jueves, 9 de septiembre de 2010

BUSCAS LA FELICIDAD DONDE NO ESTÁ!!!!! (Oración al Altísimo)


ALABANZAS AL SANTÍSIMO

INVOCACIÓN AL ESPÍRITU SANTO

INTRODUCCIÓN
Quiero ver el día en que el Hijo Mayor se apunte a la fiesta del Padre, olvidando los resentimientos.
Quiero ver el día en que tantos cristianos vivan convencidos personalmente de lo que hacen y piden en la Iglesia, en el que tantos cristianos tengan verdadera pasión por Dios y por su Iglesia, en el que tantos cristianos salgan de la rutina de sus vidas y se arriesguen a acudir a la fiesta... quiero ver el día en el que se supere la distancia que le hemos marcado a Dios.

ORACIÓN-MEDITACIÓN:
Dentro del Altísimo, mi alma florece,
se regocija ante la vista del sendero ascendente.

Lo que está arriba se une con lo que está abajo,
y el Altísimo ha impregnado mi alma con su radiante mirada.

De todas las generaciones, la mía ha sido bendecida,
porque el Todopoderoso hizo grandes cosas por mí,
impregnó mi alma con su rayo.

Sagrado es su nombre, a través de los siglos su bendición se extiende
a todos aquellos que, por amor, siguen siéndole fieles.

Sublime e intocable es el Altísimo,
Todopoderosa es la fuerza de su brazo;

Él dispersa a los orgullosos, destruye a aquellos que sólo piensan en sí mismos,
derriba el trono de quienes sólo creen en su propio poder,
y eleva a su Reino a los corazones humildes, sencillos, puros y amorosos.
Regala sus dones a quienes permanecen en silencio ante su presencia.

El Altísimo nunca abandona a sus hijos que le sirven con sabiduría y amor.

Amén.

MONICIÓN AL EVANGELIO

El Dios de Jesús es liberador, nos ofrece la libertad liberándonos de nuestras más propias e íntimas esclavitudes.
El Evangelio de hoy nos lo recuerda en esas tres parábolas que nos cuenta, dos breves –la oveja perdida y la moneda perdida– y una larga –la historia del hijo pródigo–. Pero no hay que olvidar el comienzo del relato.
Jesús no hace sino responder a la acusación de los fariseos y escribas que le culpan de “acoger a los pecadores y comer con ellos.” ¡Claro! ¿Cómo podía Jesús actuar de otra manera?

Su misión consistía básicamente en acoger a los pecadores, tratarlos como personas, devolverlos la confianza en sí mismos, hacer que se sintiesen amados por Dios, que experimentasen la misericordia inmensa de Dios, que la reconciliación llegase hasta lo más honde de sus heridas, que descubriesen e identificasen a los ídolos que les habían llevado a esa postración.
Jesús por la sencilla razón de que ellos, los pecadores, son la oveja y la moneda perdidas de Dios.
Ellos son los que de una manera especial necesitan la cercanía y el cariño de Dios.


Lectura del santo evangelio según san Lucas (15,1-32):

En aquel tiempo, solían acercarse a Jesús los publicanos y los pecadores a escucharle. Y los fariseos y los escribas murmuraban entre ellos: «Ése acoge a los pecadores y come con ellos.»
Jesús les dijo esta parábola: «Si uno de vosotros tiene cien ovejas y se le pierde una, ¿no deja las noventa y nueve en el campo y va tras la descarriada, hasta que la encuentra? Y, cuando la encuentra, se la carga sobre los hombros, muy contento; y, al llegar a casa, reúne a los amigos y a los vecinos para decirles: "¡Felicitadme!, he encontrado la oveja que se me había perdido."

Os digo que así también habrá más alegría en el cielo por un solo pecador que se convierta que por noventa y nueve justos que no necesitan convertirse.
Y si una mujer tiene diez monedas y se le pierde una, ¿no enciende una lámpara y barre la casa y busca con cuidado, hasta que la encuentra?
y, cuando la encuentra, reúne a las amigas y a las vecinas para decirles: "iFelicitadme!, he encontrado la moneda que se me había perdido." Os digo que la misma alegría habrá entre los ángeles de Dios por un solo pecador que se convierta.»
También les dijo: «Un hombre tenía dos hijos; el menor de ellos dijo a su padre: "Padre, dame la parte que me toca de la fortuna.

