lunes, 3 de octubre de 2011

«Id por todo el mundo y proclamad la Buena Nueva a toda la creación» (La Misa de Envío)


Ayer domingo, festividad de los Ángeles Custodios, también fue la Misa anual del Envío. Donde los distintos componentes de la pastoral de la parroquia de San García Abad, hacen su juramento ante la Biblia y son enviados a transmitir La palabra de Dios, a través de sus distintas agrupaciones o pastorales; Catequistas, de Enfermos, Coros parroquiales, Matrimoniales, Oración, Caritas, Liturgia, etc.…, todos hacen este juramento (besando la Sagrada Biblia)y se predisponen con mucha alegría y esperanza a desempeñar esa maravillosa misión que es, ayudar a aquellos que esperan conocer La palabra de Dios, e preparan para recibir la primera Comunión, están enfermos o necesitados…



La ceremonia fue conducida por nuestro párroco, pastor y guía, reverendo D. José Carlos Del valle Ruiz, que en todo momento, transmitió el mensaje de La palabra del Día, domingo XXVII del tiempo ordinario.

Este día, en el evangelio de San Mateo, se cuenta la parábola del dueño de la viña y los viñadores que maltratan o matan a los siervos del propietario de las tierras y hasta el mismo hijo del dueño.

Otra vez la viña, ¡y van tres! Pero todas tienen un sentido catequético. La primera vez era una invitación del Señor: “id también vosotros a trabajar a mi viña”; la segunda, el modo de hacerlo, con disponibilidad y siendo coherentes con lo que decimos y hacemos; y ayer, los frutos de ese trabajo. ¿Qué frutos espera Dios de nosotros? ¿Los estamos dando? El punto de partida de todo esto no es otra cosa que el amor apasionado de Dios por su pueblo, por su viña. El mensaje sigue siendo una Buena Noticia que hay que acoger con confianza y con mucha esperanza en las capacidades que tenemos las personas para dar el fruto que Dios espera.

Un ejemplo para el evento que se celebraba, el Envío de las personas que forman las distintas pastorales parroquiales y que comienzan el nuevo curso y la divulgación de La palabra de Dios.

También, nuestro párroco, en la homilía y de una manera muy gráfica, nos trasladó la importancia del respeto hacia los demás y la importancia de la convivencia.

El ejemplo no era otro que…”la fábula del puercoespín”…

En ella se cuenta que…” Durante la edad de hielo muchos animales murieron a causa del frío. Los puercoespín o erizos, dándose cuenta de la situación, decidieron unirse en grupos. De esa manera se abrigarían y protegerían entre sí. Pero las espinas de cada uno herían a los compañeros más cercanos, los que justo ofrecían más calor…, por lo tanto decidieron alejarse uno de otros, y empezaron a morir congelados.

Así que tuvieron que hacer una elección: o aceptar las espinas de sus compañeros o desaparecerían de la tierra…

Con sabiduría decidieron volver a estar juntos… De esa forma aprendieron a convivir con las pequeñas heridas que la relación con una persona puede ocasionar, ya que lo más importante es el calor del otro… De esa manera pudieron sobrevivir.”.

La Moraleja, nos explicó nuestro párroco José Carlos; “La mejor relación no es aquella que une a personas perfectas, sino aquella en que cada uno aprende a vivir con los defectos de los demás y admirar sus cualidades…
Las relaciones son el espacio sagrado que posibilita el encuentro con nosotros mismos y con Dios… Sólo puedo reconocerme a mí mismo en la relación con el otro. “.

Este mensaje, quedará en nuestra memoria y nos ayudará a entender a los demás a lo largo de este curso…con sus días y noches en demanda de cumplir nuestra misión que, como mensajeros, llevaremos La Palabra de Dios a todos los feligreses de nuestra parroquia, de Algeciras y al otro lado del charco.

Amén.