viernes, 8 de octubre de 2010

" Que el Reino de Dios llegue a nosotros" (oración al Altísimo)


ALABANZAS AL SANTÍSIMO

(S. Francisco de Asís)

Tú eres el Señor Dios;



Tú eres el Dios de los dioses, quien solo obras maravillas.

Tú eres fuerte, tú eres grande, tú eres Altísimo; tú eres Todopoderoso.

Tú santo Padre, Rey de la tierra y del cielo.

Tú eres trino y uno; Señor Dios de dioses.


Tú eres bueno, eres todo lo bueno,

eres el mayor bien; el Señor Dios, vivo y veraz.

Tú eres amor, caridad; tú eres sabiduría; tú eres humildad.

Tú eres paciencia; tú fortaleza y prudencia.

Tú eres seguridad, tú eres descanso; tú eres gozo y contentamiento.

Tú eres justicia y templanza; t ú eres todo nuestro tesoro y abundancia.

Tú eres la belleza, tú eres la suavidad; tú eres el protector;

Tú eres el guardián y el defensor.

Tú eres nuestro refugio y fortaleza;

Tú eres nuestra fe, esperanza y caridad.

Tú eres nuestra gran dulzura; tú eres nuestra vida eterna.

Infinita Bondad, grande y admirable Señor Dios Todopoderoso:

amante y misericordioso Salvador.

CANTO INVOCACIÓN AL ESPÍRITU SANTO



ESPÍRITU SANTO, llénanos de ti;
llénanos de FE, llénanos de tu luz,
llénanos de tu PAZ.
ESPÍRITU SANTO, llénanos de ti;
danos tu salud, danos tu valor,
danos tu poder.

ESPÍRITU SANTO, llénanos de ti;
danos el fuego de tu AMOR,
Amor del Padre y del Hijo.

ESPÍRITU SANTO, llénanos de ti
para que podamos construir
la COMUNIÓN cada día,
“tomándonos el cuidado de la vida”
personal, del Equipo,
de nuestra Comunidad de Educadores
y de toda la Comunidad Educativa.

Inspíranos siempre lo que debemos pensar;
Inspíranos siempre lo que debemos decir;
Inspíranos siempre lo que debemos callar;
Inspíranos siempre cómo debemos obrar;
Inspíranos siempre lo que debemos hacer,
Inspíranos siempre lo que necesitamos priorizar
para VIVIR lo ESENCIAL
para procurar tu GLORIA,
para extender el REINO de JESÚS,
para responder al PROYECTO del PADRE,
y hacer realidad cotidiana:
“Que TODOS SEAN UNO”
en el servicio a nuestros hermanos.

AMÉN

INTRODUCCIÓN

Habiendo Jesús expulsado un demonio, algunos de entre la muchedumbre decían: «Éste expulsa a los demonios por el poder de Belzebul, el Príncipe de los demonios». Otros, para ponerlo a prueba, exigían de Él un signo que viniera del cielo.

Jesús, que conocía sus pensamientos, les dijo: «Un reino donde hay luchas internas va a la ruina y sus casas caen una sobre otra. Si Satanás lucha contra sí mismo, ¿cómo podrá subsistir su reino? Porque -como ustedes dicen- Yo expulso a los demonios con el poder de Belzebul. Si Yo expulso a los demonios con el poder de Belzebul, ¿con qué poder los expulsan los discípulos de ustedes? Por eso, ustedes los tendrán a ellos como jueces. Pero si Yo expulso a los demonios con la fuerza de Dios, quiere decir que el Reino de Dios ha llegado a vosotros.

Cuando un hombre fuerte y bien armado hace guardia en su palacio, todas sus posesiones están seguras, pero si viene otro más fuerte que él y lo domina, le quita las armas en las que confiaba y reparte sus bienes.

El que no está conmigo está contra mí; y el que no recoge conmigo desparrama.
Cuando el espíritu impuro sale de un hombre, vaga por lugares desiertos en busca de reposo, y al no encontrarlo, piensa: "Volveré a mi casa, de donde salí". Cuando llega, la encuentra barrida y ordenada. Entonces va a buscar a otros siete espíritus peores que él; entran y se instalan allí. Y al final, ese hombre se encuentra peor que al principio».


ORACIÓN-MEDITACIÓN:


Salmo 87 . Señor, Dios mío, de día te pido auxilio, de noche grito en tu presencia

Señor, Dios mío, de día te pido auxilio,
de noche grito en tu presencia;
llegue hasta ti mi súplica,
inclina tu oído a mi clamor.

Porque mi alma está colmada de desdichas,
y mi vida está al borde del abismo;
ya me cuentan con los que bajan a la fosa,
soy como un inválido.

