiciste brillar por el ardor de la caridad y de aquella fe que vence al mundo, haz que también nosotros, por su intercesión, perseveremos firmes en la fe y arraigados en el amor y merezcamos así participar de su gloria. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo.