jueves, 27 de enero de 2011

Jóvenes consagrados, un reto para el mundo !!! (Pastoral del Obispado)

“Firmes en la fe (Col 2, 7),
Jóvenes consagrados, un reto para el mundo”



Mis queridos diocesanos:

El día 2 de febrero de 2011, Fiesta de la Presentación del Señor, celebra la Iglesia la Jornada Mundial de la Vida Consagrada. El lema de esta Jornada reza así: “Firmes en la fe (Col 2,7), Jóvenes consagrados, un reto para el mundo”. Este lema nos relaciona vivamente con la Jornada Mundial de la Juventud, que se celebrará en Madrid en agosto de este año 2011.

Los consagrados y consagradas, que han recibido en la comunidad cristiana la extraordinaria llamada de vivir entregados totalmente a Dios y al servicio del prójimo en la caridad, comunican su alegría a todos los jóvenes, tanto a los que comparten nuestra fe como a los que vacilan, dudan o no creen, a fin de que puedan vivir la experiencia del Señor Jesús resucitado y vivo, y de su amor por cada uno de nosotros

1. Firmes en la fe (Col 2, 7)





El Papa Juan Pablo II, próxima ya su beatificación, al instituir la Jornada Mundial de la Vida Consagrada eligió la fiesta de la Presentación del Señor Jesús “Luz para alumbrar a las naciones” (Lc 2,22). De modo análogo, la Vida Consagrada, por su oblación y consagración, acerca a todos los hombres y mujeres a ese rayo de luz, al Dios vivo.

El lema de esta Jornada, Firmes en la fe (Col 2, 7), significa para un cristiano, y, sobre todo, para un consagrado, estar arraigado con Alguien que es quien más se corresponde con las verdaderas exigencias de mi vida. Es el encuentro con un Dios vivo que cotidianamente me llama por mi nombre. San Agustín tenía razón cuando gritaba: nuestro está inquieto, hasta que no descanse en Ti. Dios es vida, y cada persona tiende a la vida.


2. Los jóvenes y la modernidad



Hace unos años decía el Papa Juan Pablo II en el Encuentro de Cuatro Vientos (Madrid): “Hoy se puede ser un joven moderno y vivir el Evangelio”. A los jóvenes la modernidad no solo les plantea interrogantes, con frecuencia vitales, sino que también toca la entraña misma de su ser religioso. Su testimonio fundamental tropieza, pues, con un mundo secularizado, donde apenas se escucha la voz del Maestro: “si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, tome su cruz y sígame” (Mt 6,24). Seguir a Cristo hoy, en este mundo, afecta a cada vocacionado en su intimidad más profunda. Seguir a Cristo requiere “hacerse conforme Él”, que se hizo servidor de todos, como fruto de la gracia y de la presencia operante del Espíritu Santo, para hacer que el discípulo se asemeje a su Señor Jesucristo, configurándose con Él. Después, comunitariamente, cada forma de vida consagrada según el carisma recibido, se explicita en múltiples formas de vida personal y apostólica como conocemos diocesanamente, salvada la diversidad de cada Instituto.

3. Los jóvenes y los grandes desafíos de la sociedad actual


Mis queridos jóvenes, la Vida Consagrada ha de afrontar los grandes desafíos de la sociedad actual con su testimonio profético, desde la fidelidad dinámica propia de cada carisma en sus campos de acción: el contemplativo, el misionero, el de la educación y la cultura, el de las comunicaciones sociales, el diálogo ecuménico e interreligioso, y el mundo de los enfermos y los pobres, siempre como una respuesta de espiritualidad evangelizadora.

La Vida Consagrada se caracteriza por su constitutiva imitación a Jesucristo y la consiguiente entrega a la misión de la Iglesia. Precisamente porque la llamada de seguir a Jesucristo de cerca, a fondo y con donación exclusiva, perpetua y total, hasta el martirio, en virtud de su especial consagración que la convierte en signo de Cristo hombre-Dios. Sobre todo, por los consejos evangélicos que asume en el seguimiento de Cristo pobre, casto y obediente, entregado a la voluntad del Padre, a la que nada se debe anteponer.

