jueves, 5 de noviembre de 2009

ORACIÓN COMUNITARIA SAN GARCÍA ABAD 6-11-09


Angelus - Cantos Gregorianos



ALABANZAS AL SANTÍSIMO


CANTO AL ESPÍRITU SANTO

Ilumíname, Señor, con tu Espíritu.
Transfórmame, Señor, con tu Espíritu…



INTRODUCCIÓN

Hoy, el Señor, nos invita a darle lo mejor de nosotros mismos. No nos podemos conformar con darle unos minutos de oración, o la eucaristía. ¡Tenemos que hacer algo más! Tenemos que ofrecerle algo que nos cueste. Algo que demuestre que somos de los suyos y que es importante para nosotros. ¿Seremos capaces de ofrecerle lo que más le agrada de nosotros: la bondad de nuestro corazón?

CANTO: Busca el silencio, ten alerta el corazón, calla y contempla.


ORACIÓN-MEDITACIÓN: Abre a Jesús la puerta de tu vida. Déjale entrar. Dile que te enseñe los caminos de la justicia, de la verdad, de la belleza, del amor.
Jesús, mira mi vida.

Tengo ambición y me gusta el dinero.
Quiero prestigio y estar en el centro.
Los pobres quedan al margen de mi vida cristiana.
Sáname, tú Jesús. Limpia mi vida. Dale verdad.
Mira la vida con los ojos de Jesús. Deja que Él oriente la mirada de tu corazón. Que Jesús te quite los miedos a la entrega, a la radicalidad, al amor. Recuerda a los que dan de lo que les sobra; recuerda a la pobre viuda que lo da todo.
“¡Oh Verbo eterno, Palabra de mi Dios!
Quiero pasar mi vida escuchándote,
quiero ser toda oídos a tu enseñanza
para aprenderlo todo de Ti” (Beata Isabel de la Trinidad).
Cuenta a todos la belleza de Dios, que se entrega a quien se le entrega por entero. Si decides vivir la vida como una entrega total a Dios, di a todos el gozo, la paz, la vida que Dios da a los que le aman

CANTO: Ubi caritas et amor Deus ibi est.


MONICIÓN AL EVANGELIO
El Evangelio de Marcos de hoy nos narra la historia maravillosa de la limosna de la viuda pobre. Y este relato enlaza con el de Elías de la primera lectura. Son los pobres más generosos que los ricos, dan todo lo que tienen y luego reciben el gran premio de Dios: el reconocimiento expreso de esa generosidad desde la óptica perfecta de Dios

LECTURA DEL SANTO EVANGELIO SEGÚN SAN MARCOS 12, 38-44


En aquel tiempo enseñaba Jesús a la multitud y les decía:

¡Cuidado con los letrados! Les encanta pasearse con amplio ropaje y que les hagan reverencias en la plaza, buscan los asientos de honor en las sinagogas y los primeros puestos en los banquetes; y devoran los bienes de las viudas con pretexto de largos rezos. Esos recibirán una sentencia más rigurosa.
Estando Jesús sentado enfrente del cepillo del templo, observaba a la gente que iba echando dinero: muchos ricos echaban en cantidad; se acercó una viuda pobre y echó dos reales. Llamando a sus discípulos les dijo: - Os aseguro que esa pobre viuda ha echado en el cepillo más que nadie. Porque los demás han echado de lo que les sobra, pero ésta, que pasa necesidad, ha echado todo lo que tenía para vivir.



Palabra del Señor
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CANTO
: Laudate omnes gentes, laudate dominum.

PRECES
Al caer la tarde tu Hijo nos ofreció su cuerpo como alimento de vida eterna,
- acepta nuestra oración vespertina y haz que no falten en tu Iglesia vocaciones religiosas al servicio de los más necesitados.

Padre de bondad, que aceptaste la ofrenda de tu Hijo,
- suscita en nuestras parroquias jóvenes dispuestos a dar su vida por ti en servicio a sus hermanos.

Te pedimos Señor por las familias cristianas,
- para que sean “Iglesia doméstica” donde puedan nacer futuras vocaciones para la Iglesia universal.

Te pedimos Señor por los Seminarios y Noviciados
- que los jóvenes que allí se preparan vivan su formación con gozo y generosidad.


Al llegar a su término esta jornada, haz que no decline en la Iglesia la esperanza de tu Reino,
- enriquécela con numerosas vocaciones a la vida consagrada.

Dios misericordioso, que hiciste de María un modelo de entrega a los hermanos,
- haz que los jóvenes vean en ella un modelo a imitar.

Oh Cristo, que con tu sacrificio redentor purificas y elevas el amor humano,
- haz que los hogares cristianos sean cantera de vocaciones al sacerdocio y a la vida consagrada.

Altísimo Señor, baja a escucharnos con la bondad que te distingue,
- Para que todos los sacerdotes y en especial nuestro párroco el padre Andrés y el padre Ángel sientan cercana en todo instante la especial protección de María Santísima particularmente en los instantes de sus desconsuelos y soledades en el ejercicio de sus misiones.

Señor, te rogamos por todos nosotros.
- Para que no nos conformemos con agradarte en la eucaristía de cada domingo. Para que se note que te amamos, a través de nuestro compromiso cotidiano y coherencia con el Evangelio en toda opción concreta.

Dios, Padre, Hijo y Espíritu Santo, tú que eres uno en tres personas.
- Permanece en nuestra comunidad, y reúnenos en Cristo por el vínculo del Espíritu.
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ORACIÓN FINAL: TE DARE DE LO POCO, SEÑOR

TE DARE DE LO POCO, SEÑOR
De mi tiempo, para anunciar el evangelio
y así, muchos, de los que me rodean,
encuentren en Ti su tesoro y su horizonte.
De mi riqueza personal,
de mi dinero y mis talentos,
mi silencio, mi trabajo y mi esfuerzo.

TE DARE DE LO POCO, SEÑOR
Mi oración, a veces rápida y egoísta,
mercantilista y sustentada
en un “te doy para que me des”
Mi confianza, a veces bajo mínimos
y mirando volcado a lo que el mundo irreal y caprichoso
me ofrece a un precio excesivamente bajo

TE DARE DE LO POCO, SEÑOR
Sin juzgar, quien echa o hace más
Sin enjuiciar, a quien pone menos
volviéndome hacia mí y, preguntándome:
¿Te has dado a ti mismo?
¿Has dado algo de lo que te cueste o has elegido el camino fácil y barato?



TE DARE DE LO POCO, SEÑOR
Siendo espléndido, sin ser tacaño
Considerando basura
lo que me aleja de tu riqueza
Sabiendo que, un corazón en Ti,
es más feliz cuando no tiene
que cuando aparentemente
dice tenerlo y poseerlo todo
TE DARE DE LO POCO, SEÑOR
Sabiendo que tus ojos, Señor
miran mis acciones y mi empeño.
Sabiendo que, tu providencia,
bendice mis caminos
cuando, las mías, se abren y empujan adelante
a tantos de mis hermanos.
TE DARE DE LO POCO, SEÑOR
Porque, darte de lo que no tengo,
es ofrecerte el TODO en el que yo me sostengo
Amén


AVE MARÍA Y GLORIA