viernes, 22 de octubre de 2010

Señor, haz que te busquemos !!!! (Oración al Altísimo)


¡Ven, oh Santo Espíritu!: ilumina mi entendimiento, para conocer tus mandatos: fortalece mi corazón contra las insidias del enemigo: inflama mi voluntad… He oído tu voz, y no quiero endurecerme y resistir, diciendo: después…, mañana. Nunc cœpi! ¡Ahora!, no vaya a ser que el mañana me falte.

¡Oh, Espíritu de verdad y sabiduría, Espíritu de entendimiento y de consejo, Espíritu de gozo y paz!: quiero lo que quieras, quiero porque quieres, quiero como quieras, quiero cuando quieras….
Alabanzas al Altísimo

Tú eres santo, Señor Dios único, que haces maravillas.

Tú eres fuerte, tú eres grande, tú eres altísimo, tú eres rey omnipotente, tú, Padre santo, rey del cielo y de la tierra.

Tú eres trino y uno, Señor Dios de dioses, tú eres el bien, todo el bien, el sumo bien, Señor Dios vivo y verdadero.

Tú eres amor, caridad; tú eres sabiduría, tú eres humildad, tú eres paciencia, tú eres belleza, tú eres mansedumbre, tú eres seguridad, tú eres quietud, tú eres gozo, tú eres nuestra esperanza y alegría, tú eres justicia, tú eres templanza, tú eres toda nuestra riqueza a satisfacción.

Tú eres belleza, tú eres mansedumbre; tú eres protector, tú eres custodio y defensor nuestro; tú eres fortaleza, tú eres refrigerio.

Tú eres esperanza nuestra, tú eres fe nuestra, tú eres caridad nuestra, tú eres toda dulzura nuestra, tú eres vida eterna nuestra: Grande y admirable Señor, Dios omnipotente, misericordioso Salvador.

(San Francisco de Asís)

Invocación al Espíritu Santo


Ven, Espíritu Santo,
y envía desde el Cielo
un rayo de tu luz.
Ven, Padre de los pobres,
ven a darnos tus dones,
ven a darnos tu luz.

Consolador lleno de bondad,
dulce huésped del alma,
suave alivio para el hombre.
Descanso en el trabajo,
templanza en las pasiones,
alegría en nuestro llanto.

Penetra con tu santa luz
en lo más íntimo
del corazón de tus fieles.
Sin tu ayuda divina
no hay nada en el hombre,
nada que sea inocente.

Lava nuestras manchas,
riega nuestra aridez,
cura nuestras heridas.
Suaviza nuestra dureza,
enciende nuestra frialdad,
corrige nuestros desvíos.

Concede a tus fieles,
que en Ti confían,
tus siete sagrados dones.
Premia nuestra virtud,
salva nuestras almas,
danos la eterna alegría.

¡Amén. Aleluya!


Introducción

En lo que va de año 2010, son más 36 cristianos asesinados y más de 30 iglesias cristianas, las que han sido quemadas por grupos extremistas budistas en la India.
La amenaza continúa y se cierne sobre 200 iglesias y más de 200 misioneros, que además de trabajar por los más necesitados pueden perder más que tiempo y salud…………la vida.

"El fruto del silencio es la oración.
El fruto de la oración es la fe.
El fruto de la fe es el amor.
El fruto del amor es el servicio.
El fruto del servicio es la paz.".
(Beata Madre Teresa de Calcuta)


Oración-Contemplación

“Protege, Señor, a tus misioneros, sacerdotes, religiosos, religiosas y laicos, que dejan todo para dar testimonio de tu palabra y de tu amor.
En los momentos difíciles, sostenlos, consuela sus corazones, y corona su trabajo de frutos espirituales.
Y que tu imagen del crucifijo que les acompaña siempre,
hable a ellos de heroísmo, de generosidad, de amor y de paz."
Amén.

