miércoles, 16 de septiembre de 2009

San Garcia Abad

San Garcia Abad, que dá nombre a nuestro barrio y a nuestra parroquia, nació en Quintanilla (Burgos),que con el tiempo completaría el suyo con el nombre de San García, entre Belorado y Briviesca a finales del siglo X.

Muy joven, el futuro santo García se trasladó, en compañía de algunos familiares, a orillas del río Arlanza, donde se ubicaba el monasterio de San Pedro de Arlanza, antigua abadía de la orden benedictina. A sus puertas, y ajeno a los rigores que exigía la vida monacal, San García resolvió ingresar en la orden.
El mozo adquiriría con los años reputación de santidad y a él se atribuyen no pocos actos milagrosos. Las crónicas cuentan que, durante una de las hambrunas que cíclicamente azotaban la Europa medieval, el monje benedictino asombró a sus compañeros de refectorio con lo que lo que se testimonia como uno de los milagros atribuidos al santo.

Ante la estupefacción de los presentes, un Viernes Santo,el agua contenida en una jarra se convirtió en vino.

La vida en el monasterio.

Los monjes tenían vedado el consumo de carne. La dieta estaba constituida por una libra de pan diaria y dos platos en cada comida. Con todo, los monjes consagraban ocho meses del año al ayuno. El ajuar del benedictino se ceñía a una manta, un cobertor, un jergón y una almohada. Su atavío, a la cogulla, la túnica, el escapulario, las calzas, los calzoncillos y el calzado. El trabajo en el campo, el canto y la redacción de códices ocupaban la mayor parte del tiempo de los hermanos.

Abad, consejero y santo.

Con los años, y tras concluir sus estudios de Teología, San García fue elevado en 1039 a la dignidad de abad , sustituyendo al abad Aureolo, a la muerte de este. Más tarde, fué nombrado consejero del rey Fernando I.

En compañía de este monarca fue testigo de la batalla de Atapuerca en el año 1054.

Tuvo, además, revelaciones e indicó dónde estaban los cuerpos mártires de Vicente, Sabina y Cristeta.

San García mantendría su condición de consejero real el reinado de Sancho II. Los historiadores concluyen que el santo trabó conocimiento con los más conspicuos personajes de su tiempo. Así, por ejemplo, se conservan documentos de donaciones en los que, junto a la rúbrica del santo, figura la de Rodrigo Díaz de Vivar ( El Cid Campeador).

Su nombre también es consignado por Gonzalo de Berceo en sus textos.

San García fallecería en el año 1073.