viernes, 29 de octubre de 2010

Oh buen Jesús, óyeme !!! (Oración al Altísimo)


Alabanzas al Altísimo

Alabado seas Dios Padre,
Dios de amor y de misericordia,
Dios de todo consuelo,
haz que viva este día desde tu amor
y haciendo en todo momento
tu santa voluntad.
Ten misericordia de mí.

Alabado seas Jesucristo,
que tus pensamientos, sentimientos,
palabras y acciones, estén en mí,
enséñame a orar, enséñame a amar.
Ten misericordia de mí.

Alabado seas Espíritu Santo,
dame el fuego de tu amor,
la luz y la sabiduría para este día,
la paz y la alegría del corazón.
Ten misericordia de mí.

Alabada seas Virgen María,
Madre de los creyentes y Madre mía,
ayúdame a guardar el evangelio
en el corazón haciéndolo vida.
Ten misericordia de mí.
Dame tu mano
y acompáñame durante todo el día.

Invocación al Espíritu Santo

"Ven Espíritu de Dios sobre mí.
Desciende sobre mi cuerpo físico, sobre mi alma y sobre mi espíritu, es decir, sobre toda mi persona humana.
Yo me abro a tu presencia.
Que tu presencia me invada y se expanda irresistiblemente y en profundidad por todo mi ser.
Toca mi debilidad y mi miseria ilimitada.
Toma todo lo que soy y tengo.
Pongo mi vida y mi fe en tus manos.
Poco a poco llegarás a inundarme de tu luz.
Tú cambiarás mi mente, mi corazón y mi vida pasada, y yo cantaré tu alabanza y las misericordias del Señor para conmigo.
Quiero ser signo de paz y de amor.
Quiero compartir mi ser y todos mis bienes.
Quiero proclamarte a ti y ser testigo de tu amor.
Yo necesito tu fuerza y tu valor. Ven a mí, entra en mí.
Transfórmame en Cristo. Cristifícame.
Moldea y configura en mí la imagen de Cristo.
Realiza en mí a modo de una nueva encarnación, para que Jesús pueda continuar realizando en mí su obra redentora.
Y para que el Padre, al mirarme y poner sus ojos en mí, pueda decir de mí, aquellas mismas palabras, que en el Jordán y en el Tabor dijo de su propio Hijo Unigénito:
“Éste es mi Hijo amado, mi predilecto. En Él me complazco, escuchadle”». ".

Introducción


Es relativamente fácil juzgar de lo que está bien y mal hacer cuando el caso que valoramos es ajeno a nosotros. En ese caso , solemos aplicar con rigidez los principios morales, no tenemos dudas y la solución final está de acuerdo con las mejores tradiciones de exigencia y radicalidad.
Terminamos muchas diciendo algo así como “Hay cosas que no se pueden consentir”. Pero otro gallo canta cuando el caso que valoramos nos afecta personalmente.
En ese caso nos asaltan las dudas con más facilidad, no tenemos tan claros los principios morales y nos cuesta dar una respuesta final que esté en consonancia las tradiciones.
Tendemos a pensar que hay que ser más flexibles y que “con tal de que no se sepa...”.
Así les pasaba a los fariseos.
Critican duramente a Jesús cuando cura al enfermo.
Pero se callan cuando Jesús se vuelve a ellos con rabia y les pregunta si no harían lo posible por salvar de la muerte al burro o al buey.


ORACION DE SAN IGNACIO
Alma de Cristo, santifícame.

Cuerpo de Cristo, sálvame.

Sangre de Cristo, embriágame.

Agua del costado de Cristo, lávame.

Pasión de Cristo, confórtame.

¡Oh, buen Jesús!, óyeme.

Dentro de tus llagas, escóndeme.

No permitas que me aparte de Ti.

Del enemigo, defiéndeme.

En la hora de mi muerte, llámame.

Y mándame ir a Ti. Para que con tus santos te alabe.

Por los siglos de los siglos.

Amén.

Monición al Evangelio

Jesús siempre se inclina por el lado de la misericordia, de la salvación del débil.

Los principios y normas morales son secundarios para él frente al sufrimiento de la persona, de cualquier persona.

Diría que para el cristiano es mejor equivocarse por pasarse de misericordioso y compasivo que por quedarse corto.

Esa, al menos, es la opción que toma Jesús y la que, digo yo, deberíamos tomar nosotros.

