viernes, 13 de noviembre de 2009

ORACIÓN COMUNITARIA SAN GARCIA ABAD , VIERNES 13 NOVIEMBRE


Gloria - Gregorian
CANTO INVOCACIÓN AL ESPRITU SANTO
Ilumíname, Señor, con tu Espíritu.

INTRODUCCIÓN.
Hay momentos en la vida en que todo parece que se vuelve del revés: el sol no ilumina, la luna no alumbra en las noches, las estrellas dejan de embellecer el cielo y se caen, los astros ya no son símbolo de seguridad sino que se tambalean. El sol, la luna, las estrellas, los astros son símbolo de muchas otras cosas que hacen dura la vida de los seres humanos y de los pueblos: el hambre, la injusticia, la corrupción, la enfermedad, el sinsentido…
¿Qué hacer en esos casos? ¿Será la angustia la única salida? ¿Será la desesperanza?
Nosotros, a la gran promesa de la venida de Jesús, sólo nos queda responder con la espera, con la vida levantada, con la alegría que no se oscurece ni en la noche. “En los tiempos sombríos se cantará también”.

CANTO Busca el silencio, ten alerta el corazón, calla y contempla.

ORACIÓN-MEDITACIÓN

ALABANZAS AL SANTÍSIMO
Haz sobre tu cuerpo la señal de la Trinidad. Tu fragilidad, experimentada tantas veces, es capaz de recibir la visita del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. “Esta intimidad con Él en lo interior ha sido el hermoso sol que ha iluminado mi vida convirtiéndola en un cielo anticipado. Y eso es lo que me sostiene hoy en medio de los sufrimientos. No tengo miedo a mi debilidad… porque el Dios fuerte está en mí” (Beata Isabel de la Trinidad).
En tu nombre, Padre, que me fortaleces.
En tu nombre, Jesús, que me acompañas en el camino.
En tu nombre, Espíritu Santo, que haces brotar en mí un cántico de amor.
Recorre situaciones que te angustian. Piensa en lo que hace que la vida de los pueblos sea una noche de desesperanza. Colócate en medio como un centinela que aguarda la venida del Señor, como quien espera una presencia, con el silencioso deseo de una comunión.

Cuando la turbación se apodera de mí, te espero, Señor.
Cuando experimento el miedo, me refugio en Ti, Señor, confío en Ti.
Cuando la tristeza recorre la tierra, anhelamos tu venida, Señor .
Porque Tú vienes, Señor, tenemos las vidas levantadas.
Mira a Jesús, que viene señalando el sendero de la vida, ensanchando el espacio de nuestra tienda, llenando nuestro corazón de alegría.
Tú vienes, Jesús, y quitas el pecado.
Con Jesús, puedes acompañar a personas que no saben cómo salir de sus noches, que están a punto de perder la fe en la justicia. Hay mucha dignidad escondida que espera salir a la luz.

CANTO Nada te turbe, nada te espante, quien a Dios tiene nada le falta .

MONICIÓN AL EVANGELIO
El Evangelio de hoy viene a nuestro encuentro con toda su capacidad de generar esperanza. Jesús, que es la Palabra que no pasa nunca, nos asegura que viene, que está a la puerta. Es posible verle en la noche. Su presencia en medio de nosotros es una luz más potente que la del sol, su fuerza es más grande que la de los astros, su presencia es más embellecedora que la de las estrellas o la luna en la noche.

LECTURA DEL EVANGELIO de Marcos 13, 24-32

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:«En aquellos días, después de esa gran angustia, el sol se hará tinieblas, la luna no dará su resplandor, las estrellas caerán del cielo, los astros se tambalearán.
Entonces verán venir al Hijo del hombre sobre las nubes con gran poder y majestad; enviará a los ángeles para reunir a sus elegidos de los cuatro vientos, de horizonte a horizonte.
Aprended de esta parábola de la higuera: Cuando las ramas se ponen tiernas y brotan las yemas, deducís que el verano está cerca; pues cuando veáis vosotros suceder esto, sabed que él está cerca, a la puerta.
Os aseguro que no pasará esta generación antes que todo se cumpla. El cielo y la tierra pasarán, mis palabras no pasarán, aunque el día y la hora nadie lo sabe, ni los ángeles del cielo ni el Hijo, sólo el Padre.»

Palabra del Señor.

CANTO
Laudate omnes gentes, laudate dominum.

PRECES
Al caer la tarde tu Hijo nos ofreció su cuerpo como alimento de vida eterna,
- acepta nuestra oración vespertina y haz que no falten en tu Iglesia vocaciones religiosas al servicio de los más necesitados.

Padre de bondad, que aceptaste la ofrenda de tu Hijo,
- suscita en nuestras parroquias jóvenes dispuestos a dar su vida por ti en servicio a sus hermanos.

Te pedimos Señor por las familias cristianas,
- para que sean “Iglesia doméstica” donde puedan nacer futuras vocaciones para la Iglesia universal.

Te pedimos Señor por los Seminarios y Noviciados
- que los jóvenes que allí se preparan vivan su formación con gozo y generosidad.

Al llegar a su término esta jornada, haz que no decline en la Iglesia la esperanza de tu Reino,
- enriquécela con numerosas vocaciones a la vida consagrada.

Dios misericordioso, que hiciste de María un modelo de entrega a los hermanos,
- haz que los jóvenes vean en ella un modelo a imitar.

Oh Cristo, que con tu sacrificio redentor purificas y elevas el amor humano,
- haz que los hogares cristianos sean cantera de vocaciones al sacerdocio y a la vida consagrada.

Altísimo Señor, baja a escucharnos con la bondad que te distingue,
- Para que todos los sacerdotes y en especial nuestro párroco el padre Andrés y el padre Ángel sientan cercana en todo instante la especial protección de María Santísima particularmente en los instantes de sus desconsuelos y soledades en el ejercicio de sus misiones.

Dios misericordioso, tú que siempre estás con nosotros en medio de nuestros sufrimientos y de nuestros tormentos, y que estarás hasta el fin de los tiempos.
- Ayúdanos a ser un pueblo profundamente lleno de esperanza, un pueblo que vive las bienaventuranzas y se pone al servicio de la unidad que tú deseas. Amén


ORACIÓN FINAL: ESPERARÉ

Esperaré a que crezca el árbol
y me dé sombra.
Pero abonaré la espera con mis hojas secas.
Esperaré a que brote el manantial
y me dé agua
Pero despejaré mi cauce
de memorias enlodadas.

Esperaré a que apunte
la aurora y me ilumine.
Pero sacudiré mi noche
de postraciones y sudarios
Esperaré a que llegue
lo que no sé y me sorprenda
Pero vaciaré mi casa de todo lo enquistado.

Y al abonar el árbol,
despejar el cauce,
sacudir la noche
y vaciar la casa,
la tierra y el lamento se abrirán a la esperanza.


AVE MARIA Y GLORIA