jueves, 29 de octubre de 2009

ORACIÓN COMUNITARIA SAN GARCÍA ABAD, Viernes 30 Octubre.


Veni Creator Spiritus - Canto Gregoriano
ALABANZAS AL SANTÍSIMO




CANTO: Ilumíname, Señor, con tu Espíritu.
Transfórmame, Señor, con tu Espíritu…


INTRODUCCIÓN

Este domingo celebramos la realidad de un misterio salvador expresado en el “credo” y que resulta muy consolador: «Creo en la comunión de los santos». Todos los santos, desde la Virgen María, que han pasado ya a la vida eterna, forman una unidad: son la Iglesia de los bienaventurados, a quienes Jesús felicita: «Bienaventurados los limpios de corazón, porque ellos verán a Dios» (Mt 5,8). Al mismo tiempo, también están en comunión con nosotros. La fe y la esperanza no pueden unirnos porque ellos ya gozan de la eterna visión de Dios; pero nos une, en cambio el amor «que no pasa nunca» (1Cor 13,13); ese amor que nos une con ellos al mismo Padre, al mismo Cristo Redentor y al mismo Espíritu Santo. El amor que les hace solidarios y solícitos para con nosotros. Por tanto, no veneramos a los santos solamente por su ejemplaridad, sino sobre todo por la unidad en el Espíritu de toda la Iglesia, que se fortalece con la práctica del amor fraterno.

CANTO: Busca el silencio, ten alerta el corazón, calla y contempla.

ORACIÓN-MEDITACIÓN
1. Dios es como un fuego de amor. ¿Querrás acercarte a este fuego donde el amor no se apaga? La oración es un calentarse en el amor de Dios y muchas veces un entrar en ese fuego de amor que no se apaga. Si quieres orar has de calentar el corazón y centrarlo en Dios.
2. Toma una postura orante, de recogimiento y entra en tu interior. Cierra los ojos y piensa que Dios está dentro de ti. Respira profundamente y deja tu respiración muy suave.
3. Concéntrate donde tengas alguna tensión. Deja todo tu cuerpo suelto, quita todos los frenos y abandónate en Dios.
4. Siente el fuego del amor de Dios en tu corazón. Di: «Señor, te amo». Repítelo interiormente.
5. Deja tu mente en silencio. En tu corazón pon amor. Contempla cómo arde el amor dentro de ti y contempla que el amor de Dios está fuera de ti.
6. Abandónate en Dios y deja que Él guíe tu oración.
7. Imagínate que está en la orilla del mar contemplando cómo las olas rompen sobre la arena. Imagínate que vas entrando en el agua, te sumerges y te quedas flotando. Ese mar es la inmensidad del amor de Dios, es un amor profundo que te proporciona serenidad y paz.

CANTO: TU PALABRA ME DA VIDA…

MONICIÓN AL EVANGELIO

El Evangelio de San Mateo nos ofrece la proclamación de las Bienaventuranzas por Jesús de Nazaret en su Sermón del Monte. Las Bienaventuranzas son un programa para la vida presente, es la gran enseñaza del Maestro, es su programa de vida para nosotros. Escuchemos con mucha atención estos consejos sublimes de Cristo Jesús e intentemos, después meditar en su enseñanza.

EVANGELIO SEGÚN SAN MATEO 5, 1-12a

En aquel tiempo, al ver Jesús el gentío, subió a la montaña, se sentó y se acercaron los discípulos; y él se puso a hablar, enseñándolos:
-- Dichosos los pobres de espíritu, porque de ellos es el reino de los cielos. Dichosos lo que lloran, porque ellos serán consolados. Dichosos los sufridos, porque ellos heredarán la tierra. Dichosos los que tienen hambre y sed de justicia, porque ellos quedarán saciados. Dichosos los misericordiosos, porque ellos alcanzarán la misericordia. Dichosos los limpios de corazón, porque ellos verán a Dios. Dichosos los que trabajan por la paz, porque ellos se llamarán los Hijos de Dios. Dichosos los perseguidos por causa de la justicia, porque de ellos es el reino de los cielos. Dichosos vosotros cuando os insulten y os persigan y os calumnien de cualquier modo por mi causa. Estad alegres y contentos, porque vuestra recompensa será grande en el cielo.
Palabra del Señor

CANTO
: Laudate omnes gentes, laudate dominum.

PRECES
Al caer la tarde tu Hijo nos ofreció su cuerpo como alimento de vida eterna,
- acepta nuestra oración vespertina y haz que no falten en tu Iglesia vocaciones religiosas al servicio de los más necesitados.

Padre de bondad, que aceptaste la ofrenda de tu Hijo,
- suscita en nuestras parroquias jóvenes dispuestos a dar su vida por ti en servicio a sus hermanos.

Te pedimos Señor por las familias cristianas,
- para que sean “Iglesia doméstica” donde puedan nacer futuras vocaciones para la Iglesia universal.

Te pedimos Señor por los Seminarios y Noviciados
- que los jóvenes que allí se preparan vivan su formación con gozo y generosidad.

Al llegar a su término esta jornada, haz que no decline en la Iglesia la esperanza de tu Reino,
- enriquécela con numerosas vocaciones a la vida consagrada.

Dios misericordioso, que hiciste de María un modelo de entrega a los hermanos,
- haz que los jóvenes vean en ella un modelo a imitar.

Oh Cristo, que con tu sacrificio redentor purificas y elevas el amor humano,
- haz que los hogares cristianos sean cantera de vocaciones al sacerdocio y a la vida consagrada.

Altísimo Señor, baja a escucharnos con la bondad que te distingue,
- Para que todos los sacerdotes y en especial nuestro párroco el padre Andrés y el padre Ángel sientan cercana en todo instante la especial protección de María Santísima particularmente en los instantes de sus desconsuelos y soledades en el ejercicio de sus misiones.


Señor; te recordamos a todos tus hijos que murieron creyendo y esperando en Ti.
- Para que gocen ya de Tu descanso eterno.

Te pedimos Señor; que acojas la oración por todos nosotros.
- Para que no perdamos la fe. Que creamos en la Ciudad Santa del Cielo. Que nuestras obras y palabras no desentonen de nuestro deseo de amarte y vivir junto a Ti.

ORACIÓN FINAL: A TI, MI AMOR

¿Qué puede darme este mundo
que pueda comparar con tu amor?
¿Qué puede ser más precioso
que la pasión de un amor infinito?
Mi mayor deleite consiste en estar junto a Ti.
Daría todo el mundo por un sólo momento de tu presencia.
Ven, amor infinito, toma posesión de mí.

Hazme uno contigo para siempre.
Escucha mi corazón;
atiende mis anhelos.
No te alejes, porque sin Ti moriría.

Derribaré cuanto se interponga entre nosotros.
Mi miedo, mis apegos, mi insensatez,
y hasta mis pensamientos sobre Ti.


Despojado de todo, excepto de mi deseo por Ti,
te pido que me aceptes como soy.
Espero, desnudo, el abrazo de tu amor.

Cariñoso amante, apasionado y tierno,
me has amado con un amor infinito.
Has amado todo mi ser, todo mi amor, toda mi locura.
Dame un amor como el tuyo,
un amor más fuerte que la muerte,
un amor más profundo que yo mismo.

¡Oh, no! ¡Con esto no me basta!
¡Derrama tu propio amor en mi corazón!
¡Ama Tú en mí y a través de mí!


AVE MARÍA Y GLORIA