Jesús en la mesa con los fariseos


El Creador del mundo, eterno e invisible, dispuesto a salvar al género humano que se arrastraba a lo largo de los siglos sometido a las duras leyes de la muerte «en estos tiempos que son los últimos» (Hb 1,2) se dignó hacerse hombre..., para rescatar, conforme a su clemencia, a los que su justicia había condenado. Con el fin de demostrar la profundidad de su amor para con nosotros, no solamente se hizo hombre, sino hombre pobre y sencillo, para que acercándose a nosotros en su pobreza, nos hace participar de sus riquezas (2C 8,9). Se hizo pobre por nosotros hasta el punto de no tener un lugar donde descansar su cabeza: «Las zorras tienen madrigueras y los pájaros nidos, pero el Hijo del Hombre no tiene donde reclinar la cabeza» (Mt 8,20).

Por eso aceptaba ir a las comidas a las que era invitado, no por gusto inmoderado de la comida, sino para enseñar en ellas la salvación y suscitar la fe. Allí, por sus milagros, llenaba de luz a los invitados. Allí los siervos, que estaban en el interior trabajando y no tenían la libertad de acercarse a él, podían escuchar la palabra de salvación. En efecto, no menospreciaba a nadie, nadie era indigno de su amor porque «se compadece de todos; no odia nada de lo que ha hecho y cuida delicadamente de cada una de ellas» (Sab 11,24).

Para llevar a cabo su obra de salvación, el Señor entró un sábado en casa de un fariseo notable. Los escribas y fariseos espiaban lo que hacía a fin de que, si curaba al hidrópico, pudieran acusarle de violar la ley y, si no lo curaba, acusarlo de despiadado o débil... Por la luz purísima de su palabra de verdad, vieron desvanecerse todas las tinieblas de su mentira.

Lectura del santo evangelio según san Lucas (14,1-6):

Un sábado, entró Jesús en casa de uno de los principales fariseos para comer, y ellos le estaban espiando.

Jesús se encontró delante un hombre enfermo de hidropesía y, dirigiéndose a los letrados y fariseos, preguntó: «¿Es lícito curar los sábados, o no?»

Ellos se quedaron callados. Jesús, tocando al enfermo, lo curó y lo despidió.
Y a ellos les dijo: «Si a uno de vosotros se le cae al pozo el burro o el buey, ¿no lo saca en seguida, aunque sea sábado?»

Y se quedaron sin respuesta.

Palabra del Señor


Reflexión.


La vida es una oportunidad, aprovéchala.
La vida es belleza, admírala.
La vida es beatitud, saboréala.
La vida es un sueño, hazlo realidad.
La vida es un reto, afróntalo.
La vida es un deber, cúmplelo.
La vida es preciosa, cuídala.
La vida es riqueza, consérvala.
La vida es amor, gózalo.
La vida es un misterio, desvélalo.
La vida es promesa, cúmplela.
La vida es tristeza, supérala.
La vida es un himno, cántalo.
La vida es un combate, acéptalo.
La vida es una tragedia, domínala.
La vida es una aventura, disfrútala.
La vida es felicidad, merécela.
La vida es la vida, defiéndela.
(Madre Teresa de Calcuta)

Preces:

*Al caer la tarde tú Hijo nos ofreció su cuerpo como alimento de vida eterna,
- acepta nuestra oración vespertina y haz que no falten en tu Iglesia vocaciones religiosas al servicio de los más necesitados.
*Padre de bondad, que aceptaste la ofrenda de tu Hijo,
- suscita en nuestras parroquias jóvenes dispuestos a dar su vida por ti en servicio a sus hermanos.
*Te pedimos Señor por las familias cristianas,
- para que sean “Iglesia doméstica” donde puedan nacer futuras vocaciones para la Iglesia universal.
*Te pedimos Señor por los Seminarios y Noviciados
- que los jóvenes que allí se preparan vivan su formación con gozo y generosidad.
*Al llegar a su término esta jornada, haz que no decline en la Iglesia la esperanza de tu Reino,
- enriquécela con numerosas vocaciones a la vida consagrada.
* Te rogamos Padre, por el Papa, los obispos y sacerdotes
-para que hundiendo sus raíces en Cristo den frutos de santidad y justicia para el bien de tu Iglesia
*Te encomendamos Señor a todos los sacerdotes que son y han hecho historia en nuestra parroquia,
-Dales fortaleza en su trabajo y un amor grande a la Cruz.
*Señor Jesús, te agradecemos por tener en medio de nosotros al padre D. José Carlos, testimonio de larga vida entregada a Ti.
-Te rogamos bendigas sus trabajos con frutos abundantes y danos a nosotros la fe viva para para valorar su experiencia y acompañarlo en esta nueva misión.
*Señor, te pedimos también por todos los que llevan diversas cruces en su vida y son incapaces de soportarlas.
-Para que les ayudemos física y espiritualmente.
* Señor Jesús, te pedimos por todos los dirigentes, por los poderosos,
- para que no se dejen arrastrar por el afán y sean generosos con los más necesitados.
* Te rogamos, Señor, por los que dedican su vida al cuidado de los enfermos,
-para que sea su labor callada, fortalecida por la acción del Espíritu Santo.
*Padre, te rogamos también por los enfermos de larga duración,
-para que compartiendo la cruz de Cristo compartan también la salud que Él nos trae.
* Te encomendamos Señor a los que sufren, los parados, los que no tienen hogar, los que están presos o viven bajo la opresión de la droga u otras esclavitudes,
-para que descubran en Ti una fuente inagotable de Paz donde poder aplacar sus dolencias
*Señor Jesús, Tú que nos enseñas que hemos de trabajar para la construcción de un mundo más justo, te rogamos por nosotros,
-para que perdones nuestra frecuente insolidaridad.

