martes, 8 de noviembre de 2011

Hoy es...San Godofredo !!


Obispo. Nació en Soissons, Francia. Se desconocen datos de su familia e infancia. Debió profesar la fe cristiana puesto que ingresó en la abadía benedictina de Nugent.

Al parecer fue abad, logró elevar y transformar la vida monástica e hizo de la abadía un notable centro espiritual, que atrajo numerosas vocaciones. Por sus méritos, se le consagró obispo de Amiens (1104). Luchó con tenacidad para terminar con la simonía (comercio ilícito de las cosas espirituales) y con la corrupción del clero. Inconformes, el pueblo y el clero nulificaron su obra.

Etimológicamente significa “paz de Dios”. Viene de la lengua alemana.
En junio de 2002 se habla mucho de la Convención Europea como una forma de llegar a su propia identidad, teniendo en cuenta las raíces de su pasado...Hay que tener confianza en los valores de la solidaridad, la subsidiaridad y la transparencia...La libertad religiosa debe ser reconocida a nivel de la Comunidad Europea.
Vino al mundo en el año 1066 en Soissons y murió aquí mismo en 1115.
De joven vio que su vocación se inclinaba por ser monje. A los 30 vivía muy feliz como un sencillo religioso en la abadía de Mont-Martin.
En pocos años supo darle prosperidad a la abadía y a todos los alrededores.
Cuando el arzobispo se enteró de quién era este monje, le ofreció que se hiciera cargo de la abadía de san Remigio, la más importante de su diócesis.

Godofredo le contestó diciéndole que no quería. De hacerlo, sería como un hombre que deja a su mujer para irse con otra más guapa. No obstante, se pensó el tema de la obediencia y, al final, aceptó no ser abad sino obispo de Amiens.

Proveniente de una vida monacal, forjada en la austeridad, empezó por reformar al clero que estaba sumido en la simonía y no administraba los sacramentos. Una gran degradación moral y religiosa.

Y no solamente quiso reformar al clero, sino que también se puso duro con los señores que acampaban por sus fueros.

Estos últimos se unieron para hacerle la vida imposible. Se encontró de pronto sin amigos.
Por eso, una noche salió huyendo a la Cartuja para esconderse y vivir en paz.
Lo encontraron y le obligaron a volver a la diócesis. Pero estaba ya extenuado de fuerzas y murió poco después en la abadía de San Crispín de Soissons.









Fuentes:
Iluminación Divina
Ángel Corbalán