lunes, 24 de octubre de 2011

Hoy es...San Antonio Maria Claret, fundador !!


San Antonio María Claret fue uno de los grandes pilares de la Iglesia Católica en su tiempo. Pío XII, al canonizarlo en 1950, lo llamó “el santo de todos”. Porque, dijo el Pontífice, “en él miran los artesanos, los sacerdotes, los obispos y todo el pueblo cristiano, ya que se encuentran en él ejemplos preclaros con qué alentarse y animarse, cada quien según su estado, en esa perfección cristiana de la cual únicamente pueden salir, en las perturbaciones presentes, los oportunos remedios y atraer tiempos mejores”.


Antonio Adjutorio Juan nació el 23 de diciembre de 1807 en Sallent, diócesis de Vich, provincia de Barcelona, España, quinto de los once hijos de Juan Claret y Josefa Clará. Propietarios de una pequeña tejeduría, eran ellos “honrados y temerosos de Dios y muy devotos del Santísimo Sacramento del Altar y de María Santísima”, como dice el santo en su autobiografía. “Yo después, por devoción a María Santísima, añadí el dulcísimo nombre de María, porque María Santísima es mi Madre, mi Madrina, mi Maestra, mi Directora y mi todo después de Jesús”.

De una piedad precoz, desde los cinco años de edad ya se preocupaba con la eternidad y con el destino del hombre. Adulto, pondera: “No sé comprender cómo los otros sacerdotes que creen en estas mismas verdades que yo y todos debemos creer, no predican ni exhortan para preservar a las gentes de caer en los infiernos”.

Su devoción a la Santísima Virgen surgió casi con el uso de la razón: “nunca me cansaba de estar en la iglesia delante de María del Rosario, y hablaba y rezaba con tal confianza, que estaba bien creído que la Santísima Virgen me oía”.
Se comprende que, así, la vocación sacerdotal despertase en él muy temprano: “Siendo muy niño, cuando estaba en el silabario, fui preguntado por un grande señor que vino a visitar la escuela qué quería ser. Yo le contesté que quería ser sacerdote”.

Ingresó al seminario de Vich (España) y allí recibió la ordenación sacerdotal. Fue luego nombrado vicepárroco y pronto empezó el pueblo a conocer cuál era la cualidad principal que Dios le había dado: era un predicador impresionante, de una eficacia arrolladora. De todas partes lo llamaban a predicar misiones populares, predicando hasta diez sermones en un día. Viajaba siempre a pie y sin dinero.

Durante 15 años predicó incansablemente por el norte de España, y difícilmente otro predicador del siglo pasado logró obtener triunfos tan grandes como los del padre Claret al predicar. En su vida predicó más de 10,000 sermones. Lo que hizo San Juan Bosco en Italia en ese tiempo a favor de las buenas lecturas, lo hizo San Antonio Claret en España. Él se dio cuenta de que una buena lectura puede hacer mayor bien que un sermón y se propuso emplear todo el dinero que conseguía en difundir buenos libros. Mandaba imprimir y regalaba hojas religiosas, por centenares de miles. Ayudó a fundar la Librería religiosa de Barcelona y fue el que más difundió los libros de esa librería. Él mismo redactó más de 200 libros y folletos sencillos para el pueblo, que tuvieron centenares de ediciones. Los regalaba donde quiera que llegaba. En todas partes reglaba medallas, rosarios, hojas y libros religiosos.

El 18 de febrero de 1851, el Santo entra solemnemente en la ciudad de Santiago de Cuba, colocando su actividad pastoral bajo la protección de la Virgen de la Caridad del Cobre, de quien fue entusiasta devoto. Encuentra la Archidiócesis aquejada por gravísimos problemas religiosos, morales, sociales y políticos. El 24 de noviembre de 1851, poco después de recorrer por primera vez su vasta Archidiócesis, escribe al Obispo de Vich, Cataluña, una carta en la que retrata ese lamentable cuadro de abandono espiritual y material: "Me lleno de indignación al presenciar el criminal abandono en que el Gobierno español tiene al clero de este Arzobispado".


En los seis años y dos meses que vivió en Cuba, el Santo se dedicó infatigablemente a la reforma del clero; a reconstruir el seminario, al cual hacía 30 años que no ingresaba un seminarista; a la creación de nuevas Parroquias; a fundar cajas de ahorro "para utilidad y morigeración de los pobres"; y a misionar a los fieles de la vasta Archidiócesis, la cual recorrió íntegramente cuatro veces, siempre a pie o a lomo de mula.

En Cuba administró el sacramento de la confirmación a 300,000 cristianos, correspondientes a ¡un tercio de la población de la isla en ese entonces! y arregló 30,000 matrimonios. Logró formar con los sacerdotes una verdadera familia de hermanos donde todos se sentían bien atendidos y estimados en la casa del Arzobispo.


En 1857 fue llamado a España como capellán de la reina Isabel. En 1849 al darse cuenta de que para mantener viva la fe del pueblo se necesitan sacerdotes entusiastas que vayan por campos y ciudades predicando y propagando buenas lecturas, se reunió con cinco compañeros y fundó la Comunidad de Misioneros del Corazón de María, que hoy se llaman Claretianos. Actualmente son 3,000 en 385 casas en el mundo. Fundó también las Hermanas Claretianas que son 650 en 69 casas. Estas comunidades han hecho inmenso bien con su apostolado en muchos países.

Asistió al Concilio Vaticano en Roma en 1870. En el mismo, pronunció un memorable discurso que fué muy bien recibido, comentado y elogiado. En Francia, los monjes cistercienses del monasterio de Fuente Fría le hospedaron, y allí, después de haber escrito por orden del superior de su comunidad su autobiografía, enfermó. Falleció el 24 de octubre de 1879. Tenía apenas 63 años. Después de su muerte, se le han atribuído numerosos milagros.


Oración.


Haz, Señor, que ardamos en caridad y encendamos un fuego de amor por donde pasemos;
qué deseemos eficazmente y procuremos por todos los medios contagiar a todos de tu amor.
Qué nada ni nadie nos arredre, Señor.
Qué nos gocemos en las privaciones.
Qué abordemos los trabajos,
qué abracemos los sacrificios.
Qué nos complazcamos en las calumnias y alegremos en los tormentos.
Señor, qué no pensemos sino como seguir e imitar a Jesucristo en trabajar, sufrir y procurar siempre y únicamente la mayor gloria tuya y la salvación de las almas. Amén.








Fuentes:
Iluminación Divina
Santoral Católico
Vidas ejemplares
Ángel Corbalán