" El padre les repartió los bienes. No muchos días después, el hijo menor, juntando todo lo suyo, emigró a un país lejano, y allí derrochó su fortuna viviendo perdidamente.
Cuando lo había gastado todo, vino por aquella tierra un hambre terrible, y empezó él a pasar necesidad.
Fue entonces y tanto le insistió a un habitante de aquel país que lo mandó a sus campos a guardar cerdos.
Le entraban ganas de llenarse el estómago de las algarrobas que comían los cerdos; y nadie le daba comer.
Recapacitando entonces, se dijo: "Cuántos jornaleros de mi padre tienen abundancia de pan, mientras yo aquí me muero de hambre.
Me pondré en camino adonde está mi padre, y le diré: Padre, he pecado contra el cielo y contra ti; ya no merezco llamarme hijo tuyo: trátame como a uno de tus jornaleros." Se puso en camino adonde estaba su padre; cuando todavía estaba lejos, su padre lo vio y se conmovió; y, echando a correr, se le echó al cuello y se puso a besarlo. Su hijo le dijo: "Padre, he pecado contra el cielo y contra ti; ya no merezco llamarme hijo tuyo." Pero el padre dijo a sus criados: "Sacad en seguida el mejor traje y vestidlo; ponedle un anillo en mano y sandalias en los pies; traed el ternero cebado y matadlo; celebramos un banquete, porque este hijo mío estaba muerto y ha revivido; estaba perdido, y lo hemos encontrado."
Y empezaron el banquete. Su hijo mayor estaba en el campo. Cuando al volver se acercaba a la casa, oyó la música y el baile, y llamando a uno de los mozos, le preguntó qué pasaba.
Éste le contestó: "Ha vuelto tu hermano; y tu padre ha matado el ternero cebado, porque lo ha recobrado con salud." Él se indignó y se negaba a entrar; pero su padre salió e intentaba persuadirlo.
Y él replicó a su padre: "Mira: en tantos años como te sirvo, sin desobedecer nunca una orden tuya, a mí nunca me has dado un cabrito para tener un banquete con mis amigos; y cuando ha venido ese hijo tuyo que se ha comido tu bienes con malas mujeres, le matas el ternero cebado." El padre le dijo: "Hijo, tú estás siempre conmigo, y todo lo mío es tuyo: deberías alegrarte, porque este hermano tuyo estaba muerto y ha revivido; estaba perdido, y lo hemos encontrado."»

Palabra del Señor

MEDITACIÓN

Un día sentí que me faltaba el calor de tu brazos.Sentí el frío de no contar con ellos.
Un frío que enfría el alma.
Me creí libre de ti, Señor, y me encontré esclavo de mí mismo.Sentí la soledad, aunque estaba con todos.
Sentí la tristeza, aunque todos se reían.
Sentí el vacío y todos parecían felices.
Hoy vuelvo a Ti, Padre.
Necesito que tus brazos me estrechen.
Necesito que tu corazón me devuelva la alegría.
Necesito que tu calor se lleve mi frío.
Necesito sentir que me llamas hijo.
Necesito sentir el calor de tu abrazo.
Necesito sentir el silencio del no reproche.
Necesito sentir que me invitas a tu mesa.
Necesito sentir que me abres la puerta.
Necesito sentir que hoy me dices: “Entra, esta es tu casa. Ponte cómodo y hagamos fiesta”.


PRECES

*Al caer la tarde tú Hijo nos ofreció su cuerpo como alimento de vida eterna,
- acepta nuestra oración vespertina y haz que no falten en tu Iglesia vocaciones religiosas al servicio de los más necesitados.
*Padre de bondad, que aceptaste la ofrenda de tu Hijo,
- suscita en nuestras parroquias jóvenes dispuestos a dar su vida por ti en servicio a sus hermanos.
*Te pedimos Señor por las familias cristianas,
- para que sean “Iglesia doméstica” donde puedan nacer futuras vocaciones para la Iglesia universal.
Te pedimos Señor por los Seminarios y Noviciados
- que los jóvenes que allí se preparan vivan su formación con gozo y generosidad.
*Al llegar a su término esta jornada, haz que no decline en la Iglesia la esperanza de tu Reino,
- enriquécela con numerosas vocaciones a la vida consagrada.
*Padre te pedimos por los frutos pastorales y espirituales de los distintos Encuentros Diocesanos de la Juventud con el P.Andrés al frente,
-para que bajo la protección de Sta. María de Gracia sea un semillero de nuevas vocaciones a la vida sacerdotal, religiosa y laical.

*Dios misericordioso, que hiciste de María un modelo de entrega a los hermanos,
- haz que los jóvenes vean en ella un modelo a imitar.
*Te encomendamos Señor a todos los sacerdotes que son y han hecho historia en nuestra parroquia,
-Dales fortaleza en su trabajo y un amor grande a la Cruz.
*Señor Jesús, te agradecemos por tener en medio de nosotros al padre D. José Carlos, testimonio de larga vida entregada a Ti.
-Te rogamos bendigas sus trabajos con frutos abundantes y danos a nosotros la fe viva para para valorar su experiencia y acompañarlo en esta nueva misión.
*Señor, te pedimos también por todos los que llevan diversas cruces en su vida y son incapaces de soportarlas.
-Para que les ayudemos física y espiritualmente.
*A Ti que nos enseñas a llevar las cruces de cada día, te pedimos por todos nosotros;
- para que te sigamos con más verdad.
*Señor, Tú que viniste al mundo para hacerlo más justo y solidario, te pedimos por los 33 mineros que esperan en Chile su liberación.
- Para que la solidaridad internacional haga posible la libertad de todos ellos.

ORACIÓN FINAL:

Oración del hijo pródigo:

Te alabo por tu misericordia,

con todos los hijos pródigos

que han vuelto desde el primer converso

que sólo Tú conoces; a los célebres como David y Agustín.

Y el último que volverá.

Te alabo yo, que he sido y soy el pródigo

que no acaba nunca de volver a tu Casa,

y lo que es peor, a veces el hijo mayor.

Amén


AVE MARIA Y GLORIA







Fuentes:
Pedro Crespo Arias
Ángel Corbalán
Blog Parroquia San García Abad.