Monición al Evangelio

“Mientras vais de camino”. Aquí el tiempo apremia. Hay un plazo, marcado por la distancia que media entre el punto del camino en que están los litigantes y la audiencia del juez. Antes que sea tarde, antes que hayas llegado a presencia del tribunal, antes que la noche acabe y que la puerta se cierre... Antes, antes.
Ya no es la invitación a la paciencia, a la espera confiada, activa, sosegada; es la urgencia del momento, como la de una exploración médica a fondo nada más aparecer unos síntomas inquietantes, como la de una operación de salvamento.
El arte es largo, y la vida, breve.

Lectura del santo evangelio según san Lucas (12,54-59):

En aquel tiempo, decía Jesús a la gente: «Cuando veis subir una nube por el poniente, decís en seguida: "Chaparrón tenemos", y así sucede.
Cuando sopla el sur, decís: "Va a hacer bochorno", y lo hace.
Hipócritas: si sabéis interpretar el aspecto de la tierra y del cielo, ¿cómo no sabéis interpretar el tiempo presente?

¿Cómo no sabéis juzgar vosotros mismos lo que se debe hacer?

Cuando te diriges al tribunal con el que te pone pleito, haz lo posible por llegar a un acuerdo con él, mientras vais de camino; no sea que te arrastre ante el juez, y el juez te entregue al guardia, y el guardia te meta en la cárcel.

Te digo que no saldrás de allí hasta que no pagues el último céntimo.»

Palabra del Señor


Reflexión

“¿Cómo no sabéis interpretar el tiempo presente?”; “mientras vais de camino”. De nuevo, dos expresiones que se relacionan con el tiempo. La primera remite a aquel tiempo singular de la presencia y el ministerio de Jesús. El apóstol Pablo lo caracterizaría más tarde como “la plenitud de los tiempos” (Gál 4,4).
Era el momento tan esperado, los días por los que el pueblo suspiraba... y que no reconoció cuando llegaron; como también Jesús era el esperado de los tiempos, y su pueblo, salvo un puñado de discípulos, no lo identificó en la palabra y las prácticas de su misión liberadora, ni en la verdad radical de su persona.
Ese tiempo es, sin embargo, el que sujeta todos los demás: el del cumplimiento, y a Jesús, que vino con un tiempo así bajo el brazo, lo confesamos como principio y fin, alfa y omega, y añadimos: suyo es el tiempo y la eternidad.

¡Señor, concédenos reconocer los tiempos de nuestra vida, con los dones que traen y las llamadas que hacen resonar! ¡Que abramos las manos para recibir los dones, y el oído interior para acoger las llamadas!

Preces.

*Al caer la tarde tú Hijo nos ofreció su cuerpo como alimento de vida eterna,
- acepta nuestra oración vespertina y haz que no falten en tu Iglesia vocaciones religiosas al servicio de los más necesitados.
*Padre de bondad, que aceptaste la ofrenda de tu Hijo,
- suscita en nuestras parroquias jóvenes dispuestos a dar su vida por ti en servicio a sus hermanos.
*Te pedimos Señor por las familias cristianas,
- para que sean “Iglesia doméstica” donde puedan nacer futuras vocaciones para la Iglesia universal.
*Te pedimos Señor por los Seminarios y Noviciados
- que los jóvenes que allí se preparan vivan su formación con gozo y generosidad.
*Al llegar a su término esta jornada, haz que no decline en la Iglesia la esperanza de tu Reino,
- enriquécela con numerosas vocaciones a la vida consagrada.
* Te rogamos Padre, por el Papa, los obispos y sacerdotes
-para que hundiendo sus raíces en Cristo den frutos de santidad y justicia para el bien de tu Iglesia
*Te encomendamos Señor a todos los sacerdotes que son y han hecho historia en nuestra parroquia,
-Dales fortaleza en su trabajo y un amor grande a la Cruz.
*Señor Jesús, te agradecemos por tener en medio de nosotros al padre D. José Carlos, testimonio de larga vida entregada a Ti.
-Te rogamos bendigas sus trabajos con frutos abundantes y danos a nosotros la fe viva para para valorar su experiencia y acompañarlo en esta nueva misión.
*Señor, te pedimos también por todos los que llevan diversas cruces en su vida y son incapaces de soportarlas.
-Para que les ayudemos física y espiritualmente.
* Señor Jesús, te pedimos por todos los dirigentes, por los poderosos,
- para que no se dejen arrastrar por el afán y sean generosos con los más necesitados.
* Te rogamos, Señor, por los que dedican su vida al cuidado de los enfermos,
-para que sea su labor callada, fortalecida por la acción del Espíritu Santo.
*Padre, te rogamos también por los enfermos de larga duración,
-para que compartiendo la cruz de Cristo compartan también la salud que Él nos trae.
* Te encomendamos Señor a los que sufren, los parados, los que no tienen hogar, los que están presos o viven bajo la opresión de la droga u otras esclavitudes,
-para que descubran en Ti una fuente inagotable de Paz donde poder aplacar sus dolencias
*Señor Jesús, Tú que nos enseñas que hemos de trabajar para la construcción de un mundo más justo, te rogamos por nosotros,
-para que perdones nuestra frecuente insolidaridad.