Tengo mi cama entre los muertos,
como los caídos que yacen en el sepulcro,
de los cuales ya no guardas memoria,
porque fueron arrancados de tu mano.

Me has colocado en lo hondo de la fosa,
en las tinieblas del fondo;
tu cólera pesa sobre mí,
me echas encima todas tus olas.

Has alejado de mí a mis conocidos,
me has hecho repugnante para ellos:
encerrado, no puedo salir,
y los ojos se me nublan de pesar.

Todo el día te estoy invocando,
tendiendo las manos hacia ti.
¿Harás tú maravillas por los muertos?
¿Se alzarán las sombras para darte gracias?

¿Se anuncia en el sepulcro tu misericordia,
o tu fidelidad en el reino de la muerte?
¿Se conocen tus maravillas en la tiniebla
o tu justicia en el país del olvido?

Pero yo te pido auxilio,
por la mañana irá a tu encuentro mi súplica.
¿Por qué, Señor, me rechazas
y me escondes tu rostro?

Desde niño fui desgraciado y enfermo,
me doblo bajo el peso de tus terrores,
pasó sobre mí tu incendio,
tus espantos me han consumido:

me rodean como las aguas todo el día,
me envuelven todos a una;
alejaste de mí amigos y compañeros:
mi compañía son las tinieblas.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos.

Amén.


MONICIÓN AL EVANGELIO

No hay peor sordo que el que no quiere oír ni peor ciego que el que no quiere ver. Jesús liberaba a las personas del poder del demonio. Eso era un hecho objetivo. Parece ser que todo el mundo lo podía ver. Nadie lo podía negar. Pero cuando no se quiere ver... La actitud que tenemos por dentro, el prejuicio, las ideas preconcebidas todo ello parece que nos fuerce a no aceptar la realidad que tenemos ante nuestros ojos. Y a elaborar complicadas teorías con la única finalidad de ver confirmado lo que ya pensábamos antes de que nada sucediera. Esto, seamos honestos, nos pasa muchas veces en la vida. Les pasa a los enfermos que no quieren aceptar su enfermedad y también a los políticos que se encierran en su castillo de poder y pierden el contacto con la realidad que viven las personas en la calle (¿saben esos políticos lo que cuesta una barra de pan o un kilo de arroz?).
Algo así era lo que les pasaba a aquellos judíos que, a la vista de que Jesús tenía poder para liberar a las personas endemoniadas y no aceptando su mensaje de salvación, eran capaces de hacer una complicada argumentación en su cabeza para terminar concluyendo que si Jesús expulsaba los demonios lo hacía en nombre del príncipe de los demonios. La ideas es muy rocambolesca. No tiene pies ni cabeza. Se salta a la torera la explicación más sencilla, que es la dice Jesús: “Si y echo los demonios con el dedo de Dios, entonces es que el Reino de Dios ha llegado a vosotros.”

Evangelio según san Lucas 11, 15-26


Habiendo Jesús expulsado un demonio, algunos de entre la muchedumbre decían: «Éste expulsa a los demonios por el poder de Belzebul, el Príncipe de los demonios». Otros, para ponerlo a prueba, exigían de Él un signo que viniera del cielo.
Jesús, que conocía sus pensamientos, les dijo: «Un reino donde hay luchas internas va a la ruina y sus casas caen una sobre otra. Si Satanás lucha contra sí mismo, ¿cómo podrá subsistir su reino? Porque -como ustedes dicen- Yo expulso a los demonios con el poder de Belzebul. Si Yo expulso a los demonios con el poder de Belzebul, ¿con qué poder los expulsan los discípulos de vosotros? Por eso, vosotros los tendreis a ellos como jueces. Pero si Yo expulso a los demonios con la fuerza de Dios, quiere decir que el Reino de Dios ha llegado a vosotros.
Cuando un hombre fuerte y bien armado hace guardia en su palacio, todas sus posesiones están seguras, pero si viene otro más fuerte que él y lo domina, le quita las armas en las que confiaba y reparte sus bienes.
El que no está conmigo está contra mí; y el que no recoge conmigo desparrama.
Cuando el espíritu impuro sale de un hombre, vaga por lugares desiertos en busca de reposo, y al no encontrarlo, piensa: "Volveré a mi casa, de donde salí". Cuando llega, la encuentra barrida y ordenada. Entonces va a buscar a otros siete espíritus peores que él; entran y se instalan allí. Y al final, ese hombre se encuentra peor que al principio».


Palabra del Señor.

