jueves, 18 de noviembre de 2010

Señor, Tú eres El Altísimo !!! (Oración al Altísimo)


ALABANZAS AL SANTÍSIMO

Tú eres santo, Señor Dios único, que haces maravillas.
Tú eres fuerte, tú eres grande, tú eres Altísimo.
Tú eres Rey omnipotente.
Tú eres Padre santo, Rey del cielo y de la tierra.
Tú eres Trino y Uno, Señor Dios de los dioses.
Tú eres el Bien, todo el Bien, el sumo Bien, Señor Dios vivo y verdadero.
Tú eres Amor, tú eres Caridad.
Tú eres Sabiduría, tú eres Humildad, tú eres Paciencia.
Tú eres belleza, tú eres Seguridad, tú eres Paz.
Tú eres Gozo y Alegría, tú eres nuestra Esperanza.
Tú eres Justicia, tú eres Templanza, tú eres toda nuestra Riqueza.
Tú eres Belleza, tú eres Mansedumbre.
Tú eres Protector, tú eres nuestro Custodio y Defensor.
Tú eres Fortaleza, tú eres Refugio.
Tú eres nuestra Esperanza, tú eres nuestra Fe.
Tú eres Caridad, tú eres nuestra Dulzura.
Tú eres nuestra Vida eterna, grande y admirable Señor,
Dios Omnipotente, misericordioso Salvador".


CANTO AL ESPÍRITU SANTO

¡Espíritu Santo ven!

Santifícame, transfórmame,
Tú cada día.
Santifícame, transfórmame,
¡Espíritu Santo, ven!

Resucítame, conviérteme,
todos los días.
Glorifícame, renuévame,
¡Espíritu Santo, ven!

Acompáñame, transfórmame,
toma mi vida.
Ilumíname, condúceme,
¡Espíritu Santo ven

INTRODUCCIÓN
Domingo tras domingo hemos ido acompañando a Jesús; unas veces con fiestas extraordinarias; otras, con las misas de cada día y, sobre todo, en los domingos su Palabra, su Eucaristía nos ha llevado a comprender que NO HAY NADIE NI NADA COMO EL. Que, el Señor, es la meta y el origen de todo.
A punto de iniciar el Adviento, tiempo que nos preparará para la Navidad, esta fiesta de CRISTO REY quiere poner a Jesús en el centro de todo lo que somos y vivimos.
Que trabajemos por su reino: un reino de paz, de justicia, de verdad y de hermanos. ¿Lo haremos posible? ¿Nos dejaremos llevar –como siervos suyos- por el Rey Jesús?

CANTO Transforma mi mente, Señor, según tú quieres, para descubrir que soy tuyo.

ORACIÓN-MEDITACIÓN:

Comienza tu encuentro con Jesús con un momento de silencio. Pide al Espíritu que te lo haga presente. La oración no es cuestión de ideas, sino de encuentro con la persona de Jesús. Acostúmbrate a estar y dialogar con El.
Quiero estar contigo, Jesús. A solas. Cara a cara. Corazón con corazón. Tú le das un nuevo horizonte a mi vida.
Haz sobre ti la señal de la cruz. Ahí están escondidos la verdad y el amor que Jesús quiere ofrecer a tu vida.
Jesús, echa fuera de mí la mentira.
Quítame los miedos a la verdad.
Graba tu amor en mi corazón.
Quien es de la verdad escucha su voz, quien no se deja manipular por el poder. Recoge los ecos que Jesús va dejando en su peregrinar por tu vida.
Abro mis oídos a tu verdad, Señor.
Quiero caminar tras tu verdad.
Quiero que Tú seas mi reino, mi alegría.
Reacciona ante la propuesta que te hace Jesús. Lleva a la práctica los sentimientos que brotan en tu corazón.
Ayúdame a ser testigo de la verdad.
Aleja de mí la prepotencia, la violencia.
Quiero comunicar vida, como lo haces Tú.
Alabo al Padre, fuente de toda verdad.
Oro para que haya muchas personas, capaces de testimoniar la verdad en el amor.
Tú eres mi Rey, mi Señor, mi Vida. ¡Gracias!

CANTO Cristo Jesús, mi luz interior, no dejes que mis tinieblas tengan voz, Cristo Jesús, disipa mis sombras, y haz que en mí sólo hable tu amor.