Porque ha mirado la humillación de su esclava.
Señor, Tú te fijas en los pobre y humildes de este mundo. Ellos son tus predilectos. Que yo no busque crecer ni destacar, sino servir y compartir.
Desde ahora me felicitarán todas las generaciones.
Señor, Tú enalteces y encumbras a los que se hacen humildes y pequeños. Ellos serán grandes y reconocidos a lo largo de los años. Que mi grandeza sea agradarte en todo.
Porque el Poderoso ha hecho obras grandes por mi.
Señor, Tú escoges a los sencillos de este mundo para llevar a cabo tu obra salvadora. Que yo sepa cooperar con humildad para dar a conocer tu mensaje.
Su nombre es santo y su misericordia llega a sus fieles de generación en generación.
Señor, Tú eres el único santo.
Nosotros somos pecadores. Purifícanos de nuestras faltas y cantaremos eternamente tu misericordia.
El hace proezas con su brazo.
Señor, a lo largo de los años Tú has hecho maravillas en favor de la humanidad. Continúa ayudándonos para poder encontrar en nuestra vida la verdadera paz y felicidad.
Dispersa a los soberbios de corazón; derriba del trono a los poderosos y enaltece a los humildes.
A los hambrientos los colma de bienes y a los ricos los despide vacíos.
Señor, Tú estás al lado de los pobres y los humildes, de los que sufren y son marginados; quieres su salvación y liberación.
Ayúdanos a comprometernos para superar toda opresión y luchar por la justicia y la igualdad.
Auxilia a Israel su siervo, acordándose de la misericordia, como lo había prometido a nuestros padres, a Abraham y su descendencia por los siglos.
Señor, a lo largo de los años Tú acompañaste a Israel y, fiel a tus promesas, le ayudaste y protegiste.
Sigue hoy animando a la Iglesia y a toda la humanidad, para que entre todos construyamos un mundo más humano y solidario, que cada día se parezca un poco más al soñado por Dios.
María abre el corazón.




Oración Final




Dios nuestro, Tú que puedes darnos
un mismo querer y un mismo sentir,
concédenos a todos amar lo que nos mandas
y anhelar lo que nos prometes, para que,
en medio de las preocupaciones de esta vida,
pueda encontrar nuestro corazón la felicidad verdadera.

Tú que puedes darnos
un mismo querer y un mismo sentir,
concédenos a todos amar lo que nos mandas
y anhelar lo que nos prometes, para que,
en medio de las preocupaciones de esta vida,
pueda encontrar nuestro corazón la felicidad verdadera.
Por nuestro Señor Jesucristo.
Amén.






Fuente:
Pablo Largo
Ángel Corbalán
Blog Parroquia San García Abad