viernes, 16 de octubre de 2009

ORACIÓN COMUNITARIA SAN GARCÍA ABAD 16-10-09


Cerca de Ti, Senor, quiero morar -

ALABANZAS AL SANTISIMO

CANTO: Veni Sancte Spiritus, manda tu luz desde el cielo.

Veni Sancte Spiritus. Entra hasta el fondo del alma, y enriquécenos.

INTRODUCCIÓN

Hoy, nuevamente, Jesús trastoca nuestros esquemas. Provocadas por Santiago y Juan, han llegado hasta nosotros estas palabras llenas de autenticidad: «Tampoco el Hijo del hombre ha venido a ser servido, sino a servir y a dar su vida» (Mc 10,45)


Jesús trastoca de tal manera las categorías de este mundo que también da un nuevo sentido a la actividad humana. No es mejor el encargo que más brilla, sino el que realizamos más identificados con Jesucristo-siervo, con mayor Amor a Dios y a los hermanos. Si de veras creemos que «nadie tiene amor más grande que quien da la vida por sus amigos» (Jn 15,13), entonces también nos esforzaremos en ofrecer un servicio de calidad humana y de competencia profesional con nuestro trabajo, lleno de un profundo sentido cristiano de servicio. Como decía la Madre Teresa de Calcuta: «El fruto de la fe es el amor, el fruto del amor es el servicio, el fruto del servicio es la paz».


ORACIÓN-MEDITACIÓN: Gastar la vida

Jesucristo ha dicho: “Quién quiera economizar su vida, la perderá;
y quién la gaste por Mí, la recobrará en la vida eterna”.

Pero a nosotros nos da miedo gastar la vida, entregarla sin reservas.
Un terrible instinto de conservación nos lleva hacia el egoísmo,
y nos atenaza cuando queremos jugarnos la vida.

Tenemos seguros por todas partes para evitar los riesgos sobre todo está la cobardía...

Señor Jesucristo, nos da miedo gastar la vida. Pero la vida Tú nos la has dado para gastarla; no se la puede economizar en estéril egoísmo.

Gastar la vida es trabajar por los demás, aunque no paguen;
hacer un favor al que no lo va a devolver; gastar la vida es lanzarse al fracaso, si hace falta, sin falsas prudencias; es quemar las naves en bien del prójimo.

Somos antorchas que sólo tenemos sentido cuando nos quemamos;
sólo entonces seremos luz.

Líbranos de la prudencia cobarde, la que nos hace evitar el sacrificio y buscar la seguridad.

Gastar la vida no se hace con gestos ampulosos y falsa teatralidad. La vida se da sencillamente, sin publicidad, como el agua de la vertiente, como la madre que da el pecho a su bebé, como el sudor humilde del sembrador.

Entrénanos, Señor, a lanzarnos a lo imposible, porque detrás de lo imposible está tu gracia y tu presencia; no podemos caer en el vacío.

El futuro es un enigma, nuestro camino se interna en la niebla; pero queremos seguir dándonos, porque Tú estás esperando en la noche, con mil ojos humanos rebosando lágrimas.

CANTO: Ubi charitas et amor, ubi charitas Deus ibi est.


MONICIÓN AL EVANGELIO

El Evangelio de Marcos nos descubre como los apóstoles tenían aún un sentido político de la misión del Señor. Se presentan voluntarios a los puestos de vicepresidente y primer ministro de un gobierno presidido por Jesús. Y el Maestro les profetiza la igualdad con Él en el trato que recibirán y eso por haberles seguidos. Les anuncia su martirio. Luego les recomienda que sean servidores y que no busquen ser servidos. Esto último nos lo dice a nosotros todos los días y a todas las horas.


TEXTO DEL EVANGELIO DE SAN MARCOS (10, 35-45)


En aquel tiempo, Santiago y Juan, los hijos de Zebedeo, se acercan a Jesús y le dijeron: «Maestro, queremos, nos concedas lo que te pidamos». Él les dijo: «¿Qué queréis que os conceda?». Ellos le respondieron: «Concédenos que nos sentemos en tu gloria, uno a tu derecha y otro a tu izquierda». Jesús les dijo: «No sabéis lo que pedís. ¿Podéis beber la copa que yo voy a beber, o ser bautizados con el bautismo con que yo voy a ser bautizado?». Ellos le dijeron: «Sí, podemos». Jesús les dijo: «La copa que yo voy a beber, sí la beberéis y también seréis bautizados con el bautismo con que yo voy a ser bautizado; pero, sentarse a mi derecha o a mi izquierda no es cosa mía el concederlo, sino que es para quienes está preparado».