MONICIÓN AL EVANGELIO

El libro de que habla el Apocalipsis es la Biblia, los Evangelios, las Cartas, los Hechos de los Apóstoles, todos los libros que la Iglesia reconoce como Palabra de Dios, como los textos fundamentales que nos transmiten la buena nueva de la salvación.

Son textos que deberían estar siempre en las manos de los cristianos.

Porque en ellos se encuentran los más originales testimonios de nuestra fe.

Leyendo esos textos nos unimos a una historia de 2.000 años, a millones y millones de creyentes que han hecho de esos textos el centro de su meditación y que en ellos se han encontrado con las huellas de Jesús.

Hoy también son para nosotros mediación fundamental del encuentro con Jesús y, en él, con el Padre de todos

Lectura del santo evangelio según san Lucas (19,45-48):

En aquel tiempo, entró Jesús en el templo y se puso a echar a los vendedores, diciéndoles:

«Escrito está: "Mi casa es casa de oración"; pero vosotros la habéis convertido en una "cueva de bandidos."»


Todos los días enseñaba en el templo. Los sumos sacerdotes, los escribas y los notables del pueblo intentaban quitarlo de en medio; pero se dieron cuenta de que no podían hacer nada, porque el pueblo entero estaba pendiente de sus labios.



Palabra del Señor


REFLEXION.

Los que han hecho la experiencia de acercarse a la Palabra de Dios no como quien lee un libro por pura curiosidad sino como una experiencia espiritual, como un momento de escucha de Dios que nos habla al corazón y nos enseña a vivir en plenitud, como personas libres y responsables, que nos anima a comprometernos con el reino, han pasado por la misma experiencia de que habla el Apocalipsis.

En la boca la Palabra tiene un sabor dulce como la miel. Es una palabra que consuela, que recrea la vida en nuestros corazones, que da esperanza, que anima a vivir. Pero en el estómago, dice el Apocalipsis, provoca ardor. Y ésa es también experiencia común entre los que se han acercado de verdad a la Palabra. Porque ser libre no siempre es fácil. Supone tomar decisiones arriesgadas. Supone servir a la fraternidad con riesgo de la propia vida. Supone dar la vida por los demás. Supone crecer como persona, dejar de ser niños y tomar decisiones, asumiendo responsablemente sus consecuencias. No siempre es fácil, pero el creyente sabe, por la Palabra que ha dejado llegar a su corazón, que cuenta con la energía y la gracia de Dios, con su perdón y su misericordia.

Jesús pasa por esa misma experiencia. Su vida tiene momentos felices de encuentro con los hermanos, de cercanía a los que sufren y a los oprimidos. Jesús cura y sana, devuelve la esperanza, recrea la vida a su alrededor. Pero también, por ser fiel a la voluntad de Dios, se encontrará con decisiones complicadas. Tiene que expulsar a los vendedores del templo y eso le ganará definitivamente el odio de los poderosos. Pero puso su confianza en Dios. Ahí queda su ejemplo.
¿Seremos capaces de seguirle?

PRECES

Al caer la tarde tu Hijo nos ofreció su cuerpo como alimento de vida eterna,
- acepta nuestra oración vespertina y haz que no falten en tu Iglesia vocaciones religiosas al servicio de los más necesitados.

Padre de bondad, que aceptaste la ofrenda de tu Hijo,
- suscita en nuestras parroquias jóvenes dispuestos a dar su vida por ti en servicio a sus hermanos.

Te pedimos Señor por las familias cristianas,
- para que sean “Iglesia doméstica” donde puedan nacer futuras vocaciones para la Iglesia universal.

Te pedimos Señor por los Seminarios y Noviciados
- que los jóvenes que allí se preparan vivan su formación con gozo y generosidad.

Al llegar a su término esta jornada, haz que no decline en la Iglesia la esperanza de tu Reino,
- enriquécela con numerosas vocaciones a la vida consagrada.

Dios misericordioso, que hiciste de María un modelo de entrega a los hermanos,
- haz que los jóvenes vean en ella un modelo a imitar.