PRECES

*Al caer la tarde tú Hijo nos ofreció su cuerpo como alimento de vida eterna,
- acepta nuestra oración vespertina y haz que no falten en tu Iglesia vocaciones religiosas al servicio de los más necesitados.
*Padre de bondad, que aceptaste la ofrenda de tu Hijo,
- suscita en nuestras parroquias jóvenes dispuestos a dar su vida por ti en servicio a sus hermanos.
*Te pedimos Señor por las familias cristianas,
- para que sean “Iglesia doméstica” donde puedan nacer futuras vocaciones para la Iglesia universal.
*Te pedimos Señor por los Seminarios y Noviciados
- que los jóvenes que allí se preparan vivan su formación con gozo y generosidad.
*Al llegar a su término esta jornada, haz que no decline en la Iglesia la esperanza de tu Reino,
- enriquécela con numerosas vocaciones a la vida consagrada.
*Dios misericordioso, que hiciste de María un modelo de entrega a los hermanos,
- haz que los jóvenes vean en ella un modelo a imitar.
*Te rogamos, Señor, por todos los que trabajan con jóvenes: padres, educadores, sacerdotes y animadores de pastoral juvenil,
-para que renueven cada día su esperanza y su amor hacia ellos.
* Te rogamos Padre, por el Papa, los obispos y sacerdotes
-para que hundiendo sus raíces en Cristo den frutos de santidad y justicia para el bien de tu Iglesia
*Te encomendamos Señor a todos los sacerdotes que son y han hecho historia en nuestra parroquia,
-Dales fortaleza en su trabajo y un amor grande a la Cruz.
*Señor Jesús, te agradecemos por tener en medio de nosotros al padre D. José Carlos, testimonio de larga vida entregada a Ti.
-Te rogamos bendigas sus trabajos con frutos abundantes y danos a nosotros la fe viva para para valorar su experiencia y acompañarlo en esta nueva misión.
*Señor, te pedimos también por todos los que llevan diversas cruces en su vida y son incapaces de soportarlas.
-Para que les ayudemos física y espiritualmente.
* Señor Jesús, te pedimos por todos los dirigentes, por los poderosos,
- para que no se dejen arrastrar por el afán y sean generosos con los más necesitados.
* Te rogamos, Señor, por los que dedican su vida al cuidado de los enfermos,
-para que sea su labor callada, fortalecida por la acción del Espíritu Santo.
*Padre, te rogamos también por los enfermos de larga duración,
-para que compartiendo la cruz de Cristo compartan también la salud que Él nos trae.
* Te encomendamos Señor a los que sufren, los parados, los que no tienen hogar, los que están presos o viven bajo la opresión de la droga u otras esclavitudes,
-para que descubran en Ti una fuente inagotable de Paz donde poder aplacar sus dolencias
*Señor Jesús, Tú que nos enseñas que hemos de trabajar para la construcción de un mundo más justo, te rogamos por nosotros,
-para que perdones nuestra frecuente insolidaridad.


ORACIÓN FINAL


Salmo 50 - CONFESIÓN DEL PECADOR ARREPENTIDO


Misericordia, Dios mío, por tu bondad;
por tu inmensa compasión borra mi culpa;
lava del todo mi delito,
limpia mi pecado.

Pues yo reconozco mi culpa,
tengo siempre presente mi pecado:
contra ti, contra ti solo pequé,
cometí la maldad que aborreces.

En la sentencia tendrás razón,
en el juicio brillará tu rectitud.
Mira, que en la culpa nací,
pecador me concibió mi madre.

Te gusta un corazón sincero,
y en mi interior me inculcas sabiduría.
Rocíame con el hisopo: quedaré limpio;
lávame: quedaré más blanco que la nieve.

Hazme oír el gozo y la alegría,
que se alegren los huesos quebrantados.
Aparta de mi pecado tu vista,
borra en mí toda culpa.

¡Oh Dios!, crea en mí un corazón puro,
renuévame por dentro con espíritu firme;
no me arrojes lejos de tu rostro,
no me quites tu santo espíritu.

Devuélveme la alegría de tu salvación,
afiánzame con espíritu generoso:
enseñaré a los malvados tus caminos,
los pecadores volverán a ti.

Líbrame de la sangre, ¡oh Dios,
Dios, Salvador mío!,
y cantará mi lengua tu justicia.
Señor, me abrirás los labios,
y mi boca proclamará tu alabanza.

Los sacrificios no te satisfacen;
si te ofreciera un holocausto, no lo querrías.
Mi sacrificio es un espíritu quebrantado:
un corazón quebrantado y humillado
tú no lo desprecias.

Señor, por tu bondad, favorece a Sión,
reconstruye las murallas de Jerusalén:
entonces aceptarás los sacrificios rituales,
ofrendas y holocaustos,
sobre tu altar se inmolarán novillos.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos.

Amén









Fuentes:
Fernando Torres Pérez
Portal Católico
Ángel Corbalán
Blog Parroquia San Garcia Abad