Al oír esto los otros diez, empezaron a indignarse contra Santiago y Juan. Jesús, llamándoles, les dice: «Sabéis que los que son tenidos como jefes de las naciones, las dominan como señores absolutos y sus grandes las oprimen con su poder. Pero no ha de ser así entre vosotros, sino que el que quiera llegar a ser grande entre vosotros, será vuestro servidor, y el que quiera ser el primero entre vosotros, será esclavo de todos, que tampoco el Hijo del hombre ha venido a ser servido, sino a servir y a dar su vida como rescate por muchos».

CANTO
: Laudate omnes gentes. Laudate dominum


PRECES

Al caer la tarde tu Hijo nos ofreció su cuerpo como alimento de vida eterna,

- acepta nuestra oración vespertina y haz que no falten en tu Iglesia vocaciones religiosas al servicio de los más necesitados.


Padre de bondad, que aceptaste la ofrenda de tu Hijo,

- suscita en nuestras parroquias jóvenes dispuestos a dar su vida por ti en servicio a sus hermanos.


Te pedimos Señor por las familias cristianas,

- para que sean “Iglesia doméstica” donde puedan nacer futuras vocaciones para la Iglesia universal.


Te pedimos Señor por los Seminarios y Noviciados

- que los jóvenes que allí se preparan vivan su formación con gozo y generosidad.


Al llegar a su término esta jornada, haz que no decline en la Iglesia la esperanza de tu Reino,

- enriquécela con numerosas vocaciones a la vida consagrada.


Dios misericordioso, que hiciste de María un modelo de entrega a los hermanos,

- haz que los jóvenes vean en ella un modelo a imitar.


Oh Cristo, que con tu sacrificio redentor purificas y elevas el amor humano,

- haz que los hogares cristianos sean cantera de vocaciones al sacerdocio y a la vida consagrada.


Altísimo Señor, baja a escucharnos con la bondad que te distingue,

- Para que todos los sacerdotes y en especial nuestro párroco el padre Andrés y el padre Ángel sientan cercana en todo instante la especial protección de María Santísima particularmente en los instantes de sus desconsuelos y soledades en el ejercicio de sus misiones.

A ti Rey-siervo, te ofrecemos la oración de este día,

- Por los misioneros. Por todos los miles y miles de hombres y mujeres que han dejado su familia y su casa para llevar tu Palabra a tantos lugares del mundo.


PADRE NUESTRO MISIONERO

Padre nuestro que estas en el cielo. Creemos ¡Oh Dios! que eres nuestro Padre porque nos lo ha revelado Jesús. Pero hay una multitud de hombres que todavía ignoran el amor de tu corazón paternal y no saben rezarte la oración que tu mismo Hijo nos enseñó.

Santificado sea tu nombre. Padre, en tu nombre está encerrado el mensaje de tu amor y la historia de nuestra salvación. Anunciando a los pueblos tu paternidad, la Iglesia misionera te hace conocer a Ti y a tu enviado Jesucristo.

Venga a nosotros tu Reino .Porque sólo en tu Reino, llegamos a ser hijos tuyos y hermanos entre nosotros. Tu Reino de paz, de fe y caridad implantan los misioneros en el corazón de la humanidad

Hágase tu voluntad. Conocerte a Ti, reconocerte en Cristo y amarte en el Espíritu Santo es tu voluntad. Sálvanos, Padre, para que podamos salvar a nuestros hermanos y se cumpla así el deseo de tu hijo: "que haya un sólo rebaño y un sólo pastor".

Danos hoy nuestro pan de cada día."No sólo de pan vive el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios" y este pan de tu palabra el mundo lo reclama. Envía predicadores de tu Evangelio para saciar a la multitud hambrienta y sedienta de justicia y amor.

Perdona nuestras ofensas. Porque hemos pensado poco en nuestro deber de llevar a los que no te conocen la fe que recibimos gratuitamente. Perdónanos, Señor, porque no comprendemos todavía, la grandeza de la misericordia hacia los más necesitados.

No nos dejes caer en la tentación. En la tentación de escandalizarnos, ni de desconfiar de tu providencia amorosa ante aquellos que no creen, después de dos mil años de la muerte en la cruz de tu hijo por nosotros.

Líbranos del mal. Del mal de ser insensibles a las necesidades de los que aún no te conocen. De este mal de la indiferencia, líbranos, Señor.

Amén.

AVE MARÍA Y GLORIA