4. La Jornada Mundial de la Juventud, fuente de vocaciones consagradas

La sucesivas Jornadas Mundiales de la Juventud, convocadas por el venerado Papa Juan Pablo II y ahora por el Papa Benedicto XVI, intensifican en los jóvenes el deseo de conocer a Jesús y entregarse a Él. Tenemos testimonios elocuentes de jóvenes que han recibido la llamada a la Vida Consagrada en estas Jornadas. Recuerdo, por ejemplo, el de Sor Jerusalén María del Cordero (23 años): “El Señor, por medio de la Iglesia, confirmó mi vocación en la Jornada Mundial de la Juventud de Colonia 2005, a la que asistí dos meses antes de mi entrada en el monasterio. Se sirvió del lema Hemos venido a adorarlo, y las Palabras del Santo Padre, con las que de nuevo Él me invitaba a hacer de mi vida una eucaristía y una adoración continua”. Ella encontró la llamada en Colonia, y tú ¿por qué no encontrarla en Madrid?

El Papa Benedicto XVI afirma: “Quien deja entrar a Cristo no pierde nada, nada, -absolutamente nada- de lo que hace la vida libre, bella y grande. ¡No! Solo con esta amistad se abren realmente las grandes potencialidades de la condición humana... Queridos jóvenes: ¡No tengáis miedo de Cristo! Él no quita nada, y lo da todo. Quien se da a Él, recibe el ciento por uno. Sí, abrid de par en par las puertas a Cristo, y encontraréis la verdadera vida” (Benedicto XVI, Exhortación Apostólica Verbum Domini, n. 104).

5. Dios sigue llamando


Vivimos tiempos de cambios acelerados que afectan a la persona y a la sociedad. Este tercer milenio es un nuevo reto que hará experimentar a la Vida Consagrada situaciones inéditas. Como afirma el Papa Benedicto XVI: “Dios está vivo” y, aunque el hombre de nuestro tiempo se empeñe en vivir de espaldas a Dios, “Dios está vivo” y no faltarán los hombres y mujeres consagrados que hablen del Dios vivo. Como afirmaba el venerado Papa Juan Pablo II, dirigiéndose a los consagrados: “¡Vosotros no solamente tenéis una historia gloriosa que recordar y contar, sino “una gran historia que construir”. Poned los ojos en el futuro, hacia el que el Espíritu os impulsa para seguir haciendo con vosotros grandes cosas” (Mensaje de la 1ª Jornada de la Vida Consagrada 1997, n. 1).

6. Testimonio de la Vida Consagrada en la Diócesis


Mis queridos miembros de la Vida Consagrada de nuestra Iglesia de Cádiz y Ceuta: Vosotros os caracterizáis por vuestra riqueza evangélica, y por vuestra extraordinaria capacidad de adaptación a las nuevas situaciones de la vida eclesial, teniendo en cuenta que nuestro mundo empobrecido necesita de testimonios vivos en contacto permanente con el misterio de Dios vivo, como huella de la Trinidad en la historia, como fermento de fraternidad y solidaridad, como testigos del servicio desinteresado en la caridad presente en todos los rincones de la Diócesis.

Vuestro testimonio de amor, con corazón pobre, obediente e indiviso a Cristo os lleva al permanente protagonismo de la primera y nueva evangelización, estando presentes en todos los horizontes de la tierra, en la predilección constante por los pobres, la promoción de la justicia y el cuidado de los enfermos.

7. Orar sin desfallecer

El mismo Jesús nos invitó a orar por las vocaciones. Nuestra oración, pues, pide al Señor unos consagrados de un espíritu evangélico vivo y robusto, “capitanes esforzados”, que decía santa Teresa, capaces de enfrentarse a los retos de esta hora, de espolear a la gente flaca y de animar a los pequeños... “Si no - añadía la santa castellana- es mejor que no salgan”. “En épocas de crisis sólo hombre y mujeres de fe, arraigados en la fe, de oración, de profunda unión con Cristo y a la vez con todos los hombres, como hijos de Dios, ofrecen garantía de fidelidad”.

Lo que a nosotros nos toca ahora es orar sin desfallecer y confiar. Las súplicas serán atendidas en la medida que sean perseverantes, humildes y confiadas. Dios nos lo irá mostrando día a día.

Reza por vosotros, os quiere y bendice,



+ Antonio Ceballos Atienza
Obispo de Cádiz y Ceuta

Cádiz, 25 de enero de 2011.









Fuentes:
Obispado Diócesis de Cádiz y Ceuta
Ángel Corbalán.