Porque ha mirado la humillación de su esclava.
Señor, Tú te fijas en los pobre y humildes de este mundo. Ellos son tus predilectos. Que yo no busque crecer ni destacar, sino servir y compartir.
Desde ahora me felicitarán todas las generaciones.
Señor, Tú enalteces y encumbras a los que se hacen humildes y pequeños. Ellos serán grandes y reconocidos a lo largo de los años. Que mi grandeza sea agradarte en todo.
Porque el Poderoso ha hecho obras grandes por mi.
Señor, Tú escoges a los sencillos de este mundo para llevar a cabo tu obra salvadora. Que yo sepa cooperar con humildad para dar a conocer tu mensaje.
Su nombre es santo y su misericordia llega a sus fieles de generación en generación.
Señor, Tú eres el único santo.
Nosotros somos pecadores. Purifícanos de nuestras faltas y cantaremos eternamente tu misericordia.
El hace proezas con su brazo.
Señor, a lo largo de los años Tú has hecho maravillas en favor de la humanidad. Continúa ayudándonos para poder encontrar en nuestra vida la verdadera paz y felicidad.
Dispersa a los soberbios de corazón; derriba del trono a los poderosos y enaltece a los humildes.
A los hambrientos los colma de bienes y a los ricos los despide vacíos.
Señor, Tú estás al lado de los pobres y los humildes, de los que sufren y son marginados; quieres su salvación y liberación.
Ayúdanos a comprometernos para superar toda opresión y luchar por la justicia y la igualdad.
Auxilia a Israel su siervo, acordándose de la misericordia, como lo había prometido a nuestros padres, a Abraham y su descendencia por los siglos.
Señor, a lo largo de los años Tú acompañaste a Israel y, fiel a tus promesas, le ayudaste y protegiste.
Sigue hoy animando a la Iglesia y a toda la humanidad, para que entre todos construyamos un mundo más humano y solidario, que cada día se parezca un poco más al soñado por Dios.


ORACIÓN FINAL:


¿Qué puede darme este mundo que pueda comparar con tu amor?
¿Qué puede ser más precioso que la pasión de un amor infinito?
Mi mayor deleite consiste en estar junto a Ti.
Daría todo el mundo por un sólo momento de tu presencia.
Ven, amor infinito, toma posesión de mí.

Hazme uno contigo para siempre.
Escucha mi corazón;
atiende mis anhelos.
No te alejes, porque sin Ti moriría.

Derribaré cuanto se interponga entre nosotros.
Mi miedo, mis apegos, mi insensatez,
y hasta mis pensamientos sobre Ti.


Despojado de todo, excepto de mi deseo por Ti,
te pido que me aceptes como soy.
Espero, desnudo, el abrazo de tu amor.

Cariñoso amante, apasionado y tierno,
me has amado con un amor infinito.
Has amado todo mi ser, todo mi amor, toda mi locura.
Dame un amor como el tuyo,
un amor más fuerte que la muerte,
un amor más profundo que yo mismo.

¡Oh, no! ¡Con esto no me basta!
¡Derrama tu propio amor en mi corazón!
¡Ama Tú en mí y a través de mí!















Fuentes:
Carlos García de Paredes
Lázaro Albar Marín
Ángel Corbalán
Blog Parroquia San garcia Abad