Oh Cristo, que con tu sacrificio redentor purificas y elevas el amor humano,
- haz que los hogares cristianos sean cantera de vocaciones al sacerdocio y a la vida consagrada.

Altísimo Señor, baja a escucharnos con la bondad que te distingue,
- Para que todos los sacerdotes y en especial nuestro párroco el padre José Carlos, y los anteriores, Andrés el padre Ángel sientan cercana en todo instante la especial protección de María Santísima particularmente en los instantes de sus desconsuelos y soledades en el ejercicio de sus misiones.

Señor, te rogamos por todos nosotros.
- Para que no nos conformemos con agradarte en la eucaristía de cada domingo. Para que se note que te amamos, a través de nuestro compromiso cotidiano y coherencia con el Evangelio en toda opción concreta.

Dios, Padre, Hijo y Espíritu Santo, tú que eres uno en tres personas.
- Permanece en nuestra comunidad, y reúnenos en Cristo por el vínculo del Espíritu.
.* Te encomendamos Señor a los que sufren, los parados, los que no tienen hogar, los que están presos o viven bajo la opresión de la droga u otras esclavitudes,
-para que descubran en Ti una fuente inagotable de Paz donde poder aplacar sus dolencias

*Señor Jesús, Tú que nos enseñas que hemos de trabajar para la construcción de un mundo más justo, te rogamos por nosotros,
-para que perdones nuestra frecuente insolidaridad.
Porque ha mirado la humillación de su esclava.

Señor, Tú te fijas en los pobre y humildes de este mundo. Ellos son tus predilectos. Que yo no busque crecer ni destacar, sino servir y compartir.
Desde ahora me felicitarán todas las generaciones.
Señor, Tú enalteces y encumbras a los que se hacen humildes y pequeños. Ellos serán grandes y reconocidos a lo largo de los años. Que mi grandeza sea agradarte en todo.
Porque el Poderoso ha hecho obras grandes por mi.
Señor, Tú escoges a los sencillos de este mundo para llevar a cabo tu obra salvadora. Que yo sepa cooperar con humildad para dar a conocer tu mensaje.
Su nombre es santo y su misericordia llega a sus fieles de generación en generación.
Señor, Tú eres el único santo.

Nosotros somos pecadores. Purifícanos de nuestras faltas y cantaremos eternamente tu misericordia.
El hace proezas con su brazo.
Señor, a lo largo de los años Tú has hecho maravillas en favor de la humanidad. Continúa ayudándonos para poder encontrar en nuestra vida la verdadera paz y felicidad.
Dispersa a los soberbios de corazón; derriba del trono a los poderosos y enaltece a los humildes.
A los hambrientos los colma de bienes y a los ricos los despide vacíos.
Señor, Tú estás al lado de los pobres y los humildes, de los que sufren y son marginados; quieres su salvación y liberación.
Ayúdanos a comprometernos para superar toda opresión y luchar por la justicia y la igualdad.
Auxilia a Israel su siervo, acordándose de la misericordia, como lo había prometido a nuestros padres, a Abraham y su descendencia por los siglos.
Señor, a lo largo de los años Tú acompañaste a Israel y, fiel a tus promesas, le ayudaste y protegiste.
Sigue hoy animando a la Iglesia y a toda la humanidad, para que entre todos construyamos un mundo más humano y solidario, que cada día se parezca un poco más al soñado por Dios.


ORACIÓN FINAL.
Jesús


¡Señor Jesús!
Mi Fuerza y mi Fracaso
eres Tú.

Mi Herencia y mi Pobreza.
Tú, mi Justicia, Jesús.

Mi Guerra y mi Paz.
¡Mi libre Libertad!
Mi Muerte y Vida, Tú,

Palabra de mis gritos,
Silencio de mi espera,
Testigo de mis sueños.
¡Cruz de mi cruz!
Causa de mi Amargura,
Perdón de mi egoísmo,
Crimen de mi proceso,
Juez de mi pobre llanto,
Razón de mi esperanza,
¡Tú!

Mi Tierra Prometida
eres Tú...
La Pascua de mi Pascua.
¡Nuestra Gloria por siempre
Señor Jesús!

AVE MARIA Y GLORIA



Fuentes:
Fernando Torres Pérez cmf
Ángel Corbalán
Blog Parroquia San Garcia Abad.