jueves, 28 de junio de 2012

Hoy es... san Ireneo !!


Obispo de Lyons, y Padre de la Iglesia. La información sobre su vida es escasa, y hasta cierto punto inexacta. Nació en la Asia Proconsular, o al menos en alguna provincia colindante, en la primera mitad del siglo II; la fecha exacta es controversial, entre los años 115 y 125, de acuerdo con algunos, o, de acuerdo con otros, entre el 130 y 142.

Es cierto que, aun siendo muy joven, Ireneo había visto y escuchado al obispo San Policarpo (m. 155) en Esmirna. Durante la persecución de Marco Aurelio Antonino, Ireneo fue sacerdote de la Iglesia de Lyons. El clero de esa ciudad, muchos de los cuales padecían el encarcelamiento por la fe, lo envió (177 ó 178) a Roma con una carta para el Papa San Eleuterio respecto al montanismo, y en dicha ocasión dio un testimonio enfático de sus méritos. De regreso a Galia, Ireneo sucedió al mártir San Potino como obispo de Lyons.



Durante la paz religiosa que siguió a la persecución de Marco Aurelio Antonino, el nuevo obispo dividió sus actividades entre los deberes de un pastor y las de un misionero (de la cual tenemos poca información, tardía y no muy cierta) y sus escritos, los cuales casi todos iban dirigidos contra el gnosticismo, la herejía que se propagaba entre los galos y otros lugares.


En 190 ó 191 intercedió ante el Papa San Víctor I para levantar la sentencia de excomunión impuesta por el Papa sobre las comunidades cristianas de Asia Menor las cuales perseveraban en la práctica de los cuartodecimanos respecto a la celebración de la Pascua (vea Controversia Pascual. No se sabe nada sobre la fecha de su muerte, la cual debe haber ocurrido a fines del siglo II o inicios del siglo III. A pesar de algunos testimonios aislados y posteriores a tal efecto, no es muy probable que terminara su carrera con el martirio. Su fiesta se celebra el 28 de junio en la Iglesia Latina, y el 23 de agosto en la Griega.




Ireneo escribió en griego muchas obras las cuales le han asegurado un lugar excepcional en la literatura cristiana, dado que en asuntos religiosos controversiales de importancia vital exhiben el testimonio de un contemporáneo de la era heroica de la Iglesia, de uno que había escuchado a San Policarpo, el discípulo de San Juan, y quien, de cierta manera, perteneció a la era apostólica. 



Ninguno de estos escritos nos ha llegado en el texto original, aunque muchos grandes fragmentos de ellos existen como citas en escritos posteriores (San Hipólito de Roma, Eusebio de Cesarea, etc.).



Oremos 



Señor, tú que quisiste que el obispo san Ireneo hiciera triunfar la verdadera doctrina y lograra afianzar la paz de tu Iglesia, haz que nosotros, renovados, por su intercesión, en la fe y en la caridad, nos esforcemos siempre en fomentar la unidad y la concordia entre los hombres. